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Ruth Beitia: “He sido deportista, no mujer deportista”

La primera Secretaria de Deportes del PP dice que no es una mujer florero por el mero hecho de ser campeona olímpica y asegura que hay que trabajar para reducir la brecha salarial

130918 ATLETISMO ACTO IBERDROLA PRESENTACION MADRID STREET ATHLETICS 18 RUTH BEITIA ENTREVISTA
13/09/18 ATLETISMO ACTO IBERDROLA PRESENTACION MADRID STREET ATHLETICS 18 RUTH BEITIA ENTREVISTA DIARIO AS

Ruth Beitia (Santander, 39 años) recibió hace un par de días la llamada de Pablo Casado, el presidente del PP, para que se incorporase a la Ejecutiva nacional como responsable de deportes, un cargo nuevo. En el parlamento de Cantabria lleva dos legislaturas encargándose de esa área. La campeona olímpica de Rio se retiró hace menos de un año y no para. Está cursando psicología, es diputada regional del PP y se pasa las semanas en los colegios de su tierra para promocionar el deporte. En una de esas visitas, una niña le preguntó: ¿Si pudiera elegir, cogería una goma para borrar el pasado o un lápiz para dibujar el futuro? Eligió el lápiz. Recibe a EL PAÍS en la sede de Iberdrola después de dar una charla motivacional a los empleados.

Pregunta. ¿Se despierta todavía alguna mañana pensando en que tiene que ir a entrenarse?

Respuesta. No, pero sí tengo la sensación de que si no hago deporte me da algo. Básicamente también porque me duele todo el cuerpo. Hacer deporte me mantiene viva y sobre todo mantiene mi mente superfresca y dinámica. Estoy haciendo un montón de cosas nuevas.

P. ¿Cuáles?

R. Sigo patinando, hago paddel surf, he hecho mis pinitos con el alpinismo, esquío en invierno, estoy aprendiendo a jugar al tenis. Para no romper el cordón umbilical con mi entrenador y con el grupo así de golpe, voy un par de días a hacer pesas con ellos. Me lo recomendaron también los médicos lo de no dejarlo de manera radical.

P. ¿Cómo se cambia el chip? ¿Cuándo se da cuenta una de que ya no es atleta?

R. Ha sido con el tiempo, en mi caso me entregó un premio una emisora de radio y preparando el speech para ver a quién y cómo se lo dedicaba, dije: ‘ay, la leche, pero si esto se ha acabado, lo está haciendo Ruth la exdeportista’. Me he mantenido motivada todo el tiempo, mi marido además es fanático de cualquier deporte y me tenía preparado un catálogo de cosas para probar. Sigo saltando y en espacio cerrado… que a mí me daba cosa meterme en un gimnasio porque siempre he estado al aire libre, pero gracias a Go Fit, uno de mis patrocinadores, he descubierto el jump y no puedo vivir sin ello. Saltas con unas botas puestas que además absorben el 80% del impacto de las articulaciones, haces coreografías, es dinámico, divertidísimo, se suda, se quema y feliz.

P. David Cal contó a este periódico que a las semanas de dejarlo se levantaba sobresaltado pensando en que tenía que ir a entrenarse y que a veces la retirada no es tan fácil porque acaba tu vida deportiva y es como si la persona desapareciese. ¿Cómo fueron las semanas siguientes a su retirada?

R. En mi caso no fue traumático porque el atletismo fue muy agradecido conmigo, me retiré con 38 añazos, mi vida deportiva ha sido muy, muy gratificante, no he hecho más que disfrutar. Sí que es verdad que como siempre he ido de la mano de mi entrenador [Ramón Torralbo] ahora necesito a alguien que me inculque, que me enseñe, que me diga… Cuando has estado siempre a las órdenes de alguien, esperando que a te dieran el plan de entrenamiento y te dijeran lo que tenías que hacer, muchas veces llegas y dices: ¿y ahora qué hago?

