Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Pochettino: “Mis maestros son mis jugadores”

El técnico del Tottenham dice que su plan fue irrelevante y atribuye el éxito a sus futbolistas

Mauricio Pochettino celebra el pase a la final del Tottenham.
Mauricio Pochettino celebra el pase a la final del Tottenham. Getty

Lucas Moura tiene 26 años y ya ha saboreado las promesas y las decepciones del fútbol. Garoto prodigioso en el Sao Paulo, hizo de su dribling imparable un imán que atrajo a los grandes clubes de Europa a la cola por ficharle. Brilló y se apagó en el PSG. Vivió a la sombra de Neymar. Sintió la marginación. Perdió el regate, o se lo adivinaron los defensas. Perdió la fe. En el verano de 2017 fichó por el Tottenham. Poco a poco se fue reconstituyendo. La baja de Harry Kane, lesionado hace un mes, le colocó en una posición nueva: bajo la máxima presión posible. Con la mayor carga de responsabilidad que se le puede asignar a un futbolista. Obligado a desequilibrar y a golear al frente de un Tottenham que afrontó la semifinal contra el Ajax mermado por la baja de sus futbolistas más resolutivos. En Ámsterdam se redimió con un triplete que sitúa al equipo en su primera final de Copa de Europa.

“Lo que ha hecho Lucas ha sido una locura”, dijo Heung.Min Son, a punto de llorar tras el partido. “¡Ha metido el hat-trick que necesitábamos!”.

Mauricio Pochettino, su entrenador, salió del vestuario más ancho que un ocho antes de confesar poco menos que su amor por Moura. “Fue clínico frente al gol”, dijo el técnico, “fue una noche mágica para Lucas. ¡Fue tan importante! Demuestra que el equipo es más importante que cualquier nombre. Si eres honesto y respetas a todos los jugadores que tienes que gestionar, este tipo de cosas pueden ocurrir. Moura demuestra que a lo largo de una temporada necesitas 25 jugadores. Sin Harry lesionado, muchos hablan de que el importante era Son, pero Lucas nos ha recordado a todos la verdad. Con 11 puedes ganar algunos partidos pero para llegar a una final de la Champions necesitas a los 25”.

“Más que la táctica, que los cambios del descanso, la clave fue la confianza, la fe. Estamos en la final por eso. Por supuesto que tienes un plan. Pero el fútbol es de los jugadores. Ese espíritu de resistencia es la clave. Por supuesto que los aconsejamos y trazamos un plan pero los responsables de lo sucedido son ellos. Siempre aprendes de tus jugadores. Son mis grandes maestros. Ellos son los dueños del fútbol y nosotros hemos estado abiertos a aprender. Soy muy afortunado. Estoy agradecido de que nos hayan llevado a la final de Madrid. En los últimos cinco años hemos sido muy duros presionándoles para que den lo mejor. Sin dolor no hay éxito. Hoy te das cuenta de que Valió la pena”.

“Es difícil describir con palabras lo que ocurrió”, prosiguió el entrenador. “Esta es una de las noches más importantes de mi vida. Por cómo acabamos el partido después de que mi plan se destrozara en tres minutos cuando concedimos el gol en un córner. Nunca nos rendimos. Quiero felicitar a los jugadores porque el fútbol es suyo. Hicieron un gran trabajo. Son héroes. Son superhéroes. Esto está muy cerca de un milagro. Nadie creía en nosotros cuando empezó la temporada”.

“Por supuesto que creo en el destino”, concluyó. “Pero cuando trabajas duro. Creer en el destino porque es una palabra bonita no vale nada. Creo en el destino si trabajas duro. Creo en los buenos actos. Y creo que si eres honesto, tarde o temprano vas a encontrar una recompensa”.

Ten Hag: “Estuvimos tan cerca. Nos lo merecíamos”

Cuando el último balón impulsado por Lucas Moura besó la red, el césped se llenó de cuerpos derrumbados, todos vestidos de blanco y rojo. “Tendremos que lidiar con esto”, dijo Erik Ten Hag, entrenador del Ajax, la persona que tuvo que enfrentarse a rostros llorosos, algunos de ellos casi imberbes, en el vestuario. “Este es el lado cruel del fútbol y que tenemos que soportar esta noche. Tenemos que seguir adelante. Estuvimos muy cerca, los jugadores son conscientes de ello y solo necesitamos tiempo para solucionarlo”, continuó Ten Hag, que reconoció que en el descanso advirtió a sus jugadores de que el partido “no había terminado aún”. El técnico holandés admitió que permitir la igualada del Tottenham tan pronto fue “descuidado”. “Estuvimos tan cerca, nos lo merecíamos”, lamentó.

“Es un sueño que se ha desmoronado. Duele mucho”, acertó a decir un desolado Daley Blind, visiblemente afectado. “Si el partido hubiese durado 10 segundos menos, habríamos pasado. No es fácil de procesar, pero debemos recuperarnos”, concluyó el central.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >