Koke: “Diego Costa comprendió que con España no tiene que tocar tanto el balón”

Pocos jugadores interpretan el lenguaje del punta mejor que el volante del Atlético

Koke releva a Iniesta en Kazán, ante Irán.
Koke releva a Iniesta en Kazán, ante Irán.TORU HANAI (REUTERS)

En la jornada más complicada para España en lo que va de Mundial, contra Portugal en el debut de Sochi, dos días después de la crisis que desembocó en el despido de Lopetegui del cargo de seleccionador, Fernando Hierro se inclinó por Jorge Resurrección, alias Koke (Madrid, 1992). La medida supone una declaración de principios. Ante la crisis, el nuevo responsable de La Roja redobla la apuesta de su predecesor hacia un fútbol más atento al rival, más contundente y directo con vistas a que todo fluya hacia Diego Costa. Pocos jugadores interpretan el lenguaje del punta mejor que el volante del Atlético, un clásico de la nueva hornada de centrocampistas que amenizan los días de Krasnodar tendiendo puentes entre veteranos y novatos, dogmáticos del toque y pragmáticos del balón largo.

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Pregunta. ¿Cómo ve el Mundial?

Respuesta. Creo que el partido más interesante fue el España-Portugal. Fue de los más bonitos de ver. Por el resultado, por la emoción. En la concentración vemos los partidos como podemos. El primero nos coincide con la hora de siesta y el segundo con el entrenamiento. Solemos ver el de la hora de la cena. Parece que las favoritas lo van a ganar todo y no es así. Esta competición te exige al máximo porque todos los equipos quieren ganar todos los partidos.

P. Lopetegui dudaba entre usted y Thiago, y Hierro se inclinó por darle la titularidad contra Portugal. ¿Qué le pidió el seleccionador?

R. Darle fluidez al juego con el balón, moverla de un lado a otro, intentar meter pases entre líneas y llegar a zonas de remate; y sin balón, ayudar en el medio, hacer las coberturas que nos dan el equilibrio en el centro del campo, que ayudan a Busquets y a la gente de arriba.

P. ¿Qué diferencias entre Lopetegui y Hierro se reflejan en el campo?

R. No ha cambiado mucho. Cada uno le da un toque personal. Pero lo que es jugar, intentar mover el balón de lado a lado y tratar de tener siempre la posición, eso es el estilo, y eso no ha cambiado. Ha sido prácticamente lo mismo. Somos muy parecidos.

P. Contra Irán, Hierro intentó abrir el campo con Lucas y con Isco más pegados a las bandas. ¿Jugar con un extremo puro fue el gran cambio?

R. Queríamos abrir el campo porque los iraníes estaban muy cerrados. Había que intentar ir por bandas o llegar de afuera adentro. Porque ellos metían una línea de cuatro a la que sumaban los dos interiores que volvían. Realmente hacían una línea de seis. Abriéndolos por las bandas buscábamos encontrar algún espacio dentro.

P. ¿Por qué en este Mundial se ven tan pocos regates, tan poco desborde en el uno contra uno?

En el Atlético nuestro juego se basa en ser más directos. Este juego rápido se centra en el delantero centro. Ahí él tiene mucho más protagonismo con el balón

R. Cuando tienes a dos tíos escalonados es muy difícil. Nuestro juego siempre ha sido de toque, más que de regate.

P. ¿No cree que la gran evolución que muestra este Mundial es defensiva? Islandia, Irán, Suiza, Croacia, México, Dinamarca… Todos han desarrollado modelos defensivos impermeables. Como usted en el Atlético y exactamente al revés de España, que es el único equipo que defiende realmente arriba.

R. Hay dos maneras de entender el fútbol. Con balón y sin balón. Cada uno busca sus armas para ganar el partido y lo hace como puede. Irán lo hizo bien porque quitarle el balón a España es muy complicado. Nosotros defendemos incluso teniendo la pelota. Con mucho cuidado de las contras que nos intentaban hacer porque los iraníes robaban e intentaban salir muy rápido. Pero la mayor parte del partido la selección se tiró al campo contrario con la posesión del balón y atentos a las vigilancias defensivas cuando ellos intentaban salir rápido.

P. El último gol de contragolpe que recibió España fue en junio de 2017, en Macedonia. Desde entonces, España solo encajó goles cuando todos sus futbolistas estaban en campo propio. ¿Cómo evitan recibir goles de contragolpe?

R. Con las vigilancias de los medios y los defensas, que somos los que tenemos que achicar y estar con el grupo cuando atacamos. Si te quedas descolgado y dejas que el delantero reciba y se gire, o deje un apoyo de cara, y no lo cortas, te metes en problemas. Hay que cortarlos incluso haciendo una falta táctica. No pasa nada. Haces falta y te repliegas. Es la mejor manera para que no nos hagan las contras. Portugal no pudo contragolpearnos con acierto. Nos hizo un gol de penalti, otro con un tiro desde fuera del área y otro de falta.

P. ¿Cómo se reparte el medio entre Busi y dos más? Esos 50x30 metros no parecen fáciles de cubrir entre tres hombres.

R. Cuando estamos atacando los interiores -Iniesta, Silva, Thiago o yo- estamos más pendientes de atacar. Busi es el que se queda más fijo. Él está pendiente del delantero contrario, de dónde puede caer ese balón, o ese rechace, o de hacer una cobertura y meterse él mismo de central si Piqué o Ramos ha salido con el delantero. A veces nos toca hacerlo a los otros volantes. Ahí hay que interpretar cada momento del partido. Y cuando atacas, lo mismo. Tienes que buscar los espacios libres y tratar de no molestar al compañero que puede crear su espacio y jugar. Moverte y leer bien los espacios para que un compañero pueda coger la pelota.