P. ¿Llevar el cuerpo al límite durante tantos años qué secuelas deja?

R. Articulares, me duele el cuerpo. Pero he hablado con muchos deportistas y me han dicho que se pasa… La secuela más bonita que te deja es que la competición ha sido una droga gordísima y se acabó.

P. ¿Qué caprichos se ha concedido?

R. Ninguno, porque no soy nada de dulce y nunca he tenido esa sensación. Y además me encanta comer sano.

P. ¿Se ha sentido valorada como atleta?

R. Sí, aunque creo que son panes prestados, yo siempre he sido muy generosa con los medios y los medios me han respondido con la misma generosidad. A nivel deportivo también me he sentido valorada, en un deporte también como era el atletismo en el que muchas mujeres han tenido que pelear para hacerse un hueco. Yo lo encontré con naturalidad. Siempre me he considerado deportista, no mujer deportista, ni pretendo ni tampoco quiero abanderar nada. Me gusta la normalidad. Yo valoro muchísimo y entiendo que es necesario lo que está haciendo Iberdrola a la hora de apoyar el deporte femenino.

P. ¿Qué queda pendiente?

R. La brecha salarial y en el caso de los deportes de equipo también mediática. Aunque los equipos femeninos estén teniendo los mismos resultados e incluso mejores que sus colegas masculinos, no tienen la misma presencia en los medios.

P. ¿Qué se puede hacer?

R. Seguir trabajando. Yo no creo que sea tanto un problema de que nos nieguen cosas como que no damos el paso. Tenemos que empezar las mujeres a dar el paso en puestos ejecutivos, de dirección, de responsabilidad. Y el deporte forma parte de este tipo de puestos: tenemos que dar ese paso, que sigamos siendo visibles y que sea normal. ¿Y por qué yo no?

P. Pero normal no lo ha sido, quizás poco a poco empiece a serlo ahora…

R. Yo he sido deportista y ahora llevo nada en esto, todavía ni hace un año que me he retirado. Estoy trabajando mucho, doy clases en la Universidad, la Federación me ha hecho un contrato [a los Europeos de Berlín fue como jefa de la delegación], soy diputada en Cantabria y llevo el deporte en el Partido Popular, acabo de entrar en la Ejecutiva Nacional. Al final que una mujer en un partido, como es el Partido Popular, lleve el deporte, ya es un paso importante. Así que le doy las gracias a Pablo Casado por contar conmigo.

P. ¿Es más trabajo de las deportistas entonces que del Gobierno impulsar el deporte femenino?

R. No, de todos. En política he sido diputada de un gobierno en el que había cuatro consejeros y cuatro consejeras y no tiene por qué chocar. Al contrario, somos tan válidas como los hombres, así que por qué no. Y por qué no que haya más mujeres que hombres… Tenemos que romper las barreras y decir: por qué no, aquí estamos, venga, vamos que esto arde.

P. ¿Cómo le ha convencido Pablo Casado?

R. No ha tenido que hacerlo. Una llamada y dije que sí, me gusta el deporte, lo he llevado durante dos legislaturas en el Parlamento de Cantabria, me apasiona. Es un puesto importante.

P. ¿Le asusta dar el paso a la política nacional?

R. Para nada, no puedes ir con sustos. Voy con muchísimas ganas de aprender.

P. ¿Tiene en la cabeza ya lo primero que le gustaría hacer en el cargo?

R. Es un órgano consultivo, así que seguir controlando lo que pasa en el deporte, mejorar y apoyar lo que esté bien hecho.

P. ¿Le ha dicho Casado porque pensó la eligió?

R. No soy una mujer florero ni un estandarte por el mero hecho de ser campeona olímpica. Me imagino que habrá tenido informes de la valía que puedo tener para estar en esa ejecutiva.

