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Las verdaderas madres de los dragones juegan al fútbol en Lavapiés

200 jugadores de 35 países entrenan en una escuela deportiva del barrio más multicultural de Madrid

Una jugadora de Dragones de Lavapiés golpea el balón en el remodelado solar de la calle Embajadores.
Una jugadora de Dragones de Lavapiés golpea el balón en el remodelado solar de la calle Embajadores.

La idea de los Dragones de Lavapiés surgió en 2014 para ofrecer un espacio deportivo a los jóvenes del barrio madrileño con mayor diversidad de culturas de la capital (más de un 25% de los vecinos son extranjeros, según el último padrón municipal). “Vimos que muchos no podían permitirse pagar escuelas deportivas y que en nuestro entorno apenas había opciones. El fútbol tiene arrastre entre los jóvenes y a través de su práctica se pueden transmitir valores", explica Ana Sánchez, filóloga, profesora y vicepresidenta del equipo, que cita entre las virtudes que propaga el fútbol el compañerismo, el esfuerzo y la empatía, "además de la diversión con una actividad sana, que no siempre es accesible".

Cinco años después, los Dragones son mucho más. Son un elemento de cohesión imprescindible. Sus más de 200 jugadores y jugadoras de 35 procedencias diferentes encuentran allí un lugar en el que divertirse, formarse y hacer amigos. Sus padres entablan relaciones que van más allá de las charlas al recoger a sus hijos. Y lo último: las madres de los jugadores acaban de formar su propio equipo de fútbol y no podrían estar más felices con ello. Un ejemplo para Europa desde la capital que albergará el 1 de julio la final de la Champions, un evento patrocinado por Banco Santander en línea con su concepto Football Can, una estrategia que pretende subrayar el poder transformador del fútbol y “ayudar a las personas a progresar”. “El fútbol puede cambiar la vida de las personas considerablemente”, explican en el banco.

Violeta Bolaños tiene 15 años y lleva en el equipo desde su fundación. Antes entrenaba con los chicos de su edad, pero desde hace unos meses forma parte del equipo femenino. “Hasta ahora no podíamos tener un equipo propio porque no teníamos un espacio adecuado. Hay chicas que no quieren entrenar porque no les gusta estar expuestas a otras miradas”, asegura. “Este año hemos reformado el solar que nos cedió el Ayuntamiento gracias a la ayuda de la propia corporación municipal y de la Fundación Atlético de Madrid. Es un ejemplo claro de cómo transformar un espacio posibilita una actividad, como la creación del equipo femenino”, constata Ana Sánchez.

Dos 'dragonas' practican en el solar de Embajadores, 18.
Dos 'dragonas' practican en el solar de Embajadores, 18.

La madre de Violeta, Dolores Galindo, también vicepresidenta de Dragones, valora la importancia de contar con un conjunto propio para las chicas, aunque algunas también decidan formar parte de los equipos mixtos del club: “Que quieran jugar al fútbol depende de que dispongan de un ambiente adecuado, con intimidad y donde no se las juzgue”. Lo mismo opina Lía Sáenz, madre de Hugo, otro jugador del equipo: “A las niñas muchas veces no se les da un balón para que jueguen desde pequeñas. Y cuando lo tocan por primera vez, se tienen que enfrentar a críticas o bromas incluso de los entrenadores”, enfatiza. “Por eso les viene bien tener un espacio donde se sientan seguras”.

El equipo femenino, formado por más de 20 chicas de diferentes edades, no compite en ninguna liga. “No tenemos chicas suficientes de la misma edad para inscribirnos en una categoría. Las que quieren jugar lo hacen en los equipos mixtos. Hay algunas muy buenas: empezaron jugando poco porque los entrenadores pensaban que no estaban al nivel, pero ahora no se pierden un partido”, afirma Ana Sánchez. El grupo también es una muestra de la diversidad de modelos familiares y culturas del barrio. “Hay de todo. Desde familias monoparentales a padres y madres con cuatro hijos. Tanto los padres como las hijas conocemos otras formas de vivir, nos apoyamos y creo que eso es muy enriquecedor”, destaca Lía Sáenz. “Esa es una de las grandes oportunidades que da este barrio, que a veces se ve como desventaja o problema. Dragones ayuda a poner en contacto a personas que de otra manera quizás no se conocerían, aunque vivan en el mismo barrio”, coincide Sánchez.

