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Groenewegen derrota de nuevo a Gaviria, que es descalificado en Amiens

El sprinter colombiano, encerrado en las vallas por el alemán Greipel, se abrió paso a cabezazos de keirin en el sprint del Tour

Carlos Arribas
Fotofinish de la victoria de Groenewegen sobre Greipel y Gaviria, que serían descalificados.
Fotofinish de la victoria de Groenewegen sobre Greipel y Gaviria, que serían descalificados.Tissot

El ciclismo es el deporte que no se puede ver, filosofea Matt Rendell. Para el espectador en la cuneta es un paso fugaz y mareante de 180 tipos a toda velocidad por la llanura; para el telespectador es el plano que elija el realizador: si es aéreo, se puede entender la totalidad, pero no se ve la cara del deportista, su gesto técnico, su esfuerzo; si está tomado desde la cámara fija o de una moto, se tiene el detalle del alma del corredor reflejado en su forma de mirar tras las gafas, en su manera de mover la cabeza, los brazos, pero el resto hay que imaginarlo, dónde está, adónde va. Y las acciones simultáneas: dónde fijar la mirada, cómo captarlo todo. ¿Cómo entender que Gaviria, FernanDios, la emprenda a cabezazos con Greipel como un luchador de keirin porque el gorila alemán le cierra el paso cuando intenta colarse entre las vallas y la nada en la última recta de Amiens? ¿Cómo ver al mismo tiempo diferentes espacios, distintas velocidades en un sprint? ¿A Dylan Groenewegen, insolente y ajeno un día más, adelantar por velocidad pura en los últimos 100 metros a quienes disputan entre sí?

Groenewegen, el holandés del Jumbo, volvió a ganar la etapa. Greipel y Gaviria, segundo y tercero, fueron descalificados y retrasados a los últimos puestos del pelotón, con lo que Gaviria puede ya dar por perdida definitivamente la batalla por el maillot verde con Sagan. Van Avermaet sigue líder. Y las preguntas metafísicas, esperando respuesta.

“Solo la palabra salva al ciclismo”, continúa Rendell, que es escritor y habla para la televisión. “La palabra hablada de la radio, de radio Tour, es la única fuente en la que creen los directores. La palabra, escrita o hablada, es la que conmueve a los lectores, la que les cuenta lo que pasó”.

El pelotón completo del Mundial 2007 en uno de sus pasos por la línea de meta.
El pelotón completo del Mundial 2007 en uno de sus pasos por la línea de meta.Tissot

En Tissot han aprendido a convertir el tiempo en espacio, el quid de la narración, con su técnica de fotofinish, que cronometra todas las etapas hasta la diezmilésima de segundo. Su resultado práctico es un lienzo alargadísimo en el que se reflejan en un solo plano colectivo las posturas, los gestos simultáneos y al mismo tiempo aislados, la mirada de las decenas de corredores según pasan la línea de meta, donde se disparan las fotos. “En la línea de meta instalamos tres cámaras, una a cada lado y otra cenital, que lanzan sincronizadamente 10.000 disparos por segundo”, explica Alain Zobrist, director ejecutivo de la relojera suiza, en el reducido recinto que justo en la línea de meta aloja a media docena de técnicos que con ordenadores procesan las imágenes para lograr la pintura perfecta. “Y aquí cuando termina la etapa están también tres jueces que inmediatamente estudian la clasificación que preparamos y le dan valor oficial. La fotofinish no es la foto real, sino la foto ideal. Lo que hay entre los corredores es el tiempo que ha transcurrido entre su paso por la misma línea convertido en espacio”.

La fotofinish, todo lo que cuenta, no elimina la necesidad de la palabra, pero la ayuda. La de Amiens captó un pelotón principal de 93 corredores en el que no figuraban tres que deberían estar, víctimas de una gran caída a unos 10 kilómetros de la meta: el bilbaíno Omar Fraile, que se dolía mucho de un hombro, el irlandés del Mûr, Dan Martin, y Alaphilippe, el francés volador. La palabra fue necesaria para explicar la frustración de Gaviria, el más fuerte de todos con toda seguridad, quien se despistó de su lanzador, Richeze, y no supo cómo resolver su coyuntura espaciotemporal y salir de las vallas sin cabezazos. Le puso voz Quique Iglesias, de la COPE, quien vio cómo el colombiano, nada más cruzar, la meta, dejó la bici y se fue directo a por Greipel, no con las mejores intenciones. La fotofinish ya no estaba allí.

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Sobre la firma

Carlos Arribas
Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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