P. ¿Los interiores estáis más pendientes de cubrir al mediapunta o a los centrocampistas contrarios?

R. Si estás en tu campo defiendes en zona; si estás más arriba intentas presionar la pérdida. Da igual quién reciba. Los más cercanos al balón tienen que ir a muerte para recuperarlo y así luego no recorrer 60 metros para atrás.

La especialidad de Diego es el 2-1 a Portugal, cuando Busi le mete ese balón para que se pelee con los centrales. Él no está acostumbrado a situaciones como las que encontramos contra Irán

P. Hierro recordó después del partido de Irán que esa es la mejor manera de atacar. Presionar al equipo contrario en el momento en que ha recuperado la posesión e intenta dar el primer pase.

R. Cuando un equipo intenta salir a la contra y le robas el balón lo pillas desorganizado. Ese es el mejor momento de intentar atacar y hacer daño.

P. Últimamente los ataques de España son más rápidos. Buscan el pase rápido a Costa. En Brasil jugó dos partidos y no tiró ni una vez. Ahora lleva cuatro remates y tres goles. Él dice que ha aprendido a jugar con la selección. ¿A qué se refiere?

R. En el Atlético nuestro juego se basa en llevar la iniciativa pero defendiendo bien y siendo más directos. Este juego rápido se centra en el delantero centro. Costa tiene mucho más protagonismo con el balón en el Atlético que aquí. Aquí a lo mejor toca tres balones y son tres para rematar. Es menos participativo en ese sentido pero a lo mejor tira tres desmarques y crea una opción para que un compañero encuentre un espacio libre. En el Atlético cuando robamos lo primero que hacemos es buscar a Diego, o a Griezmann, en una transición rápida. Él ha comprendido que aquí no tiene que tocar tanto el balón y limitarse al remate.

P. ¿Cree que Costa está acostumbrado a que le tiren el balón en cuanto lo recupera su equipo y aquí eso no sucede con tanta frecuencia? En el Atlético le tiran cinco balones de cinco desmarques y aquí le tiran uno de cinco...

R. Él espera exactamente lo que pasó contra Portugal. Hubo un robo cuando el rival salía. Inmediatamente Busquets le metió un balón para que lo peleara y él mismo se fabricó el gol. Ahí brilla por su garra, porque como más cómodo se siente es en esa lucha con los centrales. Esa es su especialidad.

P. El problema es que a España la esperan y no le permiten desarrollar aquello en lo que destaca.

R. Él está acostumbrado a correr con espacios, no a situaciones como las que encontramos contra Irán. Cuando el rival se encierra tiene poco espacio para moverse y si toca tres balones los tiene que chutar de primeras. En estas situaciones el delantero centro tiene que saber que sus movimientos muchas veces no son para que le den el balón sino para crear espacios para que los aprovechen otros.

P. Fernando Torres se pasaba tirando desmarques en profundidad sin que nadie pudiera darle un balón.

R. Cuando los rivales se te cierran tanto atrás tiras uno, dos, tres y si no te la pasan es complicado. Empiezas a venir en apoyo, te alejas del área o corres el riesgo de desconectarte. Pero si se va del partido él sabe cómo volver a meterse. Sabe inyectarse esa adrenalina.

P. ¿Por eso se mete tanto con los rivales y con el árbitro?

R. Es su forma de jugar y de sentir el fútbol. Cuando choca, cuando pelea con la gente. Esto no quiere decir que agreda a ningún rival. Es su forma de jugar con viveza. Pelear con los centrales es lo que le gusta y lo que le hace estar metido en el partido.

P. ¿Le ve inamovible como punta titular por encima de Iago Aspas o Rodrigo, que se acomodan mejor al juego sin espacios?

R. Es como todo. Si en el próximo partido no mete gol, en España ya te quieren cambiar. Si De Gea hace un fallo ya hay que cambiar al portero. Hay tantos grandes jugadores que si pasa algo ya hay debate. Ponerle o no es cuestión del seleccionador. Lo cierto es que está haciendo un gran Mundial y ha llegado en un momento de forma espectacular.

P. ¿Cómo se acoplan los que menos juegan?

R. El grupo que tenemos es espectacular. Eso te hace llevarlo todo mucho mejor. Si en lo personal ves que los compañeros son unos cabrones que van a lo suyo, o que pasan un poco de todo, es difícil. Lo fundamental es que teneos una buena relación personal, todos nos llevamos bien. Eso hace que lo lleves mejor. Porque todos los que hemos venido somos importantes en nuestros clubes, donde jugamos casi todos los minutos. Aquí a veces tienes un rol diferente. A veces no juegas nada, o juegas diez minutos.

P. ¿Qué clase de ambiente ahy en la concentración?

R. España es una familia numerosa. Un modelo de club. Trabajamos con estos compañeros, estos fisios, estos médicos y estos técnicos desde las categorías inferiores, desde la Sub-15 o Sub-16. Cuando llegas a la absoluta ya sabes lo que es la selección. Para la mayoría, no es nada nuevo. Se genera un espíritu de unión que es fundamental. Si renuevan todo cada dos años acaba chocándote. Igual que futbolísticamente tenemos una base de juego, fuera del campo existe una forma de convivencia que también es un modelo. Aquí antes de ser profesionales hemos convivido en las inferiores y en los Juegos con Saúl, con Thiago, con Isco, con Carvajal, con Alba, con Lucas, Azpilicueta… Los años te ayudan a aprender los defectos de tu compañero y las cosas que hace bien. Eso es positivo porque ayudas a mejorar sus puntos débiles y te apoyas en sus puntos fuertes. Eso hace que entrenes mejor, que compitas mejor y que convivas mejor en una concentración de este tipo.

 

Sobre la firma

Diego Torres

Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

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