Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Holanda desmonta sobre la hora a Alemania y llega a la Final a cuatro

Dos goles en el final del partido (2-2) igualan una ventaja que los germanos no supieron gestionar y de paso eliminan a Francia

Virgil van Dijk celebra el empate que valió la clasificación de Holanda.
Virgil van Dijk celebra el empate que valió la clasificación de Holanda. AFP

Cada cual lleva su cruz, pero puestos a calibrar el peso de la española parece que debería lastrar menos que la alemana, cuya selección llegó al pasado Mundial como favorita, quedó eliminada en fase de grupos tras una derrota ante Corea del Sur y de regreso a la competición ha saldado su estreno en la Liga de las Naciones con un descenso de categoría. El postre de todo ese menú no es menor: si Polonia empata a domicilio ante la ya clasificada Portugal, los alemanes caerán al bombo dos del sorteo de la fase previa de la Eurocopa.

Alemania

3-4-3

Joachim Löw

1

Neuer

5

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Hummels

15

Niklas Süle

16

Rüdiger

18

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Joshua Kimmich

14

Nico Schulz

8

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Kroos

2

Thilo Kehrer

19

1 goles Gol Cambio Sale Leon Goretzka

Sane

20

Cambio Sale Müller

Serge Gnabry

9

1 goles Gol Cambio Sale Marco Reus

Timo Werner

1

Cillessen

3

Matthijs de Ligt

5

Daley Blind

4

1 goles Gol

Virgil Van Dijk

2

Tete

8

Cambio Sale Tonny Vilhena Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Wijnaldum

9

1 goles Gol

Quincy Promes

6

Marten de Roon

11

Cambio Sale Javairo Dilrosun

Babel

7

Frenkie De Jong

10

Depay

20

Cambio Sale Javairo Dilrosun Sale Luuk de Jong

Javairo Dilrosun

Holanda

4-2-3-1

Ronald Koeman

No despega Alemania y crece el runrún en torno a Joachim Löw, fuertemente contestado por la grada, con pancartas que pedían su destitución. Holanda empató (2-2) en Gelsenkirchen con dos goles en el epílogo (Promes en el 85 y Van Dijk en el 91) cuando todo parecía perdido para ellos porque ni siquiera lo había merecido, quizás si acaso por insistencia más que por juego. La burbujeante nueva Holanda que patrocina Ronald Koeman ha salido de las tinieblas y estará del 5 al 9 de junio en las semifinales de la Liga de las Naciones junto a Suiza, Inglaterra y la anfitriona Portugal. Fuera quedan las tres últimas campeonas del mundo. Francia aguardaba la ayuda alemana y se quedó con el molde.

Holanda saltó al campo sabedora de que el empate le daba premio y quiso rebajar el ritmo del partido, demasiado para un rival que debía mostrarse y recuperar sensaciones. Y las de Alemania pasan por jugar a todo trapo con ese mestizaje que no todos entienden y que abriga una salida limpia de balón desde el fondo y un centelleante cambio de ritmo en cuanto se comienzan a romper líneas.

Timo Werner le puso el partido cuesta arriba a Holanda con una volea desde más allá de la frontal que se envenenó para Cillesen. Holanda respondió desde la posesión, pero no con la profundidad y Alemania se acomodó a esperar que se le abrieran espacios. Los encontró Kroos doce minutos después tras otra demostración de cómo se pueden trabajar la aparición de esas opciones si se combina con criterio. Mezcló ahí Alemania y el centrocampista del Real Madrid encontró a Sané tras la zaga rival. La definición fue afortunada, el remate del extremo del Manchester City, tropezó en el lateral Kenny Tete para volver a poner cicuta en las intenciones del portero.

Así, antes de que llegase el ecuador de la primera parte, Holanda se encontró ante un everest y no tuvo el caudal incontenible de su último partido contra Francia. Bisoña como es en muchos aspectos apenas inquietó a los teutones, chocaron con su oficio. En esa acera la revolución es tranquila. Joachim Löw alineó un once con seis futbolistas (Neuer, Kimmich, Süle, Hummels, Kroos y Werner) que estuvieron en el equipo inicial contra Corea del Sur el pasado verano. El primer cambio, Reus, también partió de inicio en aquella hecatombe. El segundo fue Müller. Werner y Sané volvieron a plantarse ante el gol, tuvieron la sentencia. No parecía que la necesitase Alemania, pero a seis minutos del final se hundieron atrás más de lo aconsejable y le concedieron tiempo a espacio a Promes para armar una rosca a la red.

Olvidada la solvencia con la que Alemania gestionaba este tipo de situaciones, el otrora coco continental se parapetó en el área para contener el entusiasmo de sus rivales. Hasta que sobre la hora Van Dijk empató, abrió el festejo holandés y disparó la caja de los truenos germana, que no despierta de un mal sueño.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >