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El Alavés va camino de Europa

El equipo vitoriano supera en los últimos minutos al Huesca, que frena su escalada para salir del fondo de la clasificación

huesca - alaves
Calleri, izquierda, compite con Mantovani por la pelota. EFE

El Alavés se llevó los puntos de El Alcoraz, suma seis jornadas seguidas sin perder y apunta a la cuarta plaza. A un punto de ella se queda a la espera de lo que pueda hacer este domingo otra sorpresa, el Getafe, en su visita a Mestalla. Va camino de Europa el equipo vitoriano, que en Huesca maduró el partido y jugó con las urgencias del colista. Le ganó la pausa a la prisa.

HUESCA, 1 - ALAVÉS, 3

Huesca: Santamaría; Miramón (Rivera, m. 27), Pulido, Mantovani, Diéguez; Álex Gallar (Cucho Hernández, m. 60), Herrera, Moi Gómez (Juanpi, m. 81), Ferreiro; Chimy Ávila y Enric Gallego. No utilizados: Jovanovic, Javito, Aguilera y Camacho.

Álaves: Pachecho; Ximo Navarro, Laguardia, Maripán, Martín Aguirregabiria; Inui, Brasanac (Manu García, m. 78), Tomás Pina, Jony (Wakaso, m. 84); Borja Bastón (Guidetti, m. 71) y Calleri. No utilizados: Sivera, Vigaray, Ely, Twumasi.

Árbitro. Undiano Mallenco. Amonestó a Ferreiro, Laguardia, Tomás Pina y Maripán. VAR: González Fuertes.

Goles: 0-1. m. 11, Calleri, de penalti; 1-1, m. 14, Chimy Ávila, de penalti; 1-2, m. 79, Guidetti; 1-3, m. 85, Calleri

El Alcoraz. 6.811 espectadores.

El partido se abrió con un singular mano a mano. Literal. Se señalaron dos penaltis en las dos porterías por golpear el balón en los brazos de los zagueros, acciones que invitan a reflexionar sobre los criterios con los que se enjuician esos casos. A la vista de las repeticiones, que también cotejan los árbitros, resulta evidente que en este caso no estamos ante infracciones intencionadas. Al defensa local Mantovani le golpeó la pelota en el brazo tras peinar Laguardia a escasos centímetros de su posición. A los dos minutos un remate de Chimy Ávila se fue al brazo de Ximo Navarro, que trataba de ganar su posición a la carrera.

El reglamento apunta que se comete falta si se comete “deliberadamente”. Valorar esa voluntariedad depende del criterio arbitral, así que para unificar criterios se determinó que si el jugador le da espacio a su cuerpo con los brazos y la pelota le golpea en ellos ya es suficiente para irse al punto fatídico. De alguna manera se le pasa la responsabilidad al futbolista y se descarga de ella al colegiado, pero la interpretación reglamentaria es cuando menos discutible. Y la gente se enfada. Porque no lo entiende. “Cuando un jugador trata de equilibrarse no se debe sancionar mano”, dijo hace unas semanas Velasco Carballo, el jefe de los árbitros españoles. Ahí está la chicha de lo que ocurrió en El Alcoraz y pasa en otros campos. Pareció que en esas dos acciones tanto Mantovani como Navarro se movían más producto del trajín del juego que en un afán de tapar espacios a la pelota.

Pero en las dos se señaló penalti. La primera con alerta del VAR, porque ni un jugador del Alavés la protestó. La segunda porque el campo fue un clamor en vista de lo ocurrido segundos antes. Nadie falló desde los once metros. Calleri y Ávila ejecutaron con precisión, el marcador regresó a donde estaba, pero el partido ya se había abierto. Le hizo un tajo el Huesca, que buscó un ritmo alto con continuas refriegas en las disputas. El Alavés quería otra cosa, pero no es el equipo de Abelardo un colectivo que se achante ni se incomode por ese tipo de exigencias. Pasó unos minutos incomodado hasta que al inicio de la segunda parte empezó a sujetar las riendas del partido, pero fue justo ahí cuando el Huesca encontró alguna rendija. Quiso entrar por ella primero Álex Gallar, que no acertó en el remate. Casi lo consiguió Cucho Hernández, que nada más salir al campo envió al larguero una prolongación de Enric Gallego. Era directo el Huesca, que cambió el sistema de tres centrales por uno con laterales menos profundos, pero también lo fue el Alavés, sobre todo cuando empezó a trabajar los flancos, más con Jony que con Inui, y el centro al área. Así pudo marcar Borja Bastón en el ecuador de la segunda parte.

El Huesca buscó un segundo aliento con la salida de Hernández, que se alió con Ávila para revolver en torno al área mientras Enric Gallego fijaba a los centrales. Y tuvo las ocasiones, pero ya no tenía el mando del partido. Creció el Alavés, que ganó con la jugada más vieja del mundo, un clásico que vuelve a estar de moda y para el que hace falta una palanca en el saque de banda (Jony), una torre que toque la pelota en el primer palo (Maripán) y un rematador en el segundo (Guidetti, que festejó su primer gol esta temporada). Luego llegó la sentencia de Calleri y pareció demasiado castigo para el Huesca, que sigue en la cola tras frenar su escalada y al que no dejan de castigar las lesiones. Esta vez el que cayó fue Miramón.

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