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Valentino Rossi asegura que le queda gas

El piloto italiano, que atraviesa un bache de resultados, desmiente que haya pensado en retirarse a final de temporada

Valentino Rossi, este jueves en Brno.
Valentino Rossi, este jueves en Brno. Getty

En el verano de 1996 la República Checa se mecía en una nube tras haber llegado, su selección de fútbol, a la final de la Eurocopa de Inglaterra. Solo un gol de oro de Bierhoff en la prórroga impidió a los checos, liderados por Nedved y el melenudo Poborsky, tumbar a Alemania y alzarse con la copa. El hito hubiera supuesto reverdecer los laureles logrados, antes de la división del país, por la poderosa Checoslovaquia de la Euro 76, un equipo que pasó a la historia empujado por el descaro de Panenka. En el circuito de Brno, aquel agosto de 1996, un larguirucho adolescente italiano le mostró al público checo que el atrevimiento no es exclusivo de una tanda de penaltis. A lomos de una Aprilia amarillo chillón decorada con el número 46, el joven Rossi se anotó hace 23 años su primera victoria mundialista. Brno veía nacer un mito. Un año después, en el mismo trazado, Rossi se apuntaba su primer título de campéon del mundo.

"Ha pasado mucho tiempo pero lo recuerdo perfectamente", admitía este jueves el propio protagonista de la historia, que ya ha cumplido 40. Después de aquel primer mundial, vendrían ocho títulos más. Pero Rossi ya no gana. Han pasado más de dos años desde que cruzó primero la línea de meta de Assen, en junio de 2017, y ahora reserva su popular desvergüenza a otros menesteres, como presentarse hace unos días vestido con traje oscuro y pajarita, pero con zapatillas de deporte, a la boda de su íntimo amigo Uccio. Ni cuando pilotó para Ducati, una época de nubarrones en la trayectoría del Doctor, vio las primeras plazas tan de lejos. "Nuestro futuro no depende de Rossi" ha manifestado recientemente Lin Jarvis, director del equipo oficial Yamaha, en lo que parecía ser un aviso para navegantes. El gancho que conserva Rossi entre los aficionados es total y ningún otro piloto desata, ni de lejos, una expectación parecida. Este jueves, en la rueda de prensa previa al gran premio, el italiano acaparó la mayoría de preguntas de los periodistas pese a que en la mesa también estaban Marc Márquez, Maverick Viñales o Cal Crutchlow. Pero los resultados del 46 están de capa caída y esta temporada lleva completado el peor arranque de su carrera.

Sin embargo, el piloto de Tavullia ha querido desvanecer de un plumazo los rumores que circulan por el paddock sobre una posible retirada. "Las noticias que apuntan a mi retirada son falsas e infundadas", ha asegurado. Además, asegura tener la mirada puesta en el futuro: "la segunda mitad del campeonato es muy importante, tenemos que crecer y empezar a preparar la temporada 2020". Le queda un año de contrato con Yamaha y, a tenor de sus declaraciones, no tiene ninguna intención de bajarse de la moto.

Rossi se plantea Brno como un punto de inflexión, pero no tanto por lo que pueda acontecer durante la carrera como por la sesión de tests del lunes, donde empezará a probar las novedades que prepara Yamaha de cara a la próxima temporada. Rossi ha sido crítico con el rendimiento de su M1 pero, en paralelo, las Yamaha funcionan y tanto Maverick Viñales, su compañero de box, como Fabio Quartararo, que pilota una Yamaha satélite, son asiduos del pelotón delantero, en entrenamientos y en carrera. "Si ellos están fuertes significa que la moto es competitiva", ha tenido que admitir Rossi. El Doctor busca la receta para regresar al podio.

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