10 años del mundial que ganó españa

Vicente del Bosque: “Sin relaciones humanas no se gana”

El exseleccionador español valora el trabajo de sus colaboradores más directos y del ‘otro’ equipo mundialista en Sudáfrica: directivos, técnicos, auxiliares, cocineros, médicos, fisios...

De izquierda a derecha: José Manuel Ochotorena, entrenador de los porteros, Paco Jiménez, Toni Grande, segundo entrenador y Javier Miñano, preparador físico. Detrás, Vicente del Bosque.
De izquierda a derecha: José Manuel Ochotorena, entrenador de los porteros, Paco Jiménez, Toni Grande, segundo entrenador y Javier Miñano, preparador físico. Detrás, Vicente del Bosque.Alejandro Ruesga

El seleccionador y los futbolistas suelen ser los que acaparan toda la atención informativa durante un Mundial, y más si se consigue el título, pero a su lado siempre existe un grupo de trabajo que convive diariamente. Son el otro equipo. Desde los colaboradores más directos del técnico a los directivos y ejecutivos de la RFEF pasando por los médicos, fisios, utilleros…

Vicente del Bosque pretende no dejarse a ninguno en el olvido. Pormenoriza en sus ayudantes de cámara, con una mención especial para el entonces presidente, Ángel María Villar.

“El cuadro técnico tenía tres patas esenciales sin desmerecer a nadie: Toni Grande —primer ayudante—, Javi Miñano —preparador físico— y yo. No éramos tantos. También estaban Paco Jiménez, especializado en los informes de los rivales, y Ochotorena, el entrenador de porteros que mantuvimos de la etapa anterior. Y nada más. Todos trabajábamos en el día a día. Discutíamos todo lo que se consideraba que necesitaba un debate. No era que lo que yo dijera fuese a misa. En todas las decisiones, pequeñas o grandes, hemos discrepado muchas veces, pero cuando teníamos que defender una postura única, los tres solíamos estar de acuerdo. Nadie decía ‘Ya lo dije yo'. Esa frase tan recurrida. Los tres hemos sido uno. Siempre con debate. Con discrepancia. Dicen que cuando dos o tres son de la misma opinión, es que no vale ninguno de los tres”.

Al jugador no le puedes engañar, te calan enseguida; es mejor el silencio
VICENTE DEL BOSQUE

Asegura Del Bosque que la convivencia durante todo el Mundial fue de lo más normal. “El día a día fue de lo más natural y tranquilo. Con nuestras rutinas. Intentando que no pudiera cundir el aburrimiento. No tuvimos un solo problema de convivencia y eso que no estábamos en un sitio de lujo, todo lo contrario. Un lugar perfecto. Una universidad corriente. Nos acostumbramos todos a una austeridad que casi no se lleva en estos tiempos, sobre todo en deportistas de este nivel. El comedor era como si estuviéramos en la mili, como decía Toni Grande. Él tenía ese arte y habilidad, que es más que una ciencia, para darse un paseo por el vestuario y saber cómo estaba cada uno, qué pensaba el equipo. Tanteaba a todos. Eso ya lo hacía en el Real Madrid con Raúl, con Hierro, con todas las estrellas que teníamos. Tanteaba cómo estaba el ambiente, que siempre es importante. Era muy natural para eso. Sin ir dando dogma”.

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La gloria de Sudáfrica fue para los futbolistas y el entrenador, pero detrás de ellos hubo gente que también trabajó duro para que todo saliera lo mejor posible

El señalado, Toni Grande, sentado a su lado, detalla su tarea. “Intentaba ser lo más normal posible. No iba dando coba a ningún jugador, ni intentaba hacerme amigo suyo. Con normalidad pura y dura y con un detalle importante: al jugador nunca hay que engañarle. Nunca se me ocurrió decirle a ninguno que iba a jugar al día siguiente, que a veces lo sabía y otras no, pero aunque lo supiese. En esa faceta hay que ser normal y claro”.

El jefe ratifica a su amigo y mano derecha: “El jugador te cala al momento. Su labor era algo impagable. Al futbolista es mejor no decirle una cosa, callarte. Es mejor el silencio. Pasa, sobre todo, cuando un jugador no participa. No le puedes decir una mentira. Entonces te calan enseguida. ‘Qué me va a contar a mí este’. Si hacemos una mirada más amplia, no solo en la Selección, a nosotros no nos ha ido mal con nuestra forma de comportarnos y con establecer unas relaciones personales, que es un asunto vital en un vestuario. No digo que sea más importante que el trabajo táctico, pero es básico que se establezcan unas relaciones humanas y que se desarrollen de la mejor manera posible como seres humanos que somos. Eso es fundamental. Sin eso es muy difícil ganar. Muy difícil. Normalmente, en un club las plantillas están más jerarquizadas. Estás todos los días con ellos, pero en la Selección todos los que vienen son titulares en sus clubes y tienen su jerarquía ganada. Yo siempre lo concreto en los tres porteros. Los tres porteros eran muy buenos en sus respectivos clubes y en ellos focalizo el comportamiento de todo el equipo”.

