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El fútbol como medida de integración

Con el programa Endavant Igualtat, los equipos de la cantera del Villarreal CF realizan periódicamente jornadas de convivencia junto a colectivos con diferentes realidades sociales, físicas o psíquicas

Imagen de la iniciativa Endavant Igualtat.
Imagen de la iniciativa Endavant Igualtat.

En el parque del pinar del Grao de Castelló, a escasos 500 metros del mar, un grupo numeroso de jóvenes y otros no tanto se reúnen para compartir vivencias. Enfrentados en dos filas paralelas, se presentan y se preguntan de dónde son y cómo es su día a día. Salvado el protocolo, comienzan a realizar juegos de colaboración. El eje central del encuentro es un balón de fútbol con el que unos y otros realizan toques. Un tentempié cierra la agradable jornada.

Los colectivos allí reunidos viven diferentes realidades. Por un lado, integrantes CEEM La Bartola, un centro que atiende a enfermos mentales; por otro, los jugadores y cuerpo técnico del primer filial del Villarreal C.F, tercer clasificado en el grupo III de la Segunda B y que tras el entrenamiento matinal se han desplazado al distrito marítimo de Castelló para la convivencia que no resulta casual y esporádica. Desde el 2015, todos los equipos del futbol 11 del Villarreal, a los que se ha sumado esta temporada el femenino –desde infantiles hasta el B-, apadrinan un centro especial de la provincia de Castellón – daño cerebral, enfermedad mental, síndrome down, centro de menores y de acogida, autismo, atención temprana, tercera edad, discapacidad intelectual y cuidado de animales- y realizan actividades conjuntas al menos una vez al mes, dentro del programa del club de Fernando Roig denominado Endavant Igualtat (Adelante Igualdad), que ya va por el cuarto año.

¿Cómo surge la iniciativa? “Siempre habíamos tenido la sensación de que, cuando los equipos van en Navidad a llevar juguetes a los hospitales, es un detalle muy grande para los chicos que están allí. Si vas una vez está bien, pero si consigues ir en una temporada nueve o diez veces acabas teniendo una relación personal con las personas de los centros. Queríamos darle nivel longitudinal”, explica Eduardo Morelló, coordinador del Departamento de Psicología y Metodología del Villarreal. “El grupo de psicólogos del club propone en un momento determinado que había que hacer algo más con los niños de la cantera, que debían ir cogiendo conciencia social”, recuerda José Manuel Llaneza, vicepresidente del club castellonense.

El Villarreal pionero

El proyecto del Villarreal es pionero. “Hay clubes que están empezando a hacer cosas que se parecen a lo que hacemos en Endavant Igualtat. Nosotros siempre decimos que por favor nos copien. El Barça está haciendo desde hace un año una cosa similar, -Masía Solidaria-, y nos preguntaron cómo lo habíamos hecho”, confirma Morelló. “Nos gustaría que se visibilizara y se extendiera a otros clubes”, enfatiza Llaneza. “Estas iniciativas no debían salir solo del Villarreal, si no que debería ser una cosa generalizada en el mundo del fútbol y del deporte. Nuestros residentes no tienen la necesidad de autógrafos o cosas materiales. La necesidad que tienen es de experiencias vitales, experiencias de vida”, reitera Juan Higueras, director del CEEM La Bartola.

La reunión entre la plantilla del primer filial amarillo y los residentes del Centro La Bartola no resulta forzada. Hay sintonía, complicidad y buen rollo. Antes del almuerzo, los jugadores del B reciben un cuadro pintado. “Para que lo colguéis en el vestuario. Como no tenéis títulos”, espeta con simpatía uno de los componentes de La Bartola. “Aprendemos más nosotros de ellos que ellos de nosotros. Nos ayuda ver el positivismo con que afrontan la vida, lo que transmiten”, observa Roger Riera, defensa del Villarreal B. “A nivel de nuestros chicos intentamos que se integren en la sociedad, que estén en otros entornos, con otra gente”, reflexiona Pilar Mut, educadora de La Bartola.

El fútbol como medida de integración

No hay cosmética ni compasión en estas jornadas de convivencia. Existen objetivos comunes. “Cuándo planeamos esto, miramos primero en la formación de nuestros chicos y después ver de qué manera podía repercutir en formación para otras personas. Al final Endavant Igualtat es un intercambio de experiencias, desgrana Morelló. “Para nuestra filosofía esto es un win win. Estamos muy acostumbrados a que los clubes de fútbol se acerquen a las personas que tienen algún tipo de discapacidad o necesidades desde la beneficencia. Propiciamos que las personas con enfermedad mental, que es el colectivo que representamos nosotros, o en este caso los jugadores de la cantera del Villarreal, saquen algo de provecho”, entiende Higueras.

“Lo que queríamos es sacar a los chicos de la burbuja en la que viven en el fútbol profesional, de no estar en contacto con nada más que su realidad”, analiza Morelló. La palabra burbuja se repite en los profesionales. “Muchas veces los futbolistas viven en una burbuja y la verdad es un baño de realidad ver toda esta gente disfrutando con nosotros”, refrenda Igor Tasevski, exjugador del Villarreal y ahora segundo entrenador del filial. “ Ver la realidad te hace valorar más el trabajo que haces”, añade Mario Segarra, preparador físico de B que considera que “el fútbol está lleno de egos, desde muy pequeños ya aparecen”.

“Hay beneficios que son difíciles de evaluar. A nivel tangible no lo sabemos, pero a nivel personal entendemos que todas las personas se van a llevar algo”, piensa Morelló. Para Juan Higueras, sí que existen resultados perceptibles. “Las conclusión tangible es el propio cambio de mentalidad de los jugadores. El tener una conversación privada con alguien que está viviendo en el sufrimiento y explica su situación personal como un reto a superar, para ellos es una experiencia brutal”.

“De las charlas que tienes con ellos sales motivado, con unas ganas de vivir por lo que te transmiten, porque ves las dificultades con las que les ha tocado vivir. Nos cuentan su situación y te dicen que van a salir de ella sí o sí por complicada que sea. Entonces, ¿cómo no vamos nosotros a conseguir los objetivos que nos marquemos? Ellos nos animan más a nosotros, que nosotros a ellos”, descubre Roger Riera. “Hay historias que te tocan el corazón y que te hacen pensar realmente la suerte que tienes”, remarca Diego Fuoli, portero del filial.

Uno de los internos del CEEM La Bartola se muestra orgulloso de la iniciativa del Villarreal. “Me gusta que el Villarreal se involucre en estos temas”, razona Edu que luce un chándal del equipo castellonense. No resulta extraño. Él es uno de los integrantes del combinado EDI del Villarreal que participa en LaLiga Genuine Santander que la integran equipos del colectivo DI (personas con discapacidad intelectual), de la que forman parte 30 clubes de Primera y Segunda División en la que, paradójicamente, no se encuentran las dos entidades con más visibilidad del fútbol español y mundial: el Barça y el Madrid. “En estas jornadas que hacemos con el Villarreal nos hacen sentir uno más”, concluye Edu.

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