LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

El desplome del fútbol en bolsa atrae a los inversores

Las acciones de clubes como el Dortmund, el Lazio o el Ajax perdieron más de la mitad de su precio con la crisis del coronavirus, un contratiempo insólito en una industria que desde 2015 se había cotizado un 40% más que el Stoxx600

El delantero noruego del Borussia Dortmund, Erling Haaland.
El delantero noruego del Borussia Dortmund, Erling Haaland.Alexandre Simoes / Borussia Dortmund via Getty Images

El pasado 19 de febrero en un clima jovial se celebró en San Siro lo que un mes más tarde el alcalde de Bérgamo definió como “una bomba biológica”. El último partido de fútbol disputado en Lombardía, el Atalanta-Valencia (4-1) de la ida de los octavos de final de la Champions, no solo provocó un estallido en la infección europea del coronavirus. También fue el detonante de un violento hundimiento mercantil. Esa noche, el índice que reúne a todos los clubes europeos que cotizan en bolsa, el Stoxx Europe Football, alcanzó los 187 puntos, su pico máximo de valoración en diez años. La caída no paró hasta el 23 de marzo. El selectivo que mide el precio medio de las acciones de clubes como la Juventus, la Roma, el Olympique de Lyón, el Ajax o el Borussia Dortmund, se derrumbó un 43%, hasta los 81 puntos. En la bolsa de Nueva York, las acciones del Manchester United no corrieron mejor suerte: se precipitaron de los 20 puntos a los 12,5.

Mapfre Behavioral, el fondo de inversiones que tenía casi un 10% de su cartera repartido entre el Ajax y el Olympique de Lyón, detectó que el derrumbe ofrecía una gran oportunidad y dedicó un 2,5 de su capital de 30 millones de euros a comprar acciones del Borussia Dortmund. Las participaciones del club alemán habían pasado de cotizar a 9,5 euros el 21 de febrero a hundirse a 4,5 el 18 de marzo. Ahora el valor de mercado del club no pasa de 500 millones de euros. “Solo con el traspaso de Jadon Sancho y Erling Haaland podrían facturar más de 200 millones de euros este verano, y tienen un estadio en propiedad que ronda los 400 millones”, observa José Parra, profesor de Derecho Mercantil y experto en la industria del ocio de la Universidad Complutense.

Luis García Álvarez, responsable de Mapfre Behavioral, suele decir que incluso en condiciones normales “la dinámica del fútbol potencia los comportamientos irracionales”. Si la crisis del coronavirus desató el pánico entre los inversores de toda la vida, los que pusieron su dinero en el fútbol sumaron a la alarma generalizada la desconfianza ancestral que reproduce el patrón psicológico del ahorrador medio cada vez que pondera el negocio de la pelota.

“Dentro de 20 años todos los grandes clubes van a cotizar en bolsa”, avisa Parra. “Ahora es lógico que se produzcan estas oscilaciones. En 64 años nunca se suspendió la Copa de Europa. En más de 90 años de fútbol profesional nunca vivió esta situación de incertidumbre. Pero cuando se vuelva a la normalidad la actividad económica del fútbol seguirá aumentando como lo ha hecho en los últimos 157 años. No existe ninguna industria con un crecimiento sostenido semejante. En 2011, James Pallotta compró la Roma por 100 millones de euros y en 2019 la vendió por 800 sin haber ganado nada. ¿Qué hay que pensar? Que ahora mismo todos los clubes europeos que se cotizan en bolsa están infravalorados”.

La volatilidad provocada por el coronavirus ha golpeado al fútbol casi tanto como al sector servicios. Los números desmontan el prejuicio que ha señalado al fútbol como una industria demasiado sujeta a los ciclos económicos. Desde enero de 2015 hasta enero de 2020 el Stoxx Football subió un 79% y el Stoxx600, el índice que agrupa a las empresas más poderosas de Europa, un 29%.

Álex Aranzabal, ex presidente del Eibar, economista financiero y consultor de distintos organismos deportivos, examina la crecida con suspicacia: “Con las leyes de control económico de LaLiga y la UEFA ha habido un mayor orden en la gestión de las finanzas. Pero la gran pregunta que nos tenemos que hacer es si hay o no hay una burbuja. El crecimiento del fútbol ha venido justificado por la posibilidad de vender paquetizados los derechos de televisión. ¿Este crecimiento televisivo implica una burbuja en clubes cuyos derechos suponen hasta el 80% de sus ingresos? Hay síntomas preocupantes. La sobreexposición del fútbol en televisión es un arma de doble filo. Antes veíamos un solo partido a la semana y ahora vemos todos los partidos a todas horas. Esa es una ley básica: cuando un producto satura el mercado tarde o temprano pierde valor. Y cuando las cosas se devalúan la mayoría de la gente ya está sin dinero y los precios bajan tanto que esos clubes son presa de los financieros”.

“El mercado suele sobreactuar”, observa Francisco Lodeiro, asesor financiero y responsable de la web Academia de Inversión. “Si no hay compradores, ante las órdenes de venta los fondos deben vender al precio que sea. Ahora es el momento de invertir en fútbol pensando en un plazo de cinco años. Si los clubes han sobrevivido a dos guerras mundiales sobrevivirán al coronavirus. Normalmente las empresas cotizadas valen más que las que no cotizan en bolsa. En el fútbol ocurre exactamente al revés. Por ejemplo, el fondo Silver Lake valoró al Manchester City por 5.000 millones de euros mientras que en los mercados cotizados los clubes no valen ni por asomo algo parecido. La Lazio, que ha caído un 70% de su valor en bolsa, cotiza a una valoración 100 veces menor que el City. ¿Hasta qué punto esta diferencia es real?”.

Lodeiro indica que no hay chollo evidente: “Ahora mismo no existe el club perfecto: uno que tenga todo bueno. El Ajax ha caído el 50% pero solo tiene una parte de su estadio en propiedad y la liga holandesa es la novena del ránking UEFA; el Lyón tiene una cantera y unos activos inmobiliarios muy valiosos pero la Ligue 1 no es muy atractiva; la Lazio cojea en la parte directiva, porque Claudio Lotito estuvo castigado sin poder ejercer por amaño de partidos; el Oporto es otro de los más baratos, pero tiene una directiva conflictiva y está bastante endeudado… Aconsejo diversificar. Porque si inviertes solo en un club te expones a la volatilidad de riesgos extraordinarios como las lesiones o los resultados deportivos”.

Autor del libro El modelo Eibar, otro fútbol es posible, Aranzabal es partidario de limitar la cotización pública: “Los clubes de fútbol deberían ser empresas estratégicas controladas por su comunidad y su entorno. Vemos que en general los mercados financieros no se autorregulan, como dice la teoría de Adam Smith, sino que muchas veces están sometidos a la especulación y no velan por el bien a largo plazo. Esta crisis nos muestra cómo cualquier vaivén penaliza la cotización de empresas por debajo del valor que realmente tienen. En ese río revuelto normalmente pescan los especuladores”.

Luis García lo advertía meses atrás: “Cuando las empresas son como Google, buenas y bonitas, ya no son baratas; pero las cosas que en el futuro serán un negocio hoy no son bonitas sino complicadas”.

El fútbol está metido en el enredo más complicado de su dilatada historia. Las bolsas vienen revueltas. Los inversores han sacado la caña.

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