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Nadal contra Djokovic, su gran negación

A solo una semana de Roland Garros, el balear eleva el nivel en Roma y se reencuentra en la final del Foro Itálico (16.00) con el número uno, que le ha derrotado en 13 de los 16 últimos enfrentamientos

Nadal, antes de saltar a la pista ayer en Roma.
Nadal, antes de saltar a la pista ayer en Roma. Getty

De retorno hacia sí mismo, Rafael Nadal ascendió ayer otro peldaño con una convincente actuación frente a Stefanos Tsitsipas, el jovenzuelo griego que una semana atrás le arruinó su desfile por la arena de la Caja Mágica de Madrid. Elevando de forma considerable sus prestaciones, el número dos apaciguó el impulso competitivo del ateniense (6-3 y 6-4, en 1h 42m) y regresó después de cuatro meses a una final, la segunda de esta temporada tras la que disputó a finales de enero en Melbourne, contra Novak Djokovic. Entonces fue desbordado por el serbio, que irrumpe otra vez con una dinámica intimidatoria, habiéndose desecho de Diego Schwartzman (6-3, 6-7 y 6-3, en 2h 31m) y con un trofeo sobre tierra ya en el bolsillo.

Será el capítulo 54 entre los dos, el último episodio de la saga más extensa de la historia del tenis. Hasta ahora, 28-25 favorable al de Belgrado, que la semana pasada dio un serio acelerón en Madrid, después de largo periodo sesteando, y que en el Foro Itálico sorteó una situación de máxima emergencia –dos bolas de partido en contra, frente a Juan Martín del Potro en los cuartos– para situarse a un solo paso de otro premio en la gira sobre arcilla. Mientras tanto, Nadal dio ayer un paso adelante. Redujo a Tsitsipas, escollo voluminoso que venía de firmar el título en Estoril y la final madrileña, y quebró la barrera de la penúltima ronda que no había podido romper en los cuatro últimos torneos.

Aunque la línea haya sido ascendente y se percibiera una mejora en esta semana exprés de Roma –cuatro partidos en 72 horas, rumbo a la final–, Nadal se demandaba un salto de nivel para poder batir ayer a Tsitsipas e intentar engarzar su primer trofeo de la temporada. El trazado ha sido satisfactorio, no habiendo cedido ningún set hacia la cita de este domingo (no antes de las 16.00, #Vamos) y habiendo dejado marcadores contundentes, pero ante todo habiendo recuperado la sensación de control. Tibio durante las semanas previas, estos últimos días ha transmitido una sensación superior, acreditada con su triunfo solvente contra el vigoroso joven griego.

“Ahora lo importante era recuperar mi nivel, más allá de estar o no en la final”, apreció el mallorquín antes de la 50ª en un Masters 1000, las mismas que suma el legendario Roger Federer. “Más allá de ganar o perder, para mí lo más importante es competir bien y tener la oportunidad de jugar otro partido que me dé la sensación de que sigo avanzando. Esta es mi máxima prioridad”, prolongó Nadal, octacampeón en el Foro Itálico, allí donde el lenguaje tenístico cambia por completo. Roma no es Madrid, y al nivel del mar la pelota concede una milésima más para pensar, un punto más de pausa, y en esas Nadal es prácticamente ingobernable.

El serbio, nocturnidad y mayor desgaste

A una semana del arranque de Roland Garros, el pulso con Djokovic se prevé de una trascendencia anímica más que importante. Si vence, el número uno llegaría a París hinchado, con un suplemento de confianza al haber conquistado las dos estaciones previas, mientras que si lo hace Nadal, este daría un golpe sobre la mesa en el instante adecuado. “Todos sabemos quién es Djokovic”, introdujo el balear, al que no le agrada en exceso que se le pregunte sobre el rival que históricamente más le ha negado la gloria. “Es un rival de máxima dificultad y viene de ganar en Madrid, así que estará con confianza. El viernes [de noche, contra Del Potro] jugó un gran partido, veremos qué sucede mañana [por hoy]. Yo espero estar preparado para competir”, zanjó Nadal.

“Rafa es uno de los mayores campeones de la historia de este deporte”, comentaba a medianoche Djokovic, después de deshacerse del correoso Schwartzman, otra vez en la sesión nocturna. “Él ha podido con todas las dificultades y es una de las grandes leyendas del tenis. Le respeto mucho, ha sido el gran rival de mi carrera”, amplió Nole, de 31 años y con la misma cifra de Masters 1000 (33) que Nadal. “He estado más horas que él en la pista [7h 40m frente a 5h 29m], pero estoy aquí y eso es un gran éxito. Veremos cómo me afecta. No es la primera vez que me encuentro en una situación así, y me siento bien. Intentaré recuperarme lo mejor posible de cara a mañana”, cerró.

Esta tarde, final en el Foro Itálico, sí, pero en el subconsciente de ambos ya se juega en otro escenario, a 1.500 kilómetros: el Bois de Boulogne.

La estadística, con Nole: 28-25 en la gran saga

El pulso más repetido de todos los tiempos viene acompañado de una hoja estadísitca favorable a Novak Djokovic. El serbio domina en el global (28-25) y en las finales (15-10), y además se ha impuesto en 13 de los 16 últimos encuentros.

Sin embargo, existe un apartado que respalda a Rafa Nadal, por encima en las finales disputadas sobre tierra: 6-4. En Roma, los precedentes reflejan equilibrio: 2-2 en las finales, superior el español en las de 2012 y 2009, y el de Belgrado en 2014 y 2011. El último encuentro fue en las semifinales del año pasado, cuando se impuso el de Manacor por 7-6 y 6-3.

Por otra parte, este mediodía (13.00) se juegan el título femenino Karolina Pliskova (doble 6-4 a Maria Sakkari) y Johanna Konta (5-7, 7-5 y 6-2 a Kiki Bertens).

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