Una penúltima puntualización al respecto. “Hay algo muy importante en un grupo: que tenga ganas de triunfar, ansias de ganar y querer llegar hasta el final. Eso se tiene o no se tiene. Se es conformista o no y este no era un grupo apático. Era competitivo y eso o se tiene o es difícil transmitirlo. Un entrenador tiene que tener un ideal de dónde tiene que jugar cada futbolista, pero también ser abierto. Hay jugadores, como eran los casos de Iniesta y de Villa, que, a veces, jugaban en un puesto que no era su idóneo. En ambos casos lo entendían”.

Villar siempre nos dejó trabajar, nunca quiso saber una alineación
VICENTE DEL BOSQUE

Toni Grande hace una comparación: “Acuérdate de Zidane cuando llegó al Madrid, que le metías en la banda izquierda…”. Del Bosque reacciona rápido: “No, en la izquierda lo metías tú… (ja, ja ja). Cuando llega un jugador bueno tienes que buscarle la posición para que juegue siempre. Hay que adaptarlos y que lo entiendan. En el Madrid teníamos una ventaja. Jugábamos con 12 porque Roberto Carlos valía por dos. Era lateral y extremo izquierdo a la vez. Y Zidane se aprovechaba”.

Del Bosque cambia de tercio: “Es justo que también recuerde a los que estaban a nuestro lado. Y en ese caso quiero hacer un aparte con Ángel María Villar. Un hombre importante en la consecución de los tres títulos seguidos y otro montón con las selecciones inferiores. Él era el presidente y algún mérito tendrá. Se preocupó por que la estructura del fútbol español fuera la adecuada. Nos debemos acordar de él con aprecio. Siempre nos dejó trabajar, nunca se metió en nuestro trabajo. Nunca preguntó por la alineación ni cuestionó lo que estábamos haciendo”.

Del presidente al secretario general, Jorge Pérez. “Podemos decir lo mismo. Fue uno de los artífices de que fuéramos a la Selección con un comportamiento extraordinario. Amable y cariñoso en todo momento. Fernando Hierro era el tercer sostén. Fue nuestro valedor, nuestro asesor, nuestro apoyo. Siempre que lo necesitamos allí estuvo. Además, siempre con ese punto de discreción que tenía que tener y nosotros se lo agradecemos”.

El seleccionador continúa el repaso de los jugadores no de campo. “Teníamos a dos personas muy eficaces. Silvia Dorschnerova hacía las funciones de delegada. Su presencia en el vestuario se veía con mucha naturalidad. Ella no pedía permiso para entrar. Era uno más. Llevaba toda la relación con los árbitros, la FIFA, la UEFA… Se movía muy bien en ese ambiente. Habla tres idiomas perfectamente. Paloma Antoranz era la responsable de prensa. Siempre estaba a mi lado. Me apoyaba mucho en ella porque tenía una gran visión de las cosas. Tenía siempre ese punto de conocer lo que quería la prensa. En el Mundial, después de la derrota con Suiza me propuso atender a todos los periodistas. Incluso, a las televisiones sin derechos. Fue una rueda de prensa que reforzó nuestro grupo. Y no nos podemos olvidar de Antonio Limones, que era el responsable de logística. Incluso, con su gran experiencia, participaba en la elección de las sedes donde íbamos a estar. Siempre atinó y eligió la mejor apoyado por los informes de Javi Miñano y Toni Grande, que le acompañaban en la búsqueda. Siempre estaba ahí con nosotros. Y, por supuesto, un agradecimiento para los médicos, el grupo de los fisios, el cocinero, los encargados del material... Todos hicieron una labor estupenda y solo tengo palabras de agradecimiento hacia ellos”.

Toni Grande: “No éramos poli bueno y poli malo”

Toni Grande es la persona más influyente en las decisiones técnicas y tácticas de Vicente del Bosque. Por una temporada no coincidieron como jugadores del Real Madrid a principios de los años setenta, pero sí después como técnicos en la antigua Ciudad Deportiva madridista. Grande, presente en la charla de EL PAÍS con el exseleccionador, analiza la figura de Del Bosque: “Además de conocernos perfectamente desde mucho antes de la etapa en la Selección, Vicente y yo hemos convivido día a día durante casi 12 años. Seis en la Roja, tres y medio en el Real Madrid, uno en el Besiktas… He estado al lado de Capello, de Heynckes, de Hiddink, pero con Vicente siempre fue distinto. Hemos mantenido siempre una buena relación, pero no siempre hemos estado de acuerdo. Hemos discutido bastante, en el buen sentido. No me gusta la palabra. Me he considerado su ayudante, su primer ayudante, si queremos especificar, dispuesto siempre a ayudar al primero. Nuestra relación no era un ‘sí señor’ continuo. No era un ‘lo que tú digas’. Yo decía mi parecer y cada uno estaba en su posición”.

Grande convivía más con el vestuario que Del Bosque y atendía a toda la intendencia (viajes, planificaciones) “para que Vicente pudiera dedicarse a lo que tenía que dedicarse”. El reparto de papeles no significa que “uno fuera el poli bueno y otro el poli malo”. Diez años después, Grande aún se emociona al recordar el “impresionante” recibimiento a la Roja en Madrid.

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