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Queralt Casas y el ajedrez de Mondelo

El protagonismo de la alero en el partido ante Canadá certifica la gestión de grupo realizada por el seleccionador, que busca la victoria número 100 con España que asegura la medalla

Las jugadoras española celebran el pase a semifinales
Las jugadoras española celebran el pase a semifinales

Todos los entrenamientos de la selección española en el Mundial de Tenerife concluyen con el mismo ritual. Queralt Casas y el presidente de la Federación, Jorge Garbajosa, se retan a triples en un concurso que pronto abandona la chanza para desatar el lado más competitivo de una jugadora racial cuando pisa el parqué. “Soy tranquila fuera de la pista, pero dentro solo pienso en ganar, ganar y ganar. Eso es lo que nos diferencia a todas y lo que otros países lamentan no tener”, reconoce la alero, de 25 años, que juega en la liga francesa. El carácter de Casas fundió a Canadá en un último cuarto espectacular que llevó a España en volandas hacia las semifinales ante Australia (21.00, Tdp). “Sé que mi rol es más defensivo que ofensivo. Me gusta defender porque me mete en el partido. Así puedo correr, dar asistencias... Lo importante tener claro lo que hay que hacer y jugar al 200 por cien. Cuando sales desde el banquillo siempre piensas en darle un punto más al equipo. Si voy a jugar, aunque sean dos minutos, tengo que acabar muerta”. El discurso explícito de Casas tras el partido de cuartos resume la ambición de un grupo que afronta su sexta semifinal consecutiva en un gran torneo.

La reacción final ante Canadá se coló directamente en la galería de momentos apoteósicos del baloncesto femenino español, junto a la canasta de Anna Cruz ante Turquía en los Juegos de Río, la gesta de Amaya Valdemoro ante Francia en los cuartos del mundial de 2010 o la remontada protagonizada por Marta Fernández y Nuria Martínez en el Europeo de 2003 para arrebatar el bronce a la Polonia de Margo Dydek. Fue un paso más, el penúltimo, en la carrera por estirar la secuencia histórica de cinco podios consecutivos: oro en el Europeo de 2013, plata en el Mundial de 2014, bronces en el Europeo de 2015, plata en los Juegos de 2016 y oro en el Europeo de 2017. Un ejercicio camaleónico en el campeonato más complicado de armar. “A veces en las crisis hay oportunidades. No nos dimos latigazos ante los problemas ni por tener que jugar los octavos. Supimos ver la botella medio llena siempre. Hemos ido recuperando jugadoras, esperando a que fueran cogiendo su mejor versión, de juego y anímica. Ahora todas están preparadas para todo y además son generosas en el esfuerzo”, detalla Lucas Mondelo, el arquitecto de la secuencia victoriosa.

Sancho Lyttle se rompió el ligamento cruzado de una de sus rodillas a principios de julio (–“nos falta nuestro Pau Gasol”- resumió el seleccionador), Anna Cruz llegó tocada al campeonato y arrastra molestias, Silvia Domínguez se perdió casi toda la preparación por una lesión muscular y no ha podido alcanzar el ritmo de competición, Alba Torrens superó sus problemas físicos, también sobre la bocina, pero tardó en completar el trabajo mental para retomar su papel de referente absoluto. Un efecto dominó que atenazó al grupo mientras gestionaba además su condición de anfitrión del torneo. “El problema de estas jugadoras no es la presión sino que, durante gran parte del torneo, no se reconocían. Eso llevó al agobio. No estábamos luchando con las mismas armas de siempre”, certifica Mondelo. “Nos salva que no dejamos de creer nunca”, prosigue el seleccionador, de 51 años, que planificó el rearme como un meticuloso plan estratégico. Una partida de ajedrez sobre una pista de baloncesto. Descartadas María Araújo y Tamara Abalde en el primer corte, esperó hasta casi la víspera del Mundial para reducir la lista de 14 jugadoras al roster definitivo de 12 con las bajas de María Conde y Leonor Rodríguez.

“Ha sido un verano diferente porque este grupo, que está siempre muy cohesionado y tiene los roles muy definidos, ha vivido un trabajo distinto”, repasaba Laia Palau tras rendir a Canadá. “Pero hemos visto la máxima expresión del plan de este hombre (Mondelo) que siempre tiene a todo el mundo en danza. Hasta el último momento no tuvimos los descartes definitivos. Y hoy Cristina Ouviña y Queralt Casas, que son de las que no sabían si se quedaban o no, nos han dado cosas maravillosas, porque están en forma, llevan una gran preparación y conocen su rol. Lo hemos llevado con dificultad peo ahora somos más ricas y más fuertes. A base de darle vueltas, nos hemos reencontrado con nuestra identidad de las grandes citas”, desarrolló la capitana.

“El trabajo que se ha ido haciendo entre todos, en los entrenamientos, en las charlas… nos ha permitido ir dando pasitos. Se trataba de ser un poco mejores que el día anterior. No estamos para añadir presión. El suelo era llegar a cuartos de final. Ahora no nos ponemos techo. Hasta donde podamos volar”, señala Mondelo, un coleccionista de éxito, con dos Euroligas, tres Ligas en China, una liga española, una Copa en Rusia... Ante Canadá el seleccionador explicó que el plan de partido se ajustó a su diseño. Ahora ya planea la zona con la que intentará frenar a la Australia de Liz Cambage. Como seleccionador suma 99 victorias en 111 partidos (89%). La victoria número 100 tiene el premio seguro de la medalla, sería su sexto podio con la selección absoluta en seis años en el cargo.

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