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El coche de seguridad dicta sentencia en Silverstone

La irrupción del ‘safety’ decide la carrera a favor de Hamilton y Carlos Sainz remonta hasta la sexta plaza

Hamilton celebra la victoria.
Hamilton celebra la victoria. reuters

Solo 15 días y dos grandes premios han sido suficiente para silenciar muchas de las voces críticas con el Mundial de Fórmula 1 actual por su exceso de previsibilidad y su falta de espectáculo. Si el duelo a cuchillo que mantuvieron en Austria Max Verstappen y Charles Leclerc comenzó a devolver la fe a los aficionados más escépticos, el Gran Premio de Gran Bretaña de este domingo será recordado como una de las carreras más completas de los últimos tiempos, un auténtica montaña rusa que tuvo de todo y casi siempre bueno, por más que fuera el coche de seguridad el que dictara la sentencia definitiva a favor de unos y en contra de los otros. La irrupción del ‘safety’ hizo que la visita a los garajes le saliera gratis a Lewis Hamilton, circunstancia que permitió que el actual campeón superara a Valtteri Bottas y se fuera directo y sin oposición hacia su séptima victoria del curso, la 80ª de su palmarés. El triunfo, el menos merecido de la temporada para el británico, es el sexto del corredor de Tewin en su país, una cifra que establece un nuevo récord absoluto. Con él, además, Hamilton amplía hasta los 39 puntos su colchón al frente de la tabla general sobre su compañero en Mercedes después de que Bottas certificara el séptimo doblete en las diez paradas del calendario.

El finlandés fue el más perjudicado por la neutralización después de haberse defendido como un jabato de los ataques de su vecino de taller en los primeros giros de una prueba explosiva, que no dio un respiro a nadie. Tampoco a Charles Leclerc, que finalmente logró subirse al podio tras soportar los achuchones de su viejo amigo Verstappen. El holandés es un pura sangre capaz de desquiciar a cualquiera. También a Sebastian Vettel, que atraviesa una de las etapas más oscuras de su trayectoria en la F1, completamente fuera de foco y visiblemente desnortado.

Corría la vuelta 37 de las 52 totales cuando el de Ferrari y el de Red Bull peleaban por el último peldaño del cajón, cuando Mad Max superó al alemán, que en un intento a la desesperada por devolverle la moneda se lo llevó puesto. El enésimo gatillazo del tetracampeón del mundo deja a Vettel en una situación de lo más delicada, superado por Leclerc y sin esa pegada que le acompañaba de joven. Carlos Sainz, por su parte, protagonizó otra de esas remontadas que empiezan a caracterizarle y fue de la 13ª posición que ocupó en la parrilla de salida hasta la sexta al cruzar bajo la bandera de cuadros, solo detrás de los dos Mercedes, de Leclerc, de Pierre Gasly y Verstappen, que se las apañó para terminar el quinto.

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