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“Este Madrid es mejor que el nuestro de aquí a Lima”

Vicente del Bosque y José Antonio Camacho, titulares en la final de 1981 perdida por el conjunto blanco ante el Liverpool en París, rememoran aquella decepción

Vicente del Bosque y José Antonio Camacho. Ampliar foto
Vicente del Bosque y José Antonio Camacho. EL PAÍS

En aquel turbulento 1981, apenas tres meses después del intento de golpe de Estado, el Real Madrid amagó con un gordo en la Copa de Europa que se le resistía desde 1966. El 27 de mayo, en París, el equipo madridista regresó a una final. Un Madrid de cantera y pocos cuartos cayó ante el Liverpool, su rival del próximo día 26, por 1-0 tras un partido muy borroso. Dos iconos del madridismo, Vicente del Bosque (Salamanca, 1950) y José Antonio Camacho (Cieza, Murcia, 1955), jugaron todo aquel encuentro. El salmantino pasó 11 temporadas en el club, en las que disputó 339 partidos oficiales. El murciano estuvo alistado 16 cursos para 577 choques. Como técnicos blancos, Del Bosque ganó la Octava y la Novena. Camacho solo duró tres jornadas en el banquillo. EL PAÍS ha juntado a ambos para rememorar aquella final con los reds y reflexionar sobre la que se avecina.

EL PAÍS. ¿Cómo era aquel Real Madrid de 1981?

Camacho. En aquellos tiempos era un Madrid económicamente flojo, muy flojo comparado con los tiempos posteriores.

Del Bosque. La única inversión fuerte fue por Laurie [Cunningham, que costó unos 190 millones de pesetas, algo más de 1,1 millones de euros].

Camacho. Acuérdate que nos llamaban el Madrid de los García [García Cortés, García Navajas, García Hernández, Pérez García]. Los del Castilla tenían que llegar de alguna manera.

Del Bosque. En la final del 81 éramos cinco de la cantera más Juanito, Santillana, García Navajas, Ángel y los dos extranjeros, Cunningham y Stielike, que había llegado con don Santiago [Bernabéu], pero luego toda la transición la hizo don Luis De Carlos como presidente. Por eso te digo que fue un gran éxito llegar a la final. Hasta nos pagaron una prima imprevista pese a haber perdido. Entonces no se ganaba nada y nos gratificaron.

EL PAÍS. ¿Con cuánto?

Del Bosque. No recuerdo. Estábamos jodidos y fue curioso que al entrar al vestuario, De Carlos nos dijera: “No os preocupéis…”.

EL PAÍS. Además, aquel año tampoco el Madrid ganó la Liga, por la que brindó la Real. Los donostiarras repitieron al siguiente y luego lo hizo el Athletic otros dos años consecutivos.

Del Bosque. Cuidado, cuidado, que nosotros mantuvimos el tono competitivo en España. Yo gané cinco Ligas y cuatro Copas.

Camacho. Sí, y hubo un año en el que yo perdí cinco títulos [en la 82-83, el Madrid cayó en la Supercopa de España con la Real, en la Liga con el Athletic en la última jornada, en la final de la Recopa con el Aberdeen, y en la Copa y la Copa de la Liga con el Barça].

EL PAÍS. Aquella Liga perdida en el 81 antes de la final en París, fue la de Juanito de rodillas en Valladolid creyendo que habían sido campeones…

Del Bosque: “Eran tiempos tan austeros que hasta Molowny comía bocadillos”

Camacho. Pobrecillo, nosotros diciéndole: “Anda, levanta, levanta, que ha ganado la Real…”.

EL PAÍS. ¿Cómo fue el tránsito por aquella Copa de Europa en la que antes de la final eliminaron al Limerick irlandés, al Honved húngaro, al Spartak de Moscú y al Inter?

Del Bosque. Me acuerdo más de la final, de esa sí tengo una idea clara. Ellos tenían dos jugadores en medio campo, Souness y McDermott, de cuyo marcaje individual os encargasteis Ángel y tú. A mí me llevaron a la derecha con Ray Kennedy, porque sus características eran parecidas a las mías. Por la izquierda jugó Uli contra…

Camacho. El Lechero, ja, ja… Uno que luego vino a Osasuna [Sammy Lee, apodado así por los madridistas por un mixto entre su apellido y su piel blanquecina].

Del Bosque. Y García Cortés contra Dalglish. Tú te incorporaste al medio campo.

Camacho. Sí, ahí jugué, casi de delantero.

Del Bosque. Vujadin [Boskov, el entrenador] era mucho de marcajes individuales.

