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Nairo, Landa, Valverde: la tricefalia que asusta

Los tres líderes del Movistar en el Tour anuncian con alegres ataques lejanos su repudio del egoísmo

Nairo, Valverde y Landa, el lunes, en la sede de Telefónica. Ampliar foto
Nairo, Valverde y Landa, el lunes, en la sede de Telefónica. EFE

El ciclismo tiene que ser así, atacar aventureros libres de cálculos, dice Alejando Valverde, que el domingo, bajando el Pic de Nore, se fue de paseo con su amigo Luis León Sánchez. Faltaban 68 kilómetros para la meta de la última etapa de la Ruta de Occitania, carrera de la que era el líder. Y cuando estaban pedaleando solos, Luis León le dijo a Valverde, “pero qué paliza nos estamos dando, ¿no?” Y Valverde le respondió: “De eso se trata, ¿no? Si te llama la aventura, olvida el resto”. Olvida el miedo y el egoísmo, le quiso decir a su paisano, y lo contó más tarde, el lunes en la sede de Telefónica, que le paga. No pienses que si fallas lo pierdes todo, sino que si fallas, un compañero se beneficiará.

Ajenos al mundo, que observa a su Movistar y presagia feliz dolores de cabeza por triplicado y ataques de ombliguismo durante el Tour, las tres cabezas que forman la insólita tricefalia del mejor equipo español hablan de ataques alegres, de cómo tiemblan los demás. Nairo Quintana, Mikel Landa y Valverde se ríen públicamente de los augures que preanuncian una convivencia imposible poniendo como muestra de su disposición sus hazañas de la semana que acaba de terminar.

Faltan casi tres semanas para el Tour, que comienza el 7 de julio en la costa atlántica, junto a Nantes. Se pronostica, por primera vez en muchos años, un Tour abierto: Froome está cansado después del Giro; ninguno de los demás, Porte, Nibali, Dumoulin, Bardet, Roglic, está por encima de nadie. Es el momento de creer en los imposibles.

Antes que Valverde en Francia, Landa atacó lejano un día de montaña en Suiza (y también, como el murciano, fue alcanzado en los últimos metros) y al día siguiente atacó Nairo, que llegó triunfador a la cima. Una forma de anunciar el color de su cohabitación. Una manera de asustar. “Los rivales no lo van a tener fácil”, promete Landa, el último llegado a un equipo que tenía por hábito más la prudencia táctica que el desenfreno. “No va en nuestro carácter ir a rueda. Somos atacantes. Tenemos esa arma tan valiosa que obligará a trabajar a los demás”.

Antes de su llegada al Movistar, Landa, de 28 años, como Nairo, trabajaba en el tren del Sky que transportaba a Froome al trantrán hasta los últimos hectómetros de los puertos, donde el inglés remataba. Con el Movistar salta al otro lado de la táctica, junto a los que harán descarrilar el tren. “Lo de esta semana en Suiza y Francia es una demostración de cómo podemos correr en el Tour”, añade Valverde, más encendido que nunca por la ilusión a los 38 años. “Y no solo lo queremos nosotros. El espectador quiere que corramos así, atacando de lejos para hacer daño. Y con tres líderes como nosotros, nadie podrá estar tranquilo teniéndonos al lado. Tenemos capacidad para desmontar a equipos enteros, como el Sky”.

El desborde emocional, y el repudio del individualismo, de Valverde, quien aún piensa que puede ganar un Tour que el último año le duró menos de 10 kilómetros, y de Landa, quien debuta como líder (aun a tercias), es lógico, se puede pensar. Por eso, tampoco extraña los granos de cordura que aporta Nairo, segundo dos veces en el Tour, y una vez tercero, y siente que el tiempo de coronación se le escapa. “Antes de nada, tendremos que librarnos de la mala suerte en las nueve primeras etapas, las que terminan en el pavés de Roubaix”, advierte el colombiano, a quien no desagrada, de todas maneras, la sensación de que a los rivales les preocupe la fuerza de la tricefalia. “Porque de allí podríamos salir desigualados… Y después, ya veremos qué táctica usamos. Lo de la semana pasada no estaba planeado. La estrategia se hace día a día, dependiendo de las circunstancias…”.