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El relevo 4x400, el símbolo del nuevo atletismo español

Hortelano imbuye de su espíritu ganador a los representantes del relevo español de 4x400, concentrados en Postdam

El 4x400m español en los Mundiales de 2017. Ampliar foto
El 4x400m español en los Mundiales de 2017. PA Wire/PA Images / Cordon Press

Bruno Hortelano les repite todas la noches: “chavales, vamos a ser “campeones de Europa”. En el grupo de Whatsapp, en las reuniones técnicas… Lo suyo es en realidad el 200 metros lisos, y a eso va a Berlín, a defender el título de campeón de Europa que logró en Ámsterdam 2016. Pero es que este año, y aunque solo era para recuperar la forma sin peligro de lesiones después del accidente que casi le cuesta la vida, preparó tan bien los 400 metros lisos que se convirtió en el plusmarquista español de la distancia: 44,69s, segundo en el ránking europeo… ¿Cómo decir que no a sus seis compañeros del 4x400?

Óscar Husillos, Samu García, Lucas Búa y Darwin Echeverry fueron quintos en el Mundial de Londres el año pasado, finalistas nada menos en un relevo, batieron una plusmarca nacional vigente desde el 2001 y acariciaron los dos minutos (3m 0,65s), la frontera que de cruzarla los situaría este año entre los tres mejores equipos del ranking mundial. Gracias a esa hazaña tienen una dotación especial que les ha permitido preparase juntos estos seis días en Potsdam. “El éxito de un relevo se basa en la cohesión del equipo, en que sean amigos, tengan buen rollo y se apoyen unos a otros. Y eso se hace conviviendo aquí entre ellos”, aclara el responsable del relevo español, Toni Puig.

El técnico decide quién comparte habitación con quién, todos bajan juntos a comer, todos los días hay reunión nocturna para hablar de lo que van a hacer, si hay algo que mejorar. Y en su día de descanso se van todos juntos a ver el campo de concentración de Sachsenhausen, cerca de Berlín, “para liberar un poco la mente”, dicen los siete de Potsdam. “El éxito”, insiste Toni Puig, “es que sean una piña”. O, como lo define Bruno Hortelano, “un trabajo social para entender las fortalezas de cada uno y conocernos como personas”.

El entendimiento es clave en el 4x400, donde una vez se toma la calle libre la carrera se complica y la ejecución técnica, el pase del testigo en medio del barullo, adquiere una importancia vital. “Aunque popularmente se piense que el 4x400 tiene menos importancia técnica, uno de los éxitos de España es que preparamos técnicamente la prueba para ganar en los cambios”, precisa Toni Puig.

Arañar unas décimas puede decidir entre estar en una final o quedarse fuera, como ocurrió en el Mundial de pista cubierta de Birmingham. Puig está convencido de que el equipo puede bajar de los 3 minutos: 2m 58s largos o 2m 59s.

El quinto puesto de Londres les ha hecho reforzar el compromiso con una prueba que ya consideran tan importante como la individual. “El relevo ha adquirido un cariz especial en España”, sonríe Samuel García. “Hace un año íbamos a Londres con la oportunidad de estar en el récord de España. Ahora cualquier cosa va a ser poca”, asegura el canario. “Mi ilusión es ser campeones de Europa en el 4x400 y finalista en la individual, pero le doy más importancia al relevo porque es donde podemos conseguir el mejor resultado”, añade el toledano Lucas Búa, campeón de España de 400 ml en 2015 y 2016. También Óscar Husillos, campeón del mundo por unos minutos en Birmingham antes de su amarga descalificación, reconoce que “nunca había habido un grupo tan bueno y que podemos hacer algo grande.

El “sueño en grande” se complica en Berlín porque la semifinal del 4x400 es justo antes de la final del 400 metros lisos. Si los cuatrocentistas más rápidos, Husillos, García y Búa, se clasifican para su final de 400 m no podrán correr la clasificatoria del relevo. Por eso España llega con un equipo de siete y no de cuatro, el que completan Bruno, Manuel Guijarro y Mark Ujapor: "un fondo de armario impresionante", dice Puig. "El éxito depende de que esos atletas metan el relevo en la final.

Qué mejor escenario para poner a siete de acuerdo que Potsdam. Allí, donde los aliados vencedores de la Segunda Guerra Mundial sellaron un pacto para repartirse Europa en 1945, Bruno Hortelano habla de unión, la gran fortaleza para él del relevo español. "No nos odiamos. Otros equipos no tienen eso. En Berlín, somos siete amigos que vamos a defender nuestros colores.

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