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Javier Pérez, plata en el Mundial de taekwondo; Daniel Quesada, bronce

La expedición española consigue sus dos primeras medallas en la tercera jornada y ya mejora el botín de 2017

Javier Pérez en el podio con la plata conseguida en -68.
Javier Pérez en el podio con la plata conseguida en -68.

España ha ganado esta tarde-noche sus dos primeras medallas en los Mundiales de taekwondo que se están disputando en Manchester. Primero ha sido el bronce de Daniel Quesada en la categoría de -74; dos horas más tarde, fue la plata de Javier Pérez en -68 que (perdió el oro contra el británico Bradly Sinden (24-21). Las quinielas de antes del Mundial, debido sobre todo a la juventud del equipo nacional español, contemplaban en principio una medalla, la de Jesús Tortosa. Y, sin embargo, Tortosa cayó por sorpresa en octavos el miércoles. A mitad de Mundial y con dos días más de competición, España ha metido dos metales en la buchaca y ha mejorado el botín de 2017 (el bronce de Tortosa en Corea).

“Tenemos un equipo que ha llegado a ser consciente de las capacidades que tiene y en este Mundial lo vamos a exhibir”, advertía Miguel Ángel Herranz, el seleccionador, diez días antes de volar a Manchester. Su optimismo tenía fundamento. “Necesitábamos refrendar esa regularidad que veníamos manteniendo con unos resultados en un evento tan importante”, analiza ahora desde Inglaterra.

Javier Pérez, ha sido plata a sus 22 años. Es su primera medalla a nivel absoluto. Nacido en San Fernando de Henares, empezó con siete años en el club de su ciudad. El jueves, en las rondas, eliminó al neozelandés Nipesh Prakash (27-2), al peruano Braulio León (27-2), al colombiano David Felipe Paz (19-4) y en cuartos al polaco Karol Wladyslaw Robak en un combate decidido en el punto de oro. En las semifinales, Pérez derrotó al favorito Alexei Denisenko, cuarto en el ranking olímpico y segundo en el ranking mundial, además de subcampeón olímpico en Río 2016 y plata en los Mundiales de Corea de 2017. Seguro y concentrado se impuso por 12-6.

24 horas después disputó el combate por el oro contra el británico Bradly Sinden (sexto en el ranking olímpico y mundial). Las 24 horas entre la semifinal y la final hicieron cambiar la rutina de estos días. Hay taekwondistas a los que no le gusta tener que esperar un día entero para disputar el combate más importante. Herranz, sin embargo, dice que eso permite una mejor recuperación. “Se va a dar mejor combate. Ayer hubieran estado muertos; hoy pueden hacer un combate digno de una final de un Mundial”, cuenta al otro lado del teléfono durante un pequeño descanso. Pérez se despertó más tarde esta mañana. Tras la paliza de cinco combates de ayer, se sometió a crioterapia durante una hora y en lugar de ir directo al pabellón a ver a sus compañeros se quedó en el hotel. “Para desconectar”, explica el seleccionador.

“¡Nos faltaba una medalla en campeonatos absolutos!”, celebraba esta tarde Herranz pendiente todavía de saber si iba a ser oro o plata. Estudiante de derecho, Javi Pérez es un apasionado del ukelele. “Lo ha aprendido solo, le encanta tocar y cantar. Yo le tengo en la habitación de al lado y no veas la turra que da…”, bromea por teléfono, también desde Manchester, Jesús Tortosa que aspiraba al oro y el miércoles cayó en octavos. Tortosa conoce muy bien a Pérez porque entraron juntos en el CAR (Centro de Alto Rendimiento) en 2013 y entrenan juntos a diario. “Javi es gracioso, cómico, extrovertido, el clásico tío que le cae bien a todo el mundo. Es muy alto [mide 1,92] y tiene muy buenas acciones a la cabeza. Sus combates tienen un ritmo muy alto y los rivales, normalmente, no consiguen aguantarlo”, le define Tortosa. Si por un lado Javi se ha aprovechado de su enorme envergadura en las acciones por alto, por otro, los técnicos se han centrado en estabilizarle. “Es lo que hemos trabajado últimamente: como es tan alto se movía en exceso y queríamos que hiciera un taekwondo más duro y más asentado”, explica Herranz.

Los buenos resultados de los últimos dos años (en el Mundial de 2017 cayó en octavos) han hecho que Javier Pérez sea el quinto del ranking mundial y undécimo del olímpico (para los Juegos se clasifican directamente los cinco primeros). El Mundial es la competición que más puntúa de cara a Tokio. La plata le hará escalar posiciones y supone, además, un cambio generacional en la categoría de -68, en la que compite también Joel González (oro en Londres, bronce en Río). El catalán, a sus 29 años, sigue persiguiendo el sueño de ganar medalla en tres Juegos diferentes. Actualmente es el número 15 del ranking olímpico. Al torneo pre-olímpico sólo iría un deportista por peso y por país.

Daniel Quesada (Barcelona, 23 años), también se entrena con el grupo de Tortosa en el CAR de Madrid desde verano del año pasado. Empezó en cadete en el Centro de Alto Rendimiento de Murcia, especializado en la cantera y en las categorías inferiores y dos años después se trasladó al CAR de san Cugat. “Dani había tenido grandes resultados a nivel júnior, fue campeón del mundo en esa categoría y campeón de Europa sub-21. En la categoría absoluta parecía estancarse un poquito y le planteamos trasladarse a Madrid donde trabaja el grueso del grupo masculino nacional. Aceptó el reto pese a lo difícil que es siempre alejarte de tu entorno y de tus amistades. Esta tarde después de que asegurara la medalla de bronce hablamos justo de eso, de que esa decisión dio sus frutos”, asegura Herranz. Quesada perdió la opción de luchar por el oro contra Simone Alessio.

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