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Rudy firma una rocambolesca victoria del Madrid

El conjunto de Laso vence al Panathinaikos (73-74) en el OAKA tras remontar 18 puntos de desventaja con un triple de su alero desde ocho metros a falta de una décima

Rudy lanza el triple de la victoria ante Thomas
Rudy lanza el triple de la victoria ante Thomas Getty

El Real Madrid venció al Panathinaikos en el OAKA con un triple rocambolesco de Rudy Fernández a falta de una décima de segundo (73-74). Remontó el conjunto de Laso una desventaja de 18 puntos tras un primer cuarto calamitoso (32-14) que condenó a los blancos a una persecución con un final tan inopinado como trepidante. Tras un comienzo hipotenso, Tavares sostuvo a su equipo en un mal encuentro (14 puntos y 16 rebotes) hasta que Llull y Rudy se sumaron a la misión. La salvaron in extremis, con un triple del alero mallorquín desde ocho metros y a una mano. En una jugada trabada resuelta con una afortunada carambola llegó la 22ª victoria del Madrid, que a falta de una sola jornada y con el factor cancha asegurado, espera a su rival en cuartos. La derrota aleja al Panathinaikos de la sexta plaza y, por tanto, de un posible cruce con los blancos, terceros con casi toda probabilidad.

Conocía el Madrid la claustrofóbica atmósfera del OAKA y la pujante amenaza de Calathes, pero, ni por esas, logró evitar el papelón del primer cuarto. En 10 minutos quedó contundentemente retratada la diferencia de hambre y necesidad entre los contendientes. Primero, un parcial de 22-8 en siete minutos, con el base del Panathinaikos marcando el ritmo y bailando a sus defensores y los de Laso emborronando su estadística (2 de ocho en tiros de campo en ese tramo). Acto seguido, otro lote de puntos de Papapetrou, Papagiannis y Langford ante la enclenque defensa madridista para alcanzar el estrepitoso 32-14 con el que finalizó el primer asalto. Cuatro canastas del campeón de Europa en 10 minutos, con medio reparto valorando en negativo y una hipotensión clamorosa.

Imposible de empeorar, así que, con unos mínimos de rigor defensivo y la búsqueda efectiva de Tavares, el Madrid llegó por fin al partido y comenzó a competir. Con una gran secuencia del caboverdiano y unas cuantas vueltas de tuerca atrás, los de Laso solo encajaron tres tiros libres de su rival en los primeros seis minutos del segundo cuarto y redujeron la desventaja a la mitad tras un parcial de 3-12 (35-26, m. 16). Pero reapareció Calathes, con ocho puntos antes del viaje a vestuarios, y el Panathinaikos recuperó el tono y el dominio (45-33, m. 20). Durante la primera mitad se jugó a lo que quiso Calathes; en la segunda, desapareció.

El flamante mvp de la pasada jornada (27 puntos, 14 asistencias y 39 de valoración) es indiscutiblemente la piedra angular sobre la que el conjunto de Pitino ha construido su racha victoriosa rumbo a cuartos (22,3 de valoración media en la recta de meta de la liga regular). “He entrenado contra equipos en los que estaban Magic Johnson, Larry Bird... algunos de los mejores de la historia. Maurice Cheeks, Isiah Thomas... y Calathes es el mejor pasador que he visto en toda mi vida”, soltó el entrenador estadounidense de 66 años hace unas semanas para elogiar a su estrella. Al descanso ante el Madrid, su hoja de servicios mantenía la inercia dominante de las últimas jornadas: 12 puntos, seis rebotes, tres asistencias, cinco faltas recibidas y 16 de valoración, por 20 del conjunto blanco al completo. El Panathinaikos era un avión con Tavares como única amenaza en el horizonte (11 puntos y 10 rebotes del caboverdiano). Sin embargo, se fundió Calathes (que solo sumó dos puntos más) y cambió el escenario.

Se encargó Llull de liderar el propósito de enmienda y, con ocho puntos consecutivos en apenas dos minutos, acercó al Madrid a seis (50-44, m. 22). La brega de Gist en el rebote y la defensa interrumpió la secuencia madridista y devolvió el duelo a la espesura que buscaba el PAO. Pero llegó el primer triple de Randolph y en el OAKA comenzaron a tentarse la ropa (54-49, m. 28). Otro triple, de Yusta sobre la bocina del tercer cuarto, dejó a tiro a los de Pitino antes de la recta de meta (59-53). También se defendió el Panathinaikos desde el 6,75, con dos bingos de Langford y Thomas, y la fatiga de la persecución comenzó a ofuscar al Madrid (67-56, m. 34; 71-60 un minuto después). Llull y Rudy fallaron sendos triples claves, pero dos tiros libres de Campazzo y dos más de Ayón desataron el miedo en el Panathinaikos (71-69, m. 38). Con esa misma distancia se llegó a los últimos 21s, con el balón en manos del Madrid. Se la jugó Rudy tras una jugada trompicada y cantó bingo, desde ocho metros, a una mano, desequilibrado... La celebración delató la chamba.

Rudy celebra la canasta de la victoria
Rudy celebra la canasta de la victoria getty

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