P. ¿Alguien le ha hecho sentirse mujer florero?

R. No, en ningún momento. Además, no lo permito. Muchas veces hay gente que me dice: ya es que tú eres Ruth Beitia. Sí claro, yo soy Ruth Beitia y tú eres no sé qué no sé cuánto. Entrar es fácil, luego hay que trabajar. Por muy Ruth Beitia que seas, si llegas a un sitio y no haces nada o no potencias tu valía, de la que entras, sales. Que sea más fácil entrar, bien, pero llevo desde que tengo 11 años luchando por mis sueños y esos sueños han sido trabajados, meditados, llenos de valores. No ha sido tanto lo que he conseguido, sino cómo lo he conseguido: con trabajo y honestidad.

P. A priori el mundo del deporte tiene unos valores bastante diferentes al mundo de la política… ¿Cómo se ha adaptado a ese mundillo?

R. Si hay algo que he aprendido a fuego es que el deporte es rivalidad total, pero siempre he tenido un respeto increíble por mis rivales y ha funcionado y de muchas he llegado a ser amiga. El secreto está en el consenso, en hacer las cosas bien y por supuesto en querer ser el mejor pero sin poner zancadillas, ni coger atajos, ni pegar patadas. Vamos a hacer las cosas bien. Un deportista, en cualquier cosa que haga después ya sea en política o en una empresa privada, podrá contar con el bagaje de aprendizaje brutal de valores como espíritu de sacrificio, perseverancia, trabajo en equipo, individual, soledad, momentos de gloria, momentos duros… Los que hemos competido y hemos competido con honor es fantástico lo que podemos aportar.

P. ¿Cómo convivía con la soledad?

R. Estudié mi carrera en aeropuertos, hoteles, aviones… entre serie y serie de pesas… Hay muchos momentos de soledad en un deporte individual, pero la soledad enfocada en positivo es preciosa y aprendes mucho. Esa soledad te permite organizarte para el día a día.

P. ¿Siente que ha tenido una cabeza privilegiada?

R. A nivel deportivo sí. Otro de los estigmas que hay que romper es el de ir al psicólogo. En el deporte te da herramientas para mejorar aspectos de tu vida que necesitas para la competición: concentración, controlar la ansiedad y los nervios.

P. ¿La tranquilidad que transmitía antes de los saltos entonces se la enseñaron?

R. A mí me han enseñado a disfrutar. Es que esto es efímero, se acaba. Llevas entrenándote muchísimas horas como para que llegue el día de la competición y no disfrutes. Cuando me veo en la tele o en fotos digo: ostras, esa soy yo. No soy consciente de que estoy sonriendo, de que estoy moviendo los dedos, de que los estoy chascando ni de que estoy hablando con el listón.

P. ¿Qué le pareció la reacción de Serena Williams?

R. Los valores que te enseña el deporte son aprender, respetar, saber ganar, saber perder y canalizar cada uno de los momentos que vives. Antes le he dicho que no debemos de caer en los atajos y tampoco en las malas formas. Somos responsables de una imagen hacia la sociedad, el deporte es una plataforma visual para mucha gente que aprende de nosotrs. Debemos de predicar con el ejemplo. Si es una mujer que lo ha conseguido todo en el deporte y si está en sus últimos momentos, no debe de romper esa leyenda y ese mito que ha podido crear

P. ¿Qué deportistas admira?

R. Rafa Nadal, un señor dentro y fuera de las pistas. Es un tío que estando tocadísimo aprovecha cada oportunidad, cada golpe. Admiro también a Carolina Marín por lo que ha hecho para el bádminton, ha sabido enseñarlo a todo un país.

P. ¿Cómo se le quedó el cuerpo cuando salió a la luz el escándalo de los abusos sexuales a las gimnastas americanas?

R. No es entendible, ni a las gimnastas, ni a ningún otro colectivo. Tomar el mundo del deporte como herramienta para ser un degenerado, pues lo viví con mucho dolor.

P. ¿Le ha llegado alguna denuncia aquí?

R. A mí personalmente no, pero sí que se ha visto. Suena a tópico y típico, pero que la gente denuncie. Que no caiga en la amenaza, el otro lado está totalmente preparado para ayudar y para que no se sientan solas. Ellas no son las culpables.