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Rudy Fernández: “Me queda mucha energía que dar”

El alero internacional, de 33 años, renueva su contrato con el Real Madrid hasta 2020. "Me propusieron un proyecto increíble y hemos sobrepasado las expectativas. Espero retirarme aquí, en mi casa", señala

Rudy Fernández y Juan Carlos Sánchez en el acto de renovación del jugador.
Rudy Fernández y Juan Carlos Sánchez en el acto de renovación del jugador. realmadrid

Rudy Fernández continuará en el Real Madrid al menos hasta los 35 años. “Estoy muy agradecido por poder seguir vinculado al mejor club del mundo dos años más. Es una gran felicidad continuar en la que considero mi casa. Recuerdo cuando durante el lockout de la NBA el Madrid llamó a mi puerta y tomé la mejor decisión de mi carrera. No me equivoqué. Me propusieron un proyecto increíble y hemos sobrepasado las expectativas. Ansiaba la Copa de Europa y ya tengo dos”, explicó el jugador en el acto de su renovación de contrato en el que ambicionó retirarse de blanco. “Veo a Felipe con 39 y está como un chaval así que no puedes prever el futuro. La idea es retirarme en este club que me ha dado tantos títulos y voy a trabajar a tope para conseguirlo”, contó el alero balear.

Con él empezó todo. El fichaje de Rudy Fernández por el Real Madrid en el verano de 2011 redimensionó el proyecto de Pablo Laso aprovechando el lockout de la NBA y permitió coger carrerilla a una idea ganadora. Siete años y 15 títulos después de aquello (14 para él que tuvo que regresar durante unos meses a Denver y se perdió la Copa de 2012), el alero mallorquín renueva su contrato dos temporadas más hasta junio de 2020. “Mi llegada, junto a Pablo [Laso] y Jaycee [Carroll] fue un cambio para el Real Madrid. Se apostó por mantener el conjunto y esa ha sido la clave para lograr tantos éxitos a pesar de las dificultades. Siempre hemos competido de tú a tú con los mejores equipos de Europa”, señaló antes de desarrollar la intrahistoria de su renovación. “Siempre he intentado dar lo máximo y todavía tengo mucha energía por dar. Este año todos dimos un paso adelante ante las dificultades y se ha visto al mejor Real Madrid, el más compensado, el más familiar. Siempre hemos estado a altura y hemos conseguido dos títulos increíbles. El club y yo siempre hemos ido de la mano y ha sido fácil llegar a este acuerdo. Mi preferencia era quedarme en el club que me lo ha dado todo”, contó el internacional español que, tras descansar el pasado verano con la selección, dejó se postuló para volver a vestir de rojo. “Mi intención es poder estar en el Mundial de 2019”, dijo.

“Rudy ha sido un ejemplo claro de sacrificio y compromiso desde que llegó al Real Madrid. Nuestro club siempre valora la entrega, la lucha y la ambición de seguir ganando títulos. No nos conformamos con lo conseguido y Rudy lo ha sabido transmitir siempre. Estamos orgullosos de que siga formando parte de un equipo de leyenda que buscará seguir siéndolo”, valoró el director del baloncesto madridista, Juan Carlos Sánchez. Rudy ha disputado 410 partidos en las siete temporadas que lleva vistiendo la camiseta blanca, repartidos de la siguiente manera: 220 en Liga, 168 en Euroliga, 13 en Copa del Rey, 8 en Supercopa y 1 en la Intercontinental. En su palmarés como jugador madridista figuran 2 Euroligas, 1 Copa Intercontinental, 4 Ligas, 4 Copas del Rey y 3 Supercopas de España.

Rudy se marchó a hacer las Américas en 2008, con apenas 23 años, después de promediar con el Joventut 14,4 puntos, 3,5 rebotes y casi 3 asistencias en 187 partidos en la ACB y de lograr la plata olímpica con España en los Juegos de Pekín. En su primer curso en Portland, se convirtió en el primer jugador europeo de la historia en ser designado para participar en un concurso de mates de la NBA tras ser elegido por los aficionados. Allí homenajeó a Fernando Martín luciendo la camiseta del mítico 10. Esa primera temporada también quedó marcada para Rudy por establecer el récord de triples de un novato al conseguir 159, anotando al menos un triple en 72 de sus 78 partidos. En sus tres temporadas en Portland, disputó 236 partidos, en los que sus promedió 8,8 puntos, 2,4 rebotes, y 2,1 asistencias por partido. Pero pronto languideció su carrera en la NBA. Su calvario empezó un 9 de marzo de 2009.

Aquel día el mallorquín corría descarado por el Rose Garden Arena de Portland dispuesto a machacar el aro de los Lakers cuando el brazo derecho de Trevor Ariza le golpeó en la cabeza como un palo. El estacazo le desequilibró en pleno vuelo y aterrizó con una escalofriante costalada que le ha marcado de por vida. Abandonó la cancha en camilla y con collarín. Desde ese día, la espalda concentra todos sus males. En diciembre de aquel año 2009 se operó de una hernia de disco, tras meses de achaques en los que la presión del nervio ciático le provocaba dolores insoportables en la pierna derecha, y estuvo dos meses de baja. En marzo de 2012 volvió a ser intervenido de la misma dolencia, cuando ya se había perdido una docena de partidos por problemas lumbares, para llegar a punto a los Juegos de Londres y tardó tres meses en recuperarse. Y, en diciembre de 2015, regresó al quirófano y estuvo otros tres meses de baja. A pesar de todo su rendimiento en el Real Madrid ha sido sobresaliente, con galardones individuales como el MVP de la Supercopa de 2012, el de la Copa del Rey de 2015 y el de la pasada final de Liga Endesa, con 27 puntos y un 6 de 9 desde el triple para 33 de valoración en el cuarto y definitivo partido ante el Baskonia. El Madrid mantiene el núcleo. Rudy renueva hasta 2020.

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