Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Sevilla sufre y sigue

Ben Yedder y Sarabia sostienen a un equipo que pasó malos momentos ante una Lazio que no aprovechó sus ocasiones

Navas intenta controlar ante Lulic. Ampliar foto
Navas intenta controlar ante Lulic. AP

El Sevilla sigue adelante en su competición preferida. La clasificación para los octavos, a costa de una Lazio que no supo aprovechar sus momentos, está, sin embargo, llena de matices. El equipo de Machín vive instantes complicados, como duras fueron algunas fases del encuentro ante la Lazio. Sobre todo en la segunda parte. Franco Vázquez fue expulsado en el minuto 60, con media hora por delante y 1-0 tras el tanto de Ben Yedder. A pesar del marcador favorable, una oscura sombra comenzó a cernirse sobre Nervión. Rómulo activó a la Lazio, que gozó de tres clarísimas ocasiones para lograr el empate y abrir la puerta a la remontada tras el 0-1 de la ida. Primero resolvió Vaclik; luego Kjaer se tiró con todo frente a Rómulo y todavía Immobile lanzó fuera por poco tras levantarle el balón al checo. Al Sevilla, entonces, lo sacó del marasmo el inglés Taylor, que expulsó con roja directa a Marusic por un manotazo a Roque Mesa en el minuto 71. Ninguna de las dos rojas pareció serlo. La de Marusic, sin duda, rehabilitó al Sevilla y su alicaída tropa. La Lazio no supo aprovechar su momento y mostró la bandera blanca. Tampoco fue demasiado belicoso el conjunto italiano en una competición que pareció disputar con cierta desgana.

Sevilla, 2-Lazio, 0

Sevilla:  Vaclik; Navas, Mercado, Kjaer, Sergi Gómez, Escudero (Promes, m. 6); Mesa (Rog, m. 81), Vázquez, Sarabia; Ben Yedder y Silva (Amadou, m. 63). No utilizados: Soriano; Arana, Gil y Munir.

Lazio:  Strakosha; Marusic, Patric (Correa, m. 48), Acerbi, Radu, Lulic; Milinkovic-Savic (Rómulo, m. 57), Badelj (Durmisi, m. 76), Cataldi; Caicedo e Immobile. No utilizados: Guerrieri, Proto; Leiva y Parolo.

Goles: 1-0. M. 22. Ben Yedder. 2-0. M. 78. Sarabia.

Árbitro:  Anthony Taylor, de Inglaterra. Expulsó a Vázquez (m. 60) y Marusic (m. 71). Amonestó a Patric, Caicedo e Immobile.

Ramón Sánchez Pzjuán. 34. 521 espectadores.

En el cúmulo de factores que sostuvieron al Sevilla tienen especial protagonismo, también, Ben Yedder y Sarabia, goleadores y activos de un equipo que se parte con demasiada facilidad por el eje. Sin Banega, sancionado, Mesa y Vázquez no pueden cortar, jugar y mandar. Mucha tarea para ellos. Eso sí, son los triunfos los que rehabilitan a los equipos. El Sevilla, en su competición preferida, está en octavos. Y no desea que la fiesta se detenga. Al menos por ahora.

Una dura carga parece atenazar a los futbolistas del Sevilla. Ya sea por cansancio físico o mental, las dudas afloran sobre el juego de un equipo angustiado. Perdida la chispa de un entusiasmo que disparó las prestaciones de los de Machín, al Sevilla se le están uniendo más problemas. Cuando los músculos de la pierna izquierda de Escudero se rompieron a los cinco minutos de juego, el técnico del conjunto andaluz hizo una mueca de disgusto. También con las molestias de Navas o Ben Yedder en el tramo final del encuentro. Sin embargo, hay un elemento que invita a la alegría entre tanto pesimismo. Cuando la Lazio, más centrada en la Copa y la Serie A, sea todo dicho, empezaba a dominar el partido, Ben Yedder decidió resolver de una tacada todos los problemas de su equipo.

Robó un balón en el centro del campo al frío y talentoso Milinkovic-Savic para llegar al borde del área de los italianos a base de regates estupendos. Sarabia disparó con fuerza y el francés marcó en el despeje de Strakosha. Una vez más, Ben Yedder acudía al rescate de un Sevilla que había sido incomodado en una clara acción torpemente finalizada por Lulic y una falta sacada por Cataldi. El equipo italiano, reforzado con Savic e Immobile, jugaba bien, pero le faltaba un punto de ambición para remontar un 0-1 en una plaza tan complicada como es Nervión.

Solo Messi ha metido más goles en este curso que Ben Yedder. El gol del francés, no obstante, se diluyó ante la buena puesta en escena de la Lazio en una buena segunda mitad. El miedo se dibujaba en las caras de los aficionados sevillistas cuando Vázquez fue expulsado y la Lazio acumulaba llegada tras llegada. El silencio del drama merodeó Nervión, pero no con la suficiente fuerza como para romper el hilo mágico que une a este equipo con la Liga Europa. Taylor expulsó a Marusic y el panorama cambió. Hubo tiempo para que Navas (juega en precarias condiciones físicas) combinara con Sarabia, que hizo el segundo gol para que el ejército sevillista diera rienda suelta a la felicidad. El Sevilla sigue adelante, con sufrimiento, pero dejando atrás a un buen equipo como es la Lazio, al que le faltó convicción. En la matinal del viernes, sorteo en Nyon (13.00).

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información