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Carlsen cierra 2018 con un oro, pero sin la triple corona

El noruego arrasa en el Mundial de partidas relámpago tras fracasar en las rápidas por un pésimo arranque

Magnus Carlsen tras recibir la medalla de oro del Mundial relámpago; a la izquierda, Jan Duda, plata; a la derecha, Hikaru Nakamura, bronce Ampliar foto
Magnus Carlsen tras recibir la medalla de oro del Mundial relámpago; a la izquierda, Jan Duda, plata; a la derecha, Hikaru Nakamura, bronce

Cuando Magnus Carlsen se pone en modo genio, arrasa, pero no puede hacerlo cada día, y por eso no es invencible. El noruego ganó a lo grande (17 puntos en 21 rondas) este sábado en San Petersburgo (Rusia) el Mundial relámpago (3 minutos + 2 segundos por jugada) tras fracasar dos días antes en el de rápidas (15 minutos + 10 segundos) porque empezó con dos derrotas y un juego mucho peor de lo normal en él.

“Me siento aliviado. Hoy ha sido un día muy duro. Iba en cabeza, pero siempre acechado, y eso nunca es fácil. Ayer [por el viernes, primera jornada del Mundial relámpago], mi juego no fue tan bueno como el resultado, pero veo que suelo rendir mejor contra los mejores. Hoy sí he jugado muy bien, y he necesitado cada medio punto para ser campeón”, explicó el escandinavo tras superar en solo medio punto al polaco Jan Duda, número uno sub 20, y 2,5 sobre el estadounidense Hikaru Nakamura. Con 17 puntos sobre 21, lo normal hubiera sido un paseo triunfal, pero el impresionante Duda, 32º en la lista inicial, rindió muy por encima de su esperanza matemática.

La habitual sinceridad de Carlsen es muy oportuna esta vez para acentuar la frecuencia con que empata o pierde ante rivales inferiores en las primeras rondas de cualquier modalidad. Su 5º puesto (sobre 207 participantes) por segundo año consecutivo en el Mundial de rápidas es un claro fracaso. Pero no tanto porque no haya ganado el oro un mes después de renovar la corona de ajedrez clásico en el desempate rápido (tras doce tablas) ante Fabiano Caruana en el Mundial de Londres –“Vengo a por la triple corona; los usurpadores no son bienvenidos”, había dicho nada más llegar a San Petersburgo-, sino porque su bajo rendimiento en las cinco primeras rondas el miércoles (dos derrotas y tres victorias muy poco brillantes frente a rivales muy inferiores) le impidió enfrentarse a rivales de alcurnia hasta las cinco últimas del viernes, y su remontada no fue suficiente, porque tenía el peor desempate de los cuatro igualados a 10,5 puntos en 15 rondas.

El sentido común indica que los frecuentes tropiezos en las primeras rondas constituyen un problema psicológico. Y también que el campeón del mundo del deporte mental por excelencia debería trabajar con un psicólogo especializado en el alto rendimiento deportivo; más aún cuando ha reconocido abiertamente que tiene problemas de motivación y confianza en sí mismo, y que no controla bien sus emociones. Pero él se niega, alentado en esa decisión por su padre, Henrik, quien no cree en la utilidad de la psicología deportiva.

La iraní Sarasadat Khademalsharieh, a la izquierda, plata en relámpago, junto a la rusa Katerina Lagno (oro), la china Tingjie Lei (bronce) y el ruso Arkadi Dvorkóvich, presidente de la FIDE ampliar foto
La iraní Sarasadat Khademalsharieh, a la izquierda, plata en relámpago, junto a la rusa Katerina Lagno (oro), la china Tingjie Lei (bronce) y el ruso Arkadi Dvorkóvich, presidente de la FIDE

La antítesis del Carlsen gris e inseguro del miércoles ha sido el Carlsen genial, arrasador y poco menos que invencible del domingo. Ya el sábado (en las 12 primeras rondas de las 21 previstas), el campeón exhibió un juego mucho más convincente que los tres días anteriores; quizá, porque su genialidad, la capacidad para ver la mejor jugada en décimas de segundo, se manifiesta más cuanto menos tiempo tenga en el reloj. Así llegó empatado a 9,5 puntos con el ruso Vladislav Artémiev a la jornada del domingo, cuando sus cuatro primeros rivales (Giri, Hao Wang, Tsydypov y Golúbov) fueron barridos del tablero. Siguieron dos empates (Nakamura y Guélfand), una victoria (Mamediárov), otro empate (Nepómniachi) y la victoria final ante Koróbov; en total, trece partidas ganadas y ocho tablas para cerrar un año con altibajos, pero con dos títulos mundiales.

El oro de Dúbov en las rápidas se adorna con dos ribetes llamativos: al bajar del podio desveló que había sido uno de los analistas secretos de Carlsen durante el Mundial frente a Caruana; y explicó que su familia tuvo que insistirle mucho para que jugase en San Petersburgo tras la inesperada muerte, el día 23, de su abuelo, a quien estaba muy unido. Dúbov se reafirma así como uno de los puntales de la generación más joven de astros rusos, junto a Fedoséiev y Artémiev.

Cualquier crónica de estos Mundiales quedaría incompleta sin hablar de los iraníes. Ya no solo destaca Parham Maghsoodloo, de 18 años, que jugará el Ciudad de León a primeros de julio. Brilla aún más Alireza Firouzja, de 15, 6º en el Mundial de rápidas y uno de los líderes durante la primera mitad del relámpago, hasta que la derrota ante Carlsen le resultó traumática. Pero la mayor gloria no es para ellos sino para una mujer de 21 años que partía como 25ª en la lista inicial, Sarasadat Khademalsharieh: plata en rápidas, plata en relámpago y oro en la combinada (como Carlsen en el Mundial masculino). Irán se suma así a China, India y Vietnam en los argumentos para afirmar que el futuro del ajedrez está en Asia.

Casi todos los participantes de habla hispana son españoles. Lo mejor, las dos mujeres: Marta García fue la 21ª en rápidas (sube 120 puntos Elo), y Sabrina Vega la 29ª en relámpago (sube 58), y el 14º puesto de David Antón en las rápidas (sube 18).

El precipitado cambio de sede de Riad (Arabia Saudí) a San Petersburgo no ha planteado problemas graves de organización, gracias a la experimentada maquinaria de la Federación Rusa de Ajedrez. El moldavo Víctor Bologán, nuevo director ejecutivo de la Federación Internacional (FIDE), explicó que el contrato con Arabia Saudí incluye la edición de 2019 pero se mostró optimista en cuanto a “llegar a un acuerdo”. Dadas las buenas relaciones entre ambos países, es muy probable que los próximos Mundiales rápidos se disputen también en Rusia.

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