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El regreso de Emery tensiona Mestalla

El técnico trata de dulcificar su imagen al volver con el Arsenal a su antigua casa, donde ya provocó rechazo por su reacción exagerada tras una victoria como entrenador del Sevilla

Unai Emery, con los jugadores del Arsenal, en el último entrenamiento antes del partido contra el Valencia.
Unai Emery, con los jugadores del Arsenal, en el último entrenamiento antes del partido contra el Valencia. Action Images via Reuters

Conforme se acerca el partido, el entusiasmo recorre la piel del aficionado del Valencia. La chispa definitiva se encendió el martes en Anfield. El Liverpool sometió al Barça levantando el pesado 3-0 del Camp Nou. Condenado a trabajos forzados tras el 3-1 que encajó en el Emirates, al Valencia le espera este jueves, en la vuelta de la semifinal de la Liga Europa, una tarea similar (21.00, Movistar Liga de Campeones). Con el tino recuperado tras los seis goles al Huesca, el bloque de Marcelino recibe al Arsenal.

Al frente del banquillo inglés Unai Emery vuelve a Mestalla preocupado por el qué dirán. En las últimas horas sus asesores se han dedicado a hacer llamadas para suavizar la imagen del técnico y que su recepción sea tibia. La figura del preparador de Hondarribia elevará el voltaje del duelo. En Mestalla siempre ha habido debate en torno al preparador vasco, un obseso del fútbol, con una hoja de servicios brillante pero con cierta aureola de perdedor y conformista.

En sus cuatro cursos en Valencia, consolidó al equipo como la tercera potencia en LaLiga. El primer año fue sexto pero los tres siguientes repitió tercer puesto y clasificación para la Liga de Campeones. Manuel Llorente, presidente en aquella etapa, priorizaba los millones de la Champions antes que los títulos y Emery se prestó a ello, aparcando otras competiciones como la Liga Europa o la Copa del Rey, donde fracasó. Cuando en 2012 el técnico abandonó la entidad, Llorente premió la capacidad de hacer caja del técnico imponiéndole la insignia de oro y brillantes.

Con fama de permisivo con el vestuario, sin arañar a los clubes grandes, e incapaz de generar empatía con la grada, a Emery se le acusó también de conformismo al frente de la mejor plantilla del club en los últimos tiempos. Con figuras como David Silva, David Villa, Juan Mata, Joaquín, Albiol, Albelda, Baraja, Marchena y Vicente —que Llorente fue vendiendo gota a gota para reducir deuda—, los títulos los terminó ganando en el Sevilla.

Con partidarios y detractores en un encendido debate siempre que se recordaba su etapa, Emery enturbió su reputación en Valencia durante las semifinales de la Liga Europa de 2014 como técnico del Sevilla. El conjunto andaluz se impuso 2-0 en el Sánchez Pizjuán y en Mestalla con un 3-0 en contra y a punto de caer eliminado, M’Bia abatió al Valencia con un gol de cabeza en el descuento. Con su reacción, carnaza para sus críticos, pasó a convertirse en archienemigo de Mestalla. Enloquecido de alegría y, probablemente, algo exagerado en sus gestos, corrió la banda y se metió en el campo dando brincos. El aficionado valencianista interpretó que así pisoteaba la insignia de oro y brillantes.

“Es algo natural, no me arrepiento. Posiblemente si usted viviese algo así también lo habría hecho, pero como no lo vive no sabe cómo es. No es ninguna falta de respeto al Valencia. Yo jugaba para el Sevilla, me ha salido así, lo siento así, también lo sentía así cuando estaba en el Valencia. No sabía lo que era una emoción así”, se justificó entonces el técnico vasco, que conseguía el pase a la primera de las tres finales de la Liga Europa que acabaría levantando con el club sevillista.

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