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Fernando Alonso desafía a la máquina en las 24 Horas de Le Mans

El asturiano, que el sábado partirá desde la pole, reivindica el esfuerzo que hace para correr el Mundial de resistencia

Alonso se hace un selfie con un aficionado.
Alonso se hace un selfie con un aficionado. AFP

Abordo de un Citroën b2 rojo de 1926, Fernando Alonso, de 36 años, se permitió este viernes el que posiblemente haya sido su único momento de respiro del todo el fin de semana. Repartiendo caramelos, saludando a algunas banderas asturianas y españolas puntualmente repartidas por el recorrido, participó en el tradicional desfile de pilotos en el centro de Le Mans, una pequeña ciudad volcada en sus 24 Horas. Un oasis, nada más, como él mismo quiso reivindicar por la mañana. "Existe la sensación de que en la F1 sufres y estás deprimido y llorando por las esquinas, y luego vienes aquí y es 'qué contento se te ve'. No lo entiendo. Estoy igual”, exclamó el asturiano, que este sábado partirá desde la pole en las 24 Horas (15.00, Europort y DMAX) junto a sus compañeros de TS050 número 8 de Toyota, Nakajima y Buemi.

 Fernando Alonso se enfrenta este sábado a un reto inédito en su carrera. Si en la Fórmula 1 está acostumbrado a salvarle los muebles a un McLaren sin pegada en su monoplaza, en Le Mans contará con el coche más avanzado de la parrilla, pero cuya complejidad tecnológica puede sobrepasar a cualquier piloto novato. Por eso, se rebela cuando escucha o lee que está en el Mundial de resistencia para relajarse. "Es más", añadió, "aquí ni me veis porque estoy concentrado y no hay ni un momento libre. Cuando llego a la F1 estoy más relajado y más tranquilo y feliz, porque conozco todo. Es la sensación que ha quedado y poco hay para luchar contra ello. Es como los equipos, cuando elegimos mal, ahora que elegimos el equipo bien, que gana solo. Nunca tienes contento a todo el mundo”.

En un ambiente distendido, Alonso también aprovechó para responder a Kobayashi, piloto del otro coche de Toyota, que bromeó pidiendo que no hubiera órdenes de equipo. La superioridad de la marca japonesa es una de las ideas que ha sobrevolado la participación de los dos coches de la única marca que queda en la categoría de prototipos, la única también con tecnología híbrida. ”Yo también pido al equipo que no haya órdenes de equipo. Y así no le dejó desdoblarse", replicó en el mismo tono el asturiano, que en Spa, la primera prueba del Mundial, tuvo que cederle espacio a su compañero de taller para que recuperara la vuelta perdida por sanción. “Es una carrera de Toyota contra Le Mans, contra los rivales, no estamos solos”, explicaba en el paddock José María ‘Pechito' López, piloto del otro coche del equipo. “Es un auto muy complejo, tiene muchas cosas que pueden fallar y muchos procedimientos que uno tienen que hacer si falla. Hay que estar preparado para esas cosas tenerlas en la cabeza”, explicó el argentino, recordando que Toyota ha probado situaciones rocambolescas para estar preparados en la carrera, llegando experimentar con el coche con solo tres ruedas, por si pierde una.

Son algunas de las claves de la carrera. Que Alonso consiga domar la bestia tecnológica de 1000 caballos, tracción a las cuatro ruedas con el impulso del sistema híbrido sin ningún incidente. “Toyota ha hecho muchas carreras en Le Mans y han acabado no más de un 10 o 15% de las veces y, sin ningún problema, ninguna vez”, recordó el español. “Sí, somos los más rápidos”, admite Pechito, “lo hemos demostrado, pero hay condiciones en resistencia que hacen que los coche más rápidos no ganen”. En ese caso, buscarán su oportunidad los equipos llamados privados, que no usan tecnología híbrida, como el SMP Racing de Button, excompañero del asturiano en Fórmula 1.

Alonso rodará por primera vez en las 24 Horas de Le Mans en el segundo relevo, sobre las 18.00 de la tarde, después de que Sebastien Buemi haga los primeros kilómetros del coche 8. Es otra de las filosofías que ha tenido interiorizar: el trabajo en equipo. Miguel Molina, que compite en GTE Pro con Ferrari 488, mira al bicampeón del mundo y recuerda su participación del año pasado, cuando era un novato y un manojo de nervios. “Yo le diría que se asegure de montarse en el coche y llevarlo sin problemas al siguiente relevo”, indicó, esta vez con total tranquilidad. Justo a su lado en la vigésima fila de la parrilla saldrá Antonio García, amigo de la infancia de Fernando Alonso, que compite en la misma clase de GT con Corvette. Él sí aconsejó en persona al ovetense, advirtiéndole de la dificultad de conducir cuando cae la tarde, algo que le puede afectar si alarga su relevo. La siguiente vez que se suba al coche será ya a medianoche, donde Alonso ha explicado que se siente cómodo con la gestión del tráfico de doblados: 60 coches con velocidades muy diferentes. 24 Horas de exigencia en los que puede pasar cualquier cosa.

Kristensen: "El desafío de un piloto moderno que salta de la F-1 a la Indycar y a prototipos es algo que admiro".

 

"Fernando tendrá una gran posibilidad de ganar", proclama el expiloto danés Tom Kristensen, la persona que más veces se ha coronado en La Sarthe (9) entre 1997 y 2013. "Le Mans siempre ha sido una prueba entre la máquina y el hombre", subraya el hombre que volaba en la noche cuando no había luces de estadio para iluminar la pista.

Kristensen piensa que Alonso ha tenido tiempo sufiente para preparase, con los test y su experiencia en Daytona, y que tiene además unos compañeros con muchísima experiencia. "Pero en Le Mans siempre tienes que esperar lo inesperado. En los últimos dos años mucha gente hubiera puesto su dinero en Toyota", añade el danés sobre los japoneses, que pese a ser favoritos nunca han ganado la prueba. Y resalta la valentía de Alonso: "El desafío de un piloto moderno que salta de la F-1 a la Indycar y prototipos es algo que admiro".

 

 

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