Que las niñas quieran jugar al fútbol depende de que tengan un ambiente adecuado, con intimidad y donde no se las juzgue

Dolores Galindo, vicepresidenta de Dragones de Lavapiés

Los miembros del equipo (si pueden) pagan una cuota de mantenimiento de 10 euros al mes y 20 euros al año para tramitar las fichas. El equipo femenino participará en el torneo de vacaciones Ibercup en Lisboa este mes de julio. “Y los equipos mixtos irán a la Donosti Cup, que nos ha vuelto a invitar después de una primera experiencia en 2017. Los viajes también son una oportunidad para ellos. Muchos no habían salido de Madrid hasta que entraron en el equipo”, revela la vicepresidenta.

El nivel de complicidad entre las madres ha crecido desde que formaron su propio equipo este año. Fátima Boubkri es una de las integrantes: “Queríamos algo para nosotras. Es una forma de conocernos más allá del colegio o los niños. Decidimos que nuestra relación no tenía por qué limitarse al rato en que nos vemos cuando juegan nuestros hijos. Es muy divertido y estamos aprendiendo un montón”. “Yo a Fátima ya no la veo como la madre de Mehdi, ahora tenemos otros vínculos. Me sé la vida de todas las del equipo, y con muchas de ellas no me hubiese relacionado de otra manera. Mi espectro, como el de mi hijo, se ha ampliado. Este equipo ayuda a que el barrio sea el lugar en el que quiero vivir”, subraya Lía Sáenz. En unos días jugarán su primer partido de competición, en un torneo al que han sido invitadas como equipo sénior femenino de Dragones: “No nos lo pensamos. Dijimos que sí al instante. Estamos muy felices y con muchas ganas de jugar”.

Algunas de las integrantes del equipo de madres de Dragones de Lavapiés.
Algunas de las integrantes del equipo de madres de Dragones de Lavapiés.

El equipo también acoge a niños derivados de Servicios Sociales con dificultades familiares o en situaciones complicadas (absentismo escolar, riesgo de que entren en bandas) que reflejan los problemas más serios del barrio: “Muchas veces somos los primeros en enterarnos de que un chico está entrando en una dinámica difícil e intentamos ser una voz de aviso. Aquí tienen un espacio en el que dejan de sentir el rechazo que muchas veces notan en el colegio o en sus propias familias”, sostiene Ana Sánchez. El Ayuntamiento es la principal fuente de ingresos y recursos de Dragones de Lavapiés. Jorge García Castaño, concejal (ahora en funciones) del distrito Centro de Madrid, destaca la labor de la asociación: “Son el orgullo de Lavapiés. Un ejemplo para todos por su capacidad para identificar problemas y combatirlos desde el deporte. Son un pegamento para el barrio”.

Me sé la vida de todas las del equipo, y con muchas de ellas no me hubiese relacionado de otra manera. Mi espectro, como el de mi hijo, se ha ampliado

Lía Sáenz, jugadora del equipo de madres de Dragones

El Consistorio destinó este año 16.000 euros a los Dragones para que desarrollasen dentro de su actividad proyectos centrados en el fútbol femenino. Con ese dinero sobreviven prácticamente durante todo el curso. También desde el Gobierno municipal se posibilitó la colaboración a tres bandas con el Atlético de Madrid: “Ha sido un ejemplo de asociación público-social y nos ha permitido dotar al barrio y a los Dragones de un espacio nuevo en el solar de la calle Embajadores, que es de titularidad pública. El acuerdo también incluye la formación como técnicos de jugadores del club que deseen aprender en la Fundación Atlético de Madrid”, explica Nacho Murgui, delegado de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social. Un mural de El Rey de la Ruina decora ahora las instalaciones: “Mujeres cambiando las reglas del juego”.

Banco Santander, patrocinador de la UEFA Champions League, apuesta por el fútbol, sus valores y su potencial como motor de progreso. Porque el fútbol puede inspirar a las personas y a la sociedad a mejorar su vida. Porque el fútbol lo puede todo.

Esta noticia, patrocinada por Banco Santander, ha sido elaborada por un colaborador.

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