baloncesto

El Perfumerías Avenida de Salamanca conquista su novena Copa de la Reina

Las anfitrionas superan al Uni Girona por cuarta final copera consecutiva con 20 puntos de la ‘mvp’ Tiffany Hayes y el impulso de Maite Cazorla

Silvia Domínguez alza la Copa en presencia de SM la Reina Letizia
Silvia Domínguez alza la Copa en presencia de SM la Reina Letiziaalberto nevado

El Perfumerías Avenida de Salamanca cinceló su dominio en el palmarés de la Copa de la Reina de baloncesto conquistando, en casa, su noveno título, el cuarto consecutivo ante el Spar Citylift Girona (76-58). Abrazado a su afición, a la experiencia de la capitana Silvia Domínguez, al brío de Maite Cazorla, a la brega de Laura Gil, a los 20 puntos de la mvp Tiffany Hayes y a la intendencia de Samuelson, Hof, Fagbenle, Vilaró, Loyd y Vitola, el conjunto de Miguel Ángel Ortega derritió a su rival con una defensa de campeonato y se rebeló ante el creciente empuje de las gerundenses, campeonas de Liga y Supercopa, pero incapaces de completar el triplete. Se alzó con el trofeo el Perfumerías por determinación y carácter, colocando al Girona de inicio a contrapié hasta hacerle perder el paso, quitando el libro de instrucciones de la final a Laia Palau e imponiendo su intensidad al notable repertorio del cuadro gerundense.

El pabellón Multiusos Sánchez Paraíso de Salamanca completó con antelación su aforo de 5.000 espectadores, con las aficiones entregadas a una fiesta copera que, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, tuvo unos emotivos prolegómenos de la final. La entrada de SM la Reina Letizia y los acordes del himno nacional dieron paso a una imagen cargada de simbolismo. La histórica María Planas, de 83 años, la única seleccionadora del baloncesto español (entre 1979 y 1985) y la entrenadora nacional con más títulos en su palmarés (7 Ligas y 6 Copas), acompañó a la niña Sara Martín hasta el centro de la pista para entregar el balón del partido a las capitanas del Perfumerías Avenida, Silvia Domínguez, y del Uni Girona, Laia Palau.

Metáfora de los eslabones de una cadena que comenzó a engarzarse a comienzos de los años 60 del siglo pasado cuando, en una modesta pista al aire libre de Malgrat de Mar, al norte de Barcelona, las intrépidas pioneras se reunieron para disputar el primer partido de la selección española femenina de baloncesto, que llegó con 28 años de retraso respecto a la masculina. Reminiscencias emotivas que dieron paso a un partido mayúsculo, a una final apasionante, por intensa y reñida hasta que, de tanto tensarse, se rompió en el tercer cuarto a favor de las locales. El Perfumerías buscaba su cuarto título consecutivo para consolidar su hegemonía al frente del palmarés; el Girona aspiraba a conquistar su primera Copa para hormigonar el dominio que arrancó con el alirón liguero del verano pasado y la Supercopa del comienzo de temporada. Frente a frente, el bastión salmantino, cantera histórica de la selección, que ha sobrevivido a todas las crisis desde su Euroliga en 2011, y el pujante proyecto gerundense, que ha revitalizado la Liga a fuerza de convicción e inversión. Ganó el Perfumerías para contener el avance del Girona.

Saltaron chispas tras el salto inicial. El Avenida templó mejor los nervios desde el inicio y dominó la puesta en escena gracias al doble timón de Silvia Domínguez y Maite Cazorla y al efervescente impulso de Tiffany Hayes (8 de sus 20 puntos en los primeros seis minutos). Las anfitrionas instauraron el nivel defensivo de la final y comenzaron a marcar el paso. Enric Suris tuvo que mover rápidamente su rotación en busca de soluciones y comenzó a activar recursos. Marta Xargay, Sonia Petrovic (Vasic) y Abby Bishop reforzaron la aportación de Adadora Elonu y Magali Mendi. La concentración de talento en la pista y las incesantes vueltas de tuerca en defensa elevaron la final a unos niveles de intensidad memorables. El Perfumerías salió mejor parado del choque porque lo afrontó con más dureza, física y mental. El arsenal ofensivo del Girona fue incapaz de sacudirse la presión de las locales y encontrar rendijas para poner en valor su dominio en el rebote en ese tramo. El 28-27, mediado el segundo cuarto, fue lo más cerca que llegaron.

Un triple de Andrea Vilaró selló el 43-33 al descanso y dos contraataques de Cazorla y Hayes en la reanudación colocaron al Girona contra las cuerdas. Las pérdidas de balón gerundenses pasaron de 9 a 12 en un santiamén y la final se rompió. En el momento en el que el guion marcaba la reacción del conjunto de Suris llegó el despegue definitivo de las anfitrionas. La voracidad defensiva permitió a las salmantinas agarrarse cada vez con más fuerza a la final y la diferencia en el marcador creció y creció hasta un +19 primero (54-35, m. 24) y un +20 poco después (57-37, m. 26). El arrebato de orgullo del Girona no cuajó en ningún instante. Palau no encontró nunca el tiento y la brega de Araujo bajo los aros no tuvo respaldo. El Perfumerías se ganó toda la holgura del mundo (73-49) para prepararse para la foto de las campeonas. Silvia Domínguez alzó al cielo de Salamanca la novena Copa de la historia del club (ya dos más de las que logró el desaparecido Ros Casares), la cuarta consecutiva ante el Uni Girona que, tras ganar la Liga y la Supercopa y vencer los cinco encuentros previos ante su eterno rival, descubrió que aún no ha logrado voltear el pulso. 24 años después, el equipo anfitrión rompió la maldición y conquistó el trofeo ante su afición.

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