EL PAÍS. Hoy sería impensable un Madrid con tantos arrestos individuales.

Camacho. Entonces les marcabas para intentar cortar el fluido de juego del rival.

Del Bosque. Vujadin nos decía: “Si eliminamos a uno bueno de ellos…”.

EL PAÍS. ¿No destilaba un cierto sentido de inferioridad?

Camacho. No, no, él tenía esas ideas y no le fue mal.

Camacho: “¡Fui el que más peligro creó! Pero en una vaselina el balón me botó mal”

Del Bosque. Era un hombre muy formado, un humanista. Había sido profesor de Historia, creo, y tenía muchas inquietudes. Era muy culto [risas]. Eso sí, Miguel Ángel [portero de la época] tuvo problemas con él, no tenía el aprecio de Vujadin. Tuvo dos manías, una era Miguel Ángel y la otra Portugal, al que le daba muy poca bola pero era una bestia, una bestia entrenando.

EL PAÍS. ¿Cómo definirían el estilo de aquel Madrid suyo?

Del Bosque. No había muchas diferencias en cuanto a la idea de un equipo grande. Jugábamos contra espacios muy reducidos y defendíamos con espacios muy grandes. Y todos queríamos abrir el campo.

Camacho. Y tener un goleador. Hubo temporadas que tú la ponías, iba Santillana y adentro.

Del Bosque. El año más insistente en un estilo fue con Miljanic, con un 4-4-2 fijo con dos puntas permanentes y grandotes como Santillana y Roberto Martínez. Y al tiempo subían y subían los laterales: Sol, José Luis Peinado… Luego hubo extremos como Juanito, pero se fue metiendo por dentro y acabó casi de centrocampista.

EL PAÍS. En París, Juanito y Cunningham apenas la tocaron.

Camacho. ¡Si yo fui el que más peligro creó!

EL PAÍS. Cierto. En la vaselina, la gran ocasión, rompe el fuera de juego, le asiste Ángel, pero entra por el carril derecho y la ejecuta con la zurda.

Camacho. Me botó mal.

Del Bosque. El campo [el Parque de los Príncipes] estaba muy mal, tenía toperas porque se jugaba al rugby. Pero tu vaselina dio en el poste trasero que sostenía la red.

Camacho. Pues sabes, yo creo que pude avanzar más con el balón. Pero no soy de ver y ver los partidos.

EL PAÍS. ¿Entonces tenían realmente un conocimiento exhaustivo de los rivales?

Camacho. Tenías un conocimiento, el Madrid ya mandaba a alguien a ver partidos.

Del Bosque. Hombre, no era como ahora, pero sí. Sabíamos de la categoría del Liverpool.

Camacho: “Si hubiéramos tenido a un Messi o un CR, cuidado, cuidado”

Camacho. El caso, Vicente, es que entonces era mucho más difícil jugar una Copa de Europa. De entrada, tenías que ser campeón de Liga. Ahora han ganado varias sin ser campeón.

EL PAÍS. ¿Cómo prepararon aquella final?

Camacho. Yo sabía perfectamente lo que tenía que hacer.

Del Bosque. Normalmente, nuestra variante más importante era que tú salieras a marcar al mejor de ellos.

Camacho. A ti no te exigían seguir a nadie hasta el final, a mí sí. Al único.

Del Bosque. Nosotros en medio campo nos organizábamos.

EL PAÍS. ¿Tras 15 años sin que el Madrid llegara a una final de Copa de Europa, hubo una sobrecarga de responsabilidad?

Camacho. Bueno, dentro de una lógica. El Madrid no era un equipo tan fuerte como ahora.

Del Bosque. Éramos conscientes de que para el club era un gran reto. Ah, y fue la primera vez que nos pusimos publicidad, jugamos con Adidas. Jose, estoy viendo a Boskov con la pizarra. Él tenía una tiza en la mano y se ponía el traje perdido porque decía: “Si va al váter tú tiras de la cadena”. Y luego hacía el gesto de que te lo metieras en el bolsillo mientras él mismo se metía la tiza sin darse cuenta. Ja, ja, ja.

Camacho. Recuerda que Luis Molowny decía: “Fulano juega muy bien, pero le va a pillar Camacho y no la va a ver. Y, luego, nosotros jugaremos con nueve que juegan muy bien”.

EL PAÍS. ¿El Liverpool les impresionó como equipo?

Del Bosque: “Nos dieron una prima imprevista pese a perder”

Camacho. Na, na, na…

Del Bosque. Fue un partido muy igualado, con muy pocas ocasiones de gol.

