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El Real Madrid da por perdido a Cristiano

El club blanco, cansado de los pulsos del portugués, asume su inminente marcha y espera la llamada de la Juve para traspasarlo por 100 millones

Cristiano Ronaldo, en el aeropuerto de Moscú, de vuelta a Portugal con su selección. En vídeo, reacciones de aficionados juventinos ante la posible llegada de Cristiano Ronaldo a Turín. FOTO: AFP / VÍDEO: REUTERS

El Real Madrid asume que la etapa de Cristiano Ronaldo en Chamartín está a punto de terminarse. El agente del delantero, Jorge Mendes, le comunicó al director general del club, José Ángel Sánchez, que su jugador, de 33 años, tiene decidido marcharse a la Juve, el único equipo que no le cerró la puerta y que le ha hecho una oferta. La cláusula de CR, con contrato hasta 2021, es de 1.000 millones de euros, pero el precio de salida que ha fijado el club blanco es de 100 millones (cuatro más de lo que costó en 2009). En las oficinas del Santiago Bernabéu están a la espera de que el club italiano reúna esa cantidad y les llame para así cerrar el traspaso.

Asumen en el Madrid que la situación con el portugués ha ido “demasiado lejos”. No sólo por las frases que pronunció en Kiev a finales de mayo y que reventaron la fiesta de la decimotercera Champions, sino también porque desde hace un año el tira y afloja ha sido constante, así como los pulsos que ha ido echando el jugador. Ese continuo “me quedo, me voy, me quedo, me voy” ha colmado la paciencia de todos. Esa situación, creen en el club, no puede seguir. Por lo que entienden que la marcha de Cristiano, que la semana pasada recibió una oferta de la Juve y que se siente halagado por el interés de Andrea Agnelli de convertirle en el pilar del equipo, el líder que necesitan para ganar la Champions, es lo mejor para las dos partes.

“En los próximos días daré una respuesta a los aficionados, que ellos sí han estado siempre de mi lado. Fue muy bonito estar en el Real Madrid”, declaró a pie de campo, después de la victoria contra el Liverpool el 26 de mayo, mientras sus compañeros festejaban la tercera orejona seguida. Horas más tarde, en zona mixta, dijo que no podía asegurar que fuera a seguir y afirmó que las cosas “no se arreglan sólo con dinero” y que “la vida no es sólo gloria”. El protagonismo que no tuvo en el terreno de juego en la final —Bale marcó dos goles, uno de chilena—, lo buscó delante de cámaras y micrófonos.

Al día siguiente, en las fiestas institucionales, Cristiano reculó. Se despidió de la afición con un “gracias y hasta el próximo año” y mientras sus compañeros le arropaban cantándole “Cristiano quédate”, se dirigió al público del Bernabéu para dar las gracias. “Estoy muy a gusto con vuestra pasión, con estos futbolistas y técnicos que me dan motivos para ser mejor cada día. Es un orgullo jugar en este club, el más grande del mundo”, aseguró. Menos de dos semanas después, antes de que Portugal se marchara a Rusia para el Mundial, el diario portugués Record aseguraba en su portada que el delantero había tomado la decisión de dejar el Real Madrid este verano y que era algo “irreversible”. Lo mismo ocurrió el verano anterior, antes de la Copa Confederaciones. En aquella ocasión fue el diario A Bola el que publicó en portada que CR había decidido abandonar España, cansado de sentirse maltratado por sus problemas con Hacienda. También se calificaba la decisión de “irreversible”.

Cristiano se quedó. Pero todas las veces que pudo lanzó la pelota al tejado del presidente del Madrid, Florentino Pérez, diciendo que no dependía de él terminar su carrera en club blanco, equipo al que llegó en el verano de 2009. Que a él le gustaría retirarse vestido de blanco, pero que no mandaba. Buscaba Cristiano una subida de sueldo (cobra unos 23 millones de euros) que le acercara a Neymar (unos 37) y Messi (casi 50). El club de Chamartín no estaba dispuesto a ofrecérsela al considerar que ya se le mejoró el contrato en la última renovación (pasó de 18 a 23).

Seguir siendo líder

El portugués, que cumplirá 34 años en febrero, tiene contrato con el Real Madrid hasta 2021. Si la Juve reúne finalmente el dinero para el traspaso, el sueldo y las comisiones —unos 350 millones que en Italia han definido como un ejercicio de ingeniería—, CR se marchará tres años antes de lo que tenía previsto cuando renovó en noviembre de 2016. “El fútbol no tiene memoria, pero tú sí [dirigiéndose al presidente, Florentino Pérez] y el Real Madrid también. Quiero seguir haciendo historia”, dijo esa tarde en el palco de honor. Se refería a todo aquel que lo había criticado. Todas las demás renovaciones se habían firmado en la sala de prensa, pero Florentino Pérez accedió a la petición de Cristiano y montó el acto en el palco. El portugués quería sentirse único.

Ahora ha decidido hacerlo en otro equipo y en otra liga, donde podrá, de cerrarse el traspaso, envejecer sin dejar de ser el líder indiscutible. La marcha del portugués, con 450 goles en 438 partidos con la camiseta del Madrid, dejaría el ataque huérfano. En el club siguen mirando de reojo los movimientos de Neymar, el principal candidato para sustituir a Cristiano.

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