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Ana Peleteiro: “Mi sangre es africana y estoy orgullosa de ella”

La triplista gallega, que entrena con el grupo de Iván Pedroso, es una de las favoritas para los Europeos de Berlín de la próxima semana

Ana Peleteiro, en las pistas de atletismo de Guadalajara.
Ana Peleteiro, en las pistas de atletismo de Guadalajara.

Desde hace más de un año, la saltadora de triple Ana Peleteiro (Ribeira, A Coruña, 2 de diciembre de 1995), vive y trabaja en Guadalajara, donde se entrena junto a una campeona mundial venezolana (Yulimar Rojas) y a un campeón olímpico portugués (Nelson Évora) en el grupo de un campeón mundial múltiple, y olímpico, el cubano Iván Pedroso. “En atletismo, cuanto menos tienes, más consigues. Cuando fui campeona del mundo juvenil yo entrenaba con lo mínimo, una pista de cuatro calles y lluvia. Y aquí, en Guadalajara, más o menos estoy en esas condiciones, y el trabajo vuelve a florecer. Yo con las dificultades trabajo mejor”, dice la atleta gallega, quien tras conseguir su mejor marca (14,55m), es una de las favoritas para los Europeos de Berlín la próxima semana.

 

Pregunta. ¿Cómo es posible que funcione bien un grupo con atletas de tanto nivel juntos?

Respuesta. Lo más importante en un grupo de entrenamiento es respetarse, y nosotros lo hacemos. Cuando hay un poquito de malentendido o alguno falla, nos gusta hablarlo, decirnos las cosas como son y siempre se soluciona. No tenemos problemas porque somos personas muy claras y además la filosofía cubana, como yo siempre digo, es evadirse de todo tipo de problemas y facilitarlo todo, verlo todo de la forma más sencilla. Yo aprendí eso con Iván. Yo era una persona que enseguida veía el problema, el conflicto, la discusión, y ahora me lo tomo todo más relajado. Si alguien quiere guerra, conmigo no va a ser. Y así estoy más feliz y tranquila, conmigo y con los demás.

“Si Tim no tiene, Tim no vale ni timbales”

El recorrido de Ana Peleteiro desde que se proclamó campeona del mundo júnior en 2012 ha sido todo menos lineal, y varias veces amenizado por desencuentros con la federación, que la condujeron a marcharse al grupo de Iván Pedroso. Desde Guadalajara, con un discurso largo, declara que hay paz pero no olvido.

“Yo voy por libre, respecto a la federación. Me está ayudando mucho Claudio Veneziano, el responsable técnico. Estoy muy agradecida a su trato, pero voy por libre. Hay muchas decepciones en las que se incluye mi federación pero a mí me da igual. Estoy aquí en mi casa, tranquila, y la persona que se tenga que disculpar ya se disculpará. Hasta entonces seguiré trabajando y entrenando duro y, si Dios quiere, seguiré ganando medallas para mi país, que es España, para mi familia y para mi entrenador. Lo demás no me interesa. Antes sí que me interesaría y estaría en mi casa tirándome de los pelos y llamando a todos de nombres, pero ahora estoy feliz con lo que tengo. Después de Birmingham están mejor, pero después de lo que viví estos cuatro años, ya sé lo que hay. Iván dice una cosa, cuando Tim tiene, Tim vale, y cuando Tim no tiene, Tim no vale ni timbales... Y ahora mismo, Ana Peleteiro vale”.

P. La figura de Pedroso parece magnética, lo impregna todo…

R. Es un hecho cultural. Los cubanos en general son así. Yo estoy con ellos y le digo, es que, ‘Iván, eres cubano de pura cepa, macho’. Y por mucho tiempo que lleva aquí no ha cambiado nada. Es así. Es una cultura con la que estoy súper a gusto.

P. ¿Tiene usted genes cubanos?

R. No sé. Yo no sé de dónde tengo genes. No conozco a mi padre biológico y, no sé... Es negro, eso estoy segura, jeje... Yo siempre digo: es africano, seguro, porque todos los negros sean de África, sean de Cuba o sean de República Dominicana, los negros que están allí llegan de África, porque eran antiguos esclavos. Mi sangre es africana, y estoy muy orgullosa de ella. Africana y española, ¡eh!, que mi madre es española...

