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Felipe, el central tardío

Sin formación en canteras de clubes profesionales, el brasileño se afianza como una alternativa a Savic y Giménez

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Felipe ante el Mallorca. Getty

Con 23 años, Felipe Augusto de Almeida (Brasil, 30 años) tuvo que enfrentarse al profesionalismo en el Corinthians de Tite, ahora seleccionador brasileño, con la laguna de no haber tenido una formación en el fútbol base. Apenas un par de año antes, deambulaba por equipos de regional brasileño y meditaba si seguir en el negocio de su suegra repartiendo setas y verduras a domicilio o continuar probando suerte en el fútbol. Un DVD de fabricación casera que por casualidad visionó Ramón Veiga, entrenador del Bragantiño, le cambió la vida. En un apenas un año en Braganza, la entidad corintiana le captó confiada más en su potencial por pulir que por lo que prometía a corto plazo.

“En el Corinthians, a Tite le gustaba trabajar mucho los entrenamientos a dos toques y me costaba. Cuando te han formado en una cantera dominas eso y sabes cuál es la mejor opción. Yo no tenía eso”, relató el central brasileño para los canales oficiales del Oporto, club que lo traspasó este verano al Atlético por 20 millones de euros. Su progresión hasta alcanzar la titularidad en el Corinthians y la internacionalidad incluyó sesiones extras de trabajo con Carille, un ayudante de Tite que le pulió el juego de cabeza, las anticipaciones y la orientación en la salida de balón.

En los tres partidos que Simeone le ha alineado como titular ­Celta (0-0), Mallorca (0-2) y Lokomotiv (0-2)— el Atlético no ha encajado goles. Felipe ha causado en Simeone el impacto inverso al que ha generado Mario Hermoso en el técnico argentino. A este, el preparador le aprecia demasiado blando para su exigencia defensiva. En cambio, el Cholo ve en el brasileño al defensa hecho, sobrio y expeditivo que le describió el director deportivo, Andrea Berta, cuando el club empezó a buscar relevo a Diego Godín poco antes de que finalizara la primera vuelta del curso pasado. “Claro que creo que puedo ser titular, pero hay que tener paciencia y estar preparado para darlo todo. Ahora que tengo oportunidades tengo que aprovechar. Yo procuro, si entro cinco o noventa minutos, dar el máximo en el campo y continuar así”, concedió en la zona mixta del estadio de Lokomotiv. Por su discurso, Felipe dio la sensación de haberse empapado rápido de la filosofía de su entrenador.

Una anticipación en campo contrario a Smolov y una barrida en un costado para limpiarle la pelota, también al delantero internacional ruso, depararon que su entrenador calificara su actuación de “imponente”. Los informes que manejaba el club sobre algunos errores de concentración en la marca que al Oporto le costaron algún gol por quedarse enganchado en el fuera de juego. En el Atlético no han aparecido hasta el momento. “A mí me gusta mucho, ha demostrado seguridad en los partidos que ha jugado. Ha estado bien en la colocación, en los cruces y en el juego aéreo. Lo tiene todo”, le analiza su compatriota Luiz Pereira, considerado uno de los mejores centrales de la historia rojiblanca.

A Simeone le preocupaba en el inicio de pretemporada que Felipe y Hermoso no fomentaran la competencia con Giménez y Savic. El central brasileño ha logrado lo mismo que el montenegrino cuando este llegó al Atlético en 2015. Que él montenegrino y el uruguayo sientan que la posición no es suya y que solo la jerarquía que da el tiempo a las órdenes de Simeone le ha impedido alcanzar la titularidad definitiva.

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