La historia reciente anima al Celta a desafiar al Barcelona

El equipo gallego, rearmado tras el cambio de técnico, solo perdió contra los culés en tres de sus últimos ocho partidos, mientras que en ese intervalo ante el Madrid obtuvo un empate y siete derrotas

El entrenador del Celta, Miguel Cardoso, durante el partido de Liga ante el Leganés.
El entrenador del Celta, Miguel Cardoso, durante el partido de Liga ante el Leganés.Salvador Sas (EFE)

Hace ya un tiempo que el Celta eligió un camino, un sendero diferente al que había recorrido durante décadas. Seguramente le condicionaba el escenario, tantos años como local en un campo al que en invierno era habitual tener que acceder sobre unas maderas que salvaban charcos y fangales. El Celta pasó años en el barro, pero en los noventa bajó el balón al piso y ahí sigue. No le va mal: en 21 de las 27 últimas temporadas se alistó en la máxima categoría y pisó en ocho campañas suelo europeo. En el club hubo quien se cegó en la creencia de que ese era su lugar natural y al finalizar la pasada campaña liquidaron a Juan Carlos Unzué y a su equipo de trabajo, que se fue con Luis Enrique a la selección. El Celta buscaba algo y no se lo dio el argentino Antonio Mohamed. Hace cuatro jornadas, dio un volantazo, destituyó al entrenador y llamó al portugués Miguel Cardoso. Habla el capitán Hugo Mallo: “Con él estamos ordenados y más trabajados tácticamente”.

Cardoso destila un aura profesoral. De hecho es docente. Hijo y hermano de maestros en educación física, impartió clases en varios institutos de enseñanza secundaria antes de integrarse en la estructura del Oporto. Trabajó en diversos destinos como preparador físico, analista táctico y de estrategia, auxiliar de entrenadores o responsable de viveros y siempre le acompañó la etiqueta que señala a los teóricos, no siempre libre de sospecha en el fútbol. Con 45 años y sin un pasado como futbolista profesional recibió su primer encargo como jefe de un equipo hace poco más de un año, el Río Ave. Acabó quinto en la liga portuguesa y líder en una clasificación que delata el fútbol que promueve: nadie dio más pases en la competición lusa.

A Cardoso le gusta el fútbol que supera líneas a través de la combinación y que propicia que tras pérdida el equipo esté agrupado para tratar de recuperar la pelota cuanto antes. Dicen que le seduce sentarse ante el televisor y ver al Betis de Quique Setién, el único equipo, junto a un triunfo del Madrid en la Supercopa, que ganó en el Camp Nou en los dos últimos años. No es mala referencia para plantear un partido en la casa del Barcelona, aunque Cardoso apuntilla: “No somos el Betis ni llevamos detrás el trabajo que tienen ellos con su entrenador, aunque tenemos nuestra manera de hacer las cosas”.

El Celta se ha matizado con Cardoso respecto a Mohamed. En cuanto a idea y en cuanto a hombres. El portero ha cambiado. Rubén Blanco suple a Sergio Álvarez y se abona, faltaría más, a la fe en el técnico que le ha puesto a jugar. “Con Mohamed el equipo estaba perdido. Ahora hay ideas nuevas y los futbolistas creemos en ellas”. Los dos criticadísimos centrales argentinos, Cabral y Roncaglia, han salido del once. El segundo ni siquiera entra en la convocatoria para Barcelona. Juegan en su lugar el mexicano Araújo y el canterano David Costas, que también tuvo un efímero paso por el filial blaugrana. Además en esta jornada, ante la ausencia del sancionado Juncà, parece probable que debute el eslovaco Mazan, inédito en Liga. El cambio en la columna vertebral se completa con el relevo en el mediocentro donde Okay, el centrocampista más físico del plantel, y Jozabed tomaron el relevo de Fran Beltrán y Lobotka, aunque a éste le lastró a la llegada de Cardoso una lesión de la que ya está recuperado. “Hemos retomado la línea anterior, la de ser protagonistas con el balón, muchas cosas que ya veníamos haciendo antes de que llegase Mohamed”, valora Jozabed, que con el anterior técnico no jugó ni un minuto.

Cardoso ha diseñado un nuevo mapa con diferentes brújulas a las que empleaba Mohamed, pero Iago Aspas sigue en libertad, Brais Mendez crece, Maxi Gómez no cesa de marcar goles y Boufal, un orfebre del regate, se ha consolidado por delante de Pione Sisto o Emre Mor. Tiene dinamita el Celta y siete puntos de doce posibles han reafirmado al equipo, que además se anima con los precedentes. Porque si debe jugar contra un grande al Celta se le da bien el Barcelona, quizás porque es el espejo en el que se mira. En los últimos ocho partidos de liga que se cruzaron apenas perdieron tres los celestes, incluído un triunfo hace cuatro años en el Camp Nou con Berizzo en el banquillo gallego y Luis Enrique y Unzué en el catalán, dato que contrasta con la estadística que mantienen con el Real Madrid, ante el que solo rescataron un empate en esas ocho últimas citas. Tampoco el Atlético se le da mejor al Celta porque ha perdido contra los colchoneros su últimos seis partidos. Aún así Cardoso avisa: “Tendremos que llegar al límite individual y colectivo para poder competir contra el Barcelona”. Y por si acaso lanza otra advertencia: “El partido es apenas un punto y seguido. Habrá más”.

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