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Areola sostiene a Francia ante Alemania en Múnich

La sobresaliente actuación del guardameta de la campeona mundial frena al conjunto de Joachim Löw en su intento de cerrar la herida de Rusia (0-0)

Alemania Francia
Areola despeja uno de los remates de Alemania AFP

El Mundial acabó a mediados de julio, aunque ni Alemania ni Francia parecen haberse enterado. El encuentro de ayer en Múnich sirvió para inaugurar este nuevo y enrevesado invento de la Liga de las Naciones y para dejar patente que la vida sigue más o menos igual para estas dos selecciones, lo que no es malo para Francia, por mucho que aburra su juego. Los germanos fueron mucho rato un quiero y no puedo, y cuando pudieron se encontraron con un Areola infranqueable. El portero francés evitó una derrota que hubiese supuesto un bajón para la campeona.

Para qué cambiar debió pensar Didier Deschamps, seleccionador francés. Con la corona de rey del mundo aún reluciente, Francia casi calcó la convocatoria y el once tipo de Rusia, con la excepción del lesionado Lloris, sustituido en la portería por Areola. Tampoco fue nuevo el juego exhibido. Les bleus siguen con los rasgos que les llevaron a la gloria, con la seguridad defensiva de Varane y Umtiti, con Kanté incordiando a todo contrario viviente, con la brega intangible de Giroud en la vanguardia y con las cositas de Mbappé y Griezmann, los únicos con licencia para ser creativos. Cierto es que el del Atlético sigue plomizo y sin ritmo. Anoche se limitó a chutar de lejos y a tirar paredes que se fueron al vacío a menudo.

Alemania quiso intentarlo un poco más en ataque. Estos partidos deben servir al combinado de Joachim Löw para lamer la profunda herida del Mundial. Poca o nula renovación hubo, empezando por la portería, donde sigue Neuer. También se mantienen Boateng y Hummels en el centro de la defensa, al igual que Kroos en el medio. El del Madrid apenas combinó con sus colegas del centro del campo, Kimmich y Goretzka y así era difícil que llegase algún balón en condiciones al tridente de ataque, Müller, Reus y Werner.

En la mediocridad imperante de la primera mitad solo destacó Mbappé. El delantero francés convertía en buena cualquier pelota que le llegase. Un taconazo, un regate, un control inverosímil, una arrancada... El repertorio de la estrella del PSG es de varios tomos.

El partido, como el tiempo de Múnich, cambió tras el descanso. Apareció la lluvia y los ataques se desperezaron. Griezmann hizo trabajar a Neuer en dos ocasiones en pleno dominio bleu. A Francia le bastaba con apretar la salida de balón germana para generar peligro. También la tuvo Mbappé, que chutó fatal tras una de sus cabalgadas en solitario.

Pero Alemania, en lugar de echarse a temblar, reaccionó con orgullo para empezar a molestar de verdad a Areola. Y vaya si lo hizo. En un lapso de diez minutos el portero galo tuvo que sacar manos en disparos de Reus, Hummels y Gundogan. Mención especial para un paradón tras un cabezazo de Ginter. Ahí se acabó todo. Satisfacción general en el Allianz: unos mantienen la esperanza de mejorar y otros la fiesta.

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