Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Neymar reaparece a lo grande

El delantero brasileño regresa tras tres meses de baja y marca un golazo en la victoria de Brasil ante Croacia

neymar
Neymar celebra su gol a Croacia en su regreso con Brasil tras estar tres meses lesionado. REUTERS

Tres meses después de fracturarse el quinto metatarsiano del pie derecho, Neymar regresó a lo grande. En un escenario legendario como Anfield, el pinturero extremo brasileño dejó para el recuerdo un gol muy suyo. Una manera muy particular de honrar el número diez de la camiseta brasileña y decir aquí estoy yo. Primero salió ganador por velocidad del uno contra uno con Vrsaljko. Luego, remató y desvencijó por el suelo al lateral del Atlético con un recorte seco. A la filigrana, Neymar cosió un violento derechazo que reventó la red de Subasic. El portero croata ni vio la pelota del zurriagazo centrado que tuvo que tragarse. Fue un golpeo contundente, incontestable y hasta rabioso con el que pareció querer reafirmar su regreso con rotundidad.

Llevaba 25 minutos Neymar en el campo y su calentamiento ya había generado más expectación que todo lo que había ocurrido en el primer tiempo. Antes de que comenzara el segundo acto, brazos en jarra y con esa cabellera ensortijada que luce ahora, esperó a que el árbitro registrara su entrada al campo. Su anunciado retorno era el gran foco del fin de semana futbolero. A diez días para el comienzo, por lo visto en Anfield todo apunta a que el Mundial tendrá en plenitud a una de sus tres grandes estrellas. Con acciones como la del gol, Neymar discutirá de inicio con Cristiano y Messi por ser el mejor jugador del torneo.

Neymar entró para ganar el partido y derrotar a una Croacia que pudo mantener el pulso mientras Modric estuvo en el campo. Fue el volante madridista el que enseñó alguno de los problemas que puede tener Brasil durante el Mundial de Rusia. Le sonaban y mucho: Modric se empeñó con descaro en dirigir los ataques de Croacia hacia la espalda de Marcelo. Modric y Coutinho fueron los que gobernaron el juego hasta la esperada entrada de Neymar. Obediente, y de menos a más, se situó sobre la punta izquierda. Sus primeras acciones fueron una dejada con el pecho y un regate que desmayó a dos croatas. Rugía Anfield y el seleccionador brasileño Tite jaleaba cada acción de su estrella, aunque luego hizo una llamada a la prudencia: “No voy a precipitarme, voy a esperar que los entrenamientos hablen. Él regresó por encima de lo normal y genera expectativas. Esperaba mucho menos de él, pero tiene que ir paso a paso. Si él decae en su rendimiento lo voy a entender. Esto va a suceder hasta el tercer o cuarto partido que juegue”.

Con Neymar, Brasil tiene la seguridad de que puede ser Brasil apelando a su estilo florido o ganando partidos desde su pegada y su habilidad cuando nada sucede. Así ocurrió. Apenas había ya dinamismo en el juego de una y otra selección. El fervor en la presión del primer tiempo por parte de ambas selecciones había dado paso a la regulación de esfuerzos. Hasta que Neymar culminó esa jugada tan breve como explosiva nacida de un error en la entrega de Croacia.

 

El eterno debate

Este Brasil de Tite pretende dominar todos los tipos de partido. Lo mismo se entretiene intentando jugar desde atrás y provocando con los laterales Danilo y Marcelo, que no le hace ascos al juego de contragolpe. Casemiro, Fernandinho y Paulinho van a ser los guardianes permanentes del equilibrio. Con Neymar y Coutinho tiene garantizado ese juego vertiginoso y la fantasía. Lo mismo que con William y Firmino, que mejoró en prestaciones del juego a Gabriel Jesús.

El punta del Liverpool hizo el segundo gol, con una buena maniobra tras un pase a la espalda de la defensa croata de Casemiro. Su control con el pecho le dio para hilvanar un globo por encima de Subasic. Tiene pinta de que Tite va a tener que aguantar el debate Firmino-Gabriel Jesús si el delantero del City no está acertado con el gol. También en el horizonte asoma otro matiz que dará que hablar. Está por ver si a Tite le caben en el once Neymar, Coutinho y William, lo que supondría prescindir de uno de los tres mediocentros. De nuevo, otro seleccionador tendrá que afrontar la batalla interior que dirime Brasil desde que por el juego desplegado fue la campeona moral del Mundial 82. Que prime el exceso de equilibrio europeo que la desnaturaliza o que domine la esencia ofensiva de sus raíces.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información