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El Real Madrid apabulla al Khimki con 65 puntos en la primera parte

Los blancos, liderados por Campazzo y Randolph (19 puntos, con un 5 de 6 en triples en 18 minutos), se dan un festín anotador en la victoria 500 de la era Laso en 646 partidos

Randolph tapona a Evans
Randolph tapona a Evans EFE
Euroliga Fase Regular

Finalizado

El Real Madrid abrumó al Khimki con una exhibición anotadora y se apuntó su sexta victoria en nueve jornadas de la Euroliga. El equipo de Kurtinaitis concedió el baile con una prematura pérdida de rigor que le costó una tunda. Campazzo puso en marcha el tocadiscos (15 puntos y cinco asistencias), Randolph se vistió de esmóquin (19 puntos con un 5 de 6 en triples en 18 minutos) y Mickey, Tavares, Carroll y hasta Thompkins se apuntaron a una fiesta que arrancó con 65 puntos de récord en la primera mitad, bordeó los 40 de ventaja en varias ocasiones (81-44, m. 25) y se quedó finalmente en 104-76. Apabullaron los blancos al cuadro ruso, con un 13 de 22 en triples y 21 asistencias, en una noche para el recreo en la que seis madridistas firmaron dobles dígitos de valoración. Fue la victoria 500 de la era Laso en 646 partidos dirigidos (77,3% de triunfos). Un paseo frente a un rival que desmintió su pujanza.

R. MADRID,104; KHIMKI,76

REAL MADRID: Campazzo (15), Taylor (2), Deck (9), Randolph (19) y Tavares (15) --quinteto inicial--; Llull (6), Rudy Fernández (3), Laprovittola (-), Mickey (13), Carroll (13), Thompkins (9) y Garuba (-).

KHIMKI: Jovic (5), Shved (12), Evans (10), Gill (12) y Booker (7) --quinteto inicial--; Kramer (14), Jerebko (4), Monia (3), Bertans (3), Karasev (-), Zaytsev (6) y Valiev (-).

PARCIALES: 31-25, 34-17, 27-14, 12-20.

ÁRBITROS: Pukl, Koljensic y Balak. Sin eliminados.

WiZink Center. 8.873 espectadores

Llegaba el Khimki al WiZink Center como uno de los seis colíderes de esta endiablada Euroliga de muchos quilates y pocas holguras para medirse a un Madrid que, salvado el clásico continental ante el Barça, se destempló en Bilbao el domingo, entre el desenfoque y la distensión. Sin margen para dilemas ni autocomplacencias, el choque respondió a las expectativas por acumulación de talento. El Madrid se impulsó de salida con la conexión Campazzo-Randolph y los de Kurtinaitis replicaron con el martilleo de Shved y Evans. Pero pronto se descompensó el sprint. Del trepidante duelo de dobles parejas salieron por delante los madridistas en un primer cuarto racheado. Del 17-8, al 24-25 y al definitivo 31-25 del minuto 10. Y, de ahí, a la rampa de lanzamiento.

Para entonces, la hoja de servicios de Randolph ya presentaba 13 puntos y dos rebotes y la de Campazzo, aún mejor, 10 puntos, un rebote y cuatro asistencias. No le daba la suma al Khimki solo con Shved y Evans y Kurtinaitis incorporó a la rueda a Jerebko y Bertans. No encontró soluciones en ninguno de ellos. Fue el Madrid el que estiró la cuerda con los primeros apuntes de Mickey ante su ex equipo y dos triples consecutivos de Carroll (44-29, m. 13). Laso, que había dejado a Causeur fuera de la convocatoria, perdió a Taylor por un castañazo en la nariz que le mandó al vestuario en el primer cuarto -"creemos que tiene la nariz rota"-, contó después el técnico, y tuvo que sentar a Carroll tras cometer tres faltas en dos minutos. Sin embargo, Deck tapó todas las fugas que pudieran aparecer en ataque y en defensa y la carrerilla madridista resultó incontenible.

Con la solvencia de Deck y la productiva sobrexcitación de Mickey (11 puntos en siete minutos), el Madrid se lanzó a resolver el duelo a lo grande y por la vía rápida. En 18 minutos de juego, los blancos sumaron 60 puntos y por 36 de su oponente. La sacudida se incrementó hasta un parcial de 34-14 antes del descanso (65-39, m. 19). Unos guarismos estratosféricos que dejaron tiritando al conjunto ruso. Sin aplicación en defensa ni rigor en ataque, el Khimki se convirtió en un sparring de lujo para la pegada del Madrid. Con 9 de 13 en triples y un abrumador dominio en el rebote (21-12) y las asistencias (13-5), los blancos se dispusieron a un festín. Se agigantó Tavares y la diferencia creció hasta la frontera de los 40 (81-44, m. 25). No llegaron a los 30 puntos los blancos en el tercer cuarto, pero dejaron a su rival en 14 para mantener las proporciones del zarandeo. Otro alarde de esencia recreativa en el triunfo 500 de Laso en el banquillo madridista. El viernes, en el mismo sitio y a la misma hora, el visitante será el CSKA. "Estoy contento por el número de victorias pero, sobre todo, por el trabajo de todo el equipo, de los jugadores, del staff y del club que nos permite llevar esto a cabo. También de los aficionados, que nos empujan cada día. Nunca me canso de ganar y solo pienso ya en el partido frente al CSKA", celebró con mesura el técnico madridista.

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