EL JUGADOR QUE DESLUMBRÓ A...

Calderón: “Nash veía el juego como yo lo entiendo”

El extremeño alaba la capacidad del base canadiense para hacer mejores a los demás

Calderón y Nash, en un Lakers-Raptors.
Calderón y Nash, en un Lakers-Raptors.Rene Johnston

José Manuel Calderón tenía tres años cuando le hicieron una foto junto a Essie Hollis y Terry White, dos de los estadounidenses que dejaron huella en el baloncesto español de los ochenta. Tenía 13 años cuando veneraba a Pablo Laso y Elmer Bennett, los bases del equipo que, a esa edad, le convenció para emigrar a Vitoria, a 680 kilómetros de su pueblo. Y tenía 24 años cuando se enfrentó por primera vez en la NBA a su ídolo: Steve Nash.

Todo empezó en Villanueva de la Serena, Badajoz, donde nació hace 38 años y su padre José le transmitió la pasión por el baloncesto. “Recuerdo que, siendo muy pequeño, iba a todos sus partidos. Tengo fotos dormido en el banquillo mientras él se entrenaba. Jugaba en la antigua Segunda División (con el Doncel La Serena). Era un escolta, muy buen tirador. Luego jugó de base. Es un poco lo que me pasó a mí. Al principio, todos creían que mi posición ideal era la de escolta. Tuve que convencerles de que podía jugar en el puesto de base, que es lo que yo quería”.

Ya de juvenil se fijaba en los bases. Cuando llegó de chaval a Vitoria, quien dirigía al primer equipo desde esa posición era Pablo Laso, ahora entrenador del Real Madrid. Poco tiempo después se incorporó el estadounidense Elmer Bennett. “Laso fue la primera imagen que recuerdo cuando fui a Vitoria y era lo que yo quería llegar a ser, el primer base del Tau. Luego llegó Bennett, ese jugador en el que te fijas, ves los partidos, cómo reacciona ante cada situación, cómo interactúa con sus compañeros…”.

El ‘metrónomo’

En 1996, en la época en que Calderón jugaba en el equipo juvenil del Baskonia, debutó en la NBA el jugador que más ha admirado. “Steve Nash me gustaba porque era un base que veía el juego como yo veo el baloncesto, como lo entiendo. Podía anotar sí, pero no se dedicaba a lanzar como hacen muchos jugones. Él daba 10 asistencias por partido, hacía mejores a sus compañeros. Le gustaba dar asistencias más que tirársela. Me fijé en la forma que tenía de hablar con ellos, de llamarlos dentro de la pista, en esos detalles. Al fin y al cabo, eso era la primordial. Era un jugador mucho más de equipo que otros bases que se lucen más como anotadores, que es lo que se lleva ahora. Él podía tirar, podía penetrar, no era el mejor físicamente, pero era capaz de ser el más importante y llegó a ser el MVP de la NBA (en 2005 y 2006). Eso lo dice todo. Era el que mejor dirigía. Fue uno de mis espejos”.

El jugador canadiense fue también ocho veces All Star y, en seis temporadas, el que más asistencias repartió en la NBA. Es el tercero que más pases de canasta ha dado en la historia de la competición (10.335), solo superado por John Stockton (15.806) y Jason Kidd (12.091). Fue el metrónomo de aquel recordado equipo de los Suns con el que llegó tres veces a las finales de la Conferencia Oeste (2005, 2006 y 2010, cuando perdió ante los Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol). El entrenador era Mike D’Antoni y los Suns versionaban el célebre run and gun (correr y tirar). El ataque de los Suns era pura velocidad, con mucha libertad, un estilo que enamoró, con un equipo en el que formaban Nash, Joe Johnson, Quentin Richardson, Shawn Marion, Amare Stoudemire y Leandro Barbosa como sexto hombre.

“Modelé mi juego viendo a Nash. Somos diferentes, pero la forma en que tira, su creatividad en el pase, cómo utiliza ambas manos y cómo toma sus decisiones, inspiró mi estilo de juego”, afirma Stephen Curry, el base que ha ganado tres títulos con Golden State Warriors y que fue el MVP en 2015 y 2016.

Calderón dejó a un lado las ofertas del Real Madrid y del Barcelona y llegó a la NBA de la mano de Toronto Raptors en 2005, nueve años después que Nash. Coincidieron hasta 2014, cuando el canadiense nacido en Johannesburgo, a los 41 años y lastrado por una lesión en los nervios de la espalda, se retiró. Fue cuatro años antes de que el extremeño también dijera adiós a las canchas. Se habían enfrentado en 13 ocasiones en la NBA. Calderón se erigió en una de las piezas angulares de los Raptors. Los entendidos elogiaron su estilo, su capacidad para dirigir, para ser el diapasón en sus equipos. Se sintió especialmente halagado por uno de los elogios de Doc Rivers, entonces entrenador de los Celtics: “Es un mini-Nash”. El base español se consolidó como uno de los mejores de la Liga, especialmente en la temporada 2008-2009 en la que promedió casi 13 puntos y 9 asistencias y dejó un dato para la historia, su 98,1% de acierto en los tiros libres tras convertir 151 de los 154 que lanzó.

Calderón forma parte de la generación de oro del baloncesto español. Con la selección ganó el Mundial de 2006 en Japón, el Eurobasket de 2011 en Lituania y las medallas de plata en los Juegos Olímpicos de 2008 en Pekín y 2012 en Londres y la de bronce, en 2016, en Río de Janeiro.

Nash ingresó en el exclusivo Salón de la Fama de la NBA en 2018. Es muy aficionado al fútbol. Su padre, inglés, fue profesional de este deporte en Sudáfrica y su hermano Martin, internacional con la selección canadiense. El exjugador de la NBA es consejero del Real Mallorca desde que la mayoría accionarial del club de LaLiga fue adquirida en 2016 por Robert Starver, propietario de Phoenix Suns. Calderón ejerce el puesto de asesor de la directora ejecutiva de la Asociación de Jugadores de la NBA, Michele Roberts. El canadiense y el español comparten un dato que revela la solidez y excelencia de sus carreras. En la historia de la NBA solo tres bases no estadounidenses han jugado al menos 14 temporadas: el francés Tony Parker, Steve Nash y José Manuel Calderón.


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