P. La campeona del mundo, Yulimar Rojas, ¿es su referencia o su competencia?

R. Entrenar con Yulimar es lo mejor que me ha podido pasar. Ella es físicamente un portento, pero, a medida que yo voy entrenando, veo que ella tiene unas cosas que yo nunca voy a tener pero yo tengo otras que ella nunca tendrá. Entonces, hay que complementarse. Yo observo sus virtudes y ella las mías, y así complementamos y mejoramos como atletas. Yo, desde que estoy aquí, la observo mucho. La técnica... Yo hago cosas que ella, por su altura, no consigue hacer, cosas que si algún día llegase a hacer sabe que le pueden dar un salto increíble... Hay que observarse, pero para aprender, no para juzgar. Y luego nos ayudamos.

P. ¿Y la chispa competidora?

R. Yo, por supuesto, me entreno para ser la mejor, y ella también. Eso es lo más importante y es lo que aprendía con ella, intentar cada día superarla. Sé que si mañana la supero en el entrenamiento de velocidad ya estoy más cerca de su marca, y, poco a poco, cada vez estoy más cerca y cada vez estoy saltando más. Entonces creo que en eso no me estoy equivocando.

P. ¿Hasta dónde llegará este verano?

R. Iván confía muchísimo en mí. Está supercontento por la forma en que estamos trabajando, por el feedback que le estoy dando. Llegué aquí muy asilvestrada, y él tuvo que modelarme, poco a poco, como una escultura, quitándome, puliéndome y demás... Siempre tuvo una buena respuesta de mi parte. Yo tenía mucha hambre porque me había llevado muchas decepciones los cuatro años anteriores y quería ya salir de ese pozo. Funcionamos bien, nos entendemos bien, hablo mucho con él, le digo mis sensaciones... Y hablar, ver los entrenamientos, las marcas... eso te da un resultado. No es que él no suela fallar en sus pronósticos, es que es matemática, y él tiene muchísima experiencia. Al fin y al cabo, entrenamos con la misma base metodológica de entrenamiento que él tenía, aunque la ha cambiado muchísimo... Y él me dice, yo cuando era atleta y estaba así, y a lo mejor estaba como tú este invierno, 14,20, 14,20, 14,20, regular... matemáticamente tú vas a ir al Mundial y siendo como eres tú vas a hacer marca personal, y salió... Al fin y al cabo, yo soy muy competitiva. Había perdido mucha competitividad en los últimos años, pero él me la está devolviendo y demostrándome que puedo ser mejor de lo que fui y continuar mejorando.

P. ¿Qué marca puede alcanzar este verano? Está a nueve centímetros del récord de España de Carlota Castrejana…

R. Solo pienso en mejorar, mejorar, mejorar. No hablamos de otra cosa. Marcarte una marca, un puesto, eso te frena. Si lo único que te marcas es ser mejor que en la anterior competición, recoges los frutos. A mí no me gusta hablar de marcas. Eso nos lo guardamos para nosotros. Nosotros sabemos lo que queremos saltar, pero eso se queda en la privacidad entre un entrenador y una atleta.

P. Imposible discutirle nada...

R. No, porque, además, es que te lo demuestra. O sea, tengo razón y te lo demuestro. No es una persona que solo lo diga. Él te lo demuestra y te lo tienes que tragar. Pero eso es lo que nos hace a nosotros mejorar tanto... Es un referente. Él siempre dice que cuanto más lejos saltaba más hambre tenía para saltar más lejos... Y eso es lo que nos intenta inculcar a nosotros, tener más hambre, que no haya ningún tipo de barrera...

P. En los Europeos no solo será favorita en su prueba, sino una de las líderes del equipo español. ¿Está preparada para esa responsabilidad?

R. Por supuesto. Las cosas son claras. Fui a Birmingham, y fui bronce, la mejor europea en el Mundial en pista cubierta. Lo que yo me tengo que proponer, y lo que yo tengo que intentar lograr, es ganar el Campeonato de Europa, por supuesto. Tengo claro que no puedo fallar, y tengo que llegar muy bien físicamente, y, sobre todo, psicológicamente, para afrontar esa competición. Llego tranquila, la presión no me afecta. La presión, para otros. Y, además, estoy tranquila porque en Europa aún no me respetan, no le tienen miedo a Ana Peleteiro ni nada por el estilo... Todas piensan que me pueden ganar, y a mí eso me gusta. Me gusta el factor sorpresa en la competición.

P. Pero ya llega con una medalla...

R. Ya, pero yo sé que aún no me respetan. Soy joven y... normalmente, las personas jóvenes son irregulares y demás, pero ya me ganaré el respeto poco a poco.