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El Espanyol se estrella contra el Eibar

Los de Rubi no consiguen adaptarse al juego local y cae con estrépito en Ipurua

Los jugadores del Eibar celebran un gol.
Los jugadores del Eibar celebran un gol. EFE

La torta de San Blas es un dulce típico de Eibar, extendido por todo el País Vasco. Se elabora para la fiesta del 3 de febrero, pero empieza a verse ya en las confiterías. Es una pasta consistente, azucarada y rotunda, ideal para una merienda-cena de chocolate caliente y noche fría, como la de Ipurua. Rotunda también como el juego del Eibar, al que los rivales tienen que acostumbrarse pronto para evitar ser engullidos, para no llevarse una torta, no de San Blas, sino en forma de mamporro.

Eibar, 3 - Espanyol, 0

Eibar: Riesgo; Rubén Peña, Arbilla, Bigas, José Ángel; De Blasis (Escalante, m. 80), Diop, Jordan, Cucurella; Kike García (Charles, m. 77) y Enrich (Marc Cardona, m. 86).

No utilizados: Dmitrovic, Ramis, Sergio y Oliveira.

Espanyol: Diego López; Javi López, Naldo (Borja Iglesias, m. 60), Lluis López, Didac; Marc Roca, Víctor Sánchez (Hermoso, m. 62), Granero; Baptistao, Melendo (Piatti, m. 74); Puado.

No utilizados: Roberto, Rosales, Sergio García y Darder.

Goles: 1-0. Enrich. M. 23. 2-0. De Blasis. M. 52. 3-0. Charles. M. 83.

Árbitro: Martínez Munuera. Tarjetas a Víctor Sánchez, Jordán, Didac, Baptistao, Borja, Enrich y Granero. Árbitro del VAR: Melero López.

Ipurua. 3.592 espectadores.

Al Espanyol le pasó eso. Le costó un mundo adaptarse a las medidas del campo, y a la forma de jugar del equipo de Mendilibar, que estrecha el terreno mucho más de lo que cuentan los datos oficiales. De hecho, no lo consiguió en todo el partido. Enfrentarse al dinamismo de Rubén Peña o Cucurella es una pesadilla si quienes se miden a ellos no juegan con la misma intensidad. Roca y Víctor Sánchez no pudieron nunca con la omnipresencia de Jordán y el juego imprevisible de Diop, que provoca los errores rivales. Así llegó la primera ocasión de Kike García, en un remate que desvió Diego López en una acción espectacular. Y aunque replicó el Espanyol en una contra de Baptistao –una isla solitaria en el ataque espanyolista–, que no encontró hueco entre Riesgo y la portería, enseguida se adelantó el Eibar. Fue después de dos oportunidades que desperdició Kike García frente al guardameta del Espanyol, siempre desguarnecido por una defensa inoperante. Pero a la tercera acertó Enrich, su colega de la delantera, después de un pase de Cucurella, motivado frente a su rival de siempre, que tocó de cabeza Diop ante una zaga contemplativa, que se quedó parad mirando la combinación de ataque de los locales.

Con el marcador en contra el Espanyol se diluyó en sus propias dudas. En lo que restaba de la primera parte, apenas se acercó a la portería de Riesgo. El Eibar, como acostumbra, tomó al asalto el medio campo rival. Apabulló en la salida de balón del equipo barcelonés, que se empeñaba en jugar en corto, sin saber interpretar la presión de los delanteros vascos, que trabajaron como siempre y disfrutaron como nunca poniendo en problemas al conjunto de Rubi.

Sin adaptarse nunca al juego del Eibar, el Espanyol se dejó ir poco a poco hasta desaparecer del campo. Marcó el argentino De Blasis el segundo en una jugada desde la banda izquierda a la que el árbitro le dio el suspense del VAR, y el partido se convirtió en un festival azulgrana hasta el final. Cada disputa la ganaba el equipo local, el Espanyol no conseguía salir de su campo. Su juego era un despropósito desde la defensa hasta la delantera. ¿El centro del campo? No existía. Lo mejor que se puede decir del conjunto catalán es que se pareció mucho al Real Madrid que jugó en Ipurua hace un par de meses, lo cual no es ningún elogio. Hasta el resultado que se llevó fue similar. Llegó el tercero, de Charles en su primer remate, y no hubo más porque se acabó el tiempo, y no porque al equipo de Mendilibar le faltaran ganas. Corrieron hasta el 94. El Espanyol se había parado mucho antes.

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