Camacho. Las finales se leen con arreglo al resultado, pero yo estaba totalmente convencido de que íbamos a la prórroga.

Del Bosque. Ya sabes que los resultados condicionan las opiniones. Pero creo que por encima de eso ya ir a la final fue un éxito. Fue duro, jugamos la semifinal con el Inter, uf… Era el Inter de Altobelli y Prohaska.

Camacho. A ese Prohaska lo marqué yo.

Del Bosque. Era el mejor de ellos, el que organizaba el juego. En la vuelta en Italia hicimos un gran partido [derrota por 1-0 tras haber ganado la ida en el Bernabéu 2-0 con tantos de Juanito y Santillana].

Camacho. Fue el partido en el que nos tuvimos que quedar en el campo porque no podíamos acceder al vestuario por todo lo que nos tiraban. ¡Caían hasta jabalinas! ¡Eh, pero de hierro!

EL PAÍS. Dos Madrid con andamiaje de cantera —su generación y la de la Quinta, en la que también estuvo Camacho— se quedaron sin Copa de Europa.

Del Bosque. Nosotros tuvimos una época un poco gris del Madrid, entre los ye-yés [ganadores de la Sexta, con Gento más Amancio, Pirri, Zoco, De Felipe, Grosso...] y la Quinta. Con la Quinta, ya en tiempos de Mendoza, vinieron Hugo Sánchez, Maceda, Gordillo… Buenos fichajes. Como decíamos antes, nuestros tiempos eran muy austeros, como la época. En el Madrid se llevaba tan a muerte que Molowny, director deportivo y en ocasiones entrenador, no se gastaba un duro ni en comer. Comía bocadillos para no gastar. Tenía esa cultura del ahorro. Nos decían: “Tú vas a ganar tanto…”. Y al final de temporada, según el rendimiento, llegaba el padre de turno y pedía algo más.

EL PAÍS. ¿Al acabar la final hubo bronca en el vestuario?

Camacho. No, no, ninguna.

EL PAÍS. Con lo que usted era, ¿no cogió a nadie por el pecho?

Camacho. No, la decepción fue muy grande por cómo se produjo. El Liverpool no nos avasalló, era un partido de prórroga, pero seguro, seguro. Y en la prórroga ya veríamos.

EL PAÍS. Vayamos al presente. ¿Este Madrid es mucho mejor que aquel y aquel Liverpool mucho mejor que el actual?

Camacho. El Madrid de ahora es mejor que el nuestro de aquí a Lima.

Del Bosque. Hombre claro, seguro, seguro, seguro.

Camacho. Nosotros nunca estuvimos nominados a ser el mejor del mundo. Ahora miras por puestos y arrasan.

Del Bosque. El Madrid es muy, pero muy fuerte. Y el Barça también es muy fuerte. Es que el fútbol español mira cómo está. Ahora, de nuevo, Madrid y Atlético van a jugar finales europeas. Y mira cómo está la selección.

Camacho. En nuestros días no había este nivel. El Madrid tenía mucha más exigencia por su nombre que por el equipo que tenía. Como el Barça. Ahora, a las finales llega el mejor. En nuestros tiempos, la UEFA [ganada por el Madrid en 1985 y 1986] era muy fuerte porque la jugaban los segundos o terceros de las grandes Ligas. Equipos que como no habían conquistado su Liga se reforzaban para el próximo curso. Y te encontrabas al año siguiente en octavos con rivales que ese mismo curso ya iban a ser campeones en su país. Ahora es casi mejor ser cuarto que primero. Digo para el club, que así no tiene que pagar unas primas por contratos supeditados a que seas o no campeón. El Barça se va a gastar este año una pasta.

EL PAÍS. ¿Usted valora más la Copa de Europa o la Liga?

Camacho. La Copa de Europa. La Liga normalmente la van a ganar Madrid o Barça, bueno y alguna suelta el Atlético o el Valencia. Pero cuando ocurre esa temporada les quitan tres o cuatro jugadores y vuelven a ganar Madrid o Barça. A estos no les quitan a ninguno. En la Champions compites con la flor y nata de Inglaterra, Francia, Alemania e Italia.

EL PAÍS. ¿Las virtudes de este Madrid?

Del Bosque. Tiene dos en el medio campo, Kroos y Modric, que son perfectos. Son los que te dan el cuajo.

Camacho. Complementados con Casemiro, que se ha adaptado a lo que tiene que hacer.

Del Bosque. Tienen dos laterales buenísimos. Y arriba: Cristiano, Bale, Benzema, Lucas, Asensio…

Camacho. Te digo una cosa, son muy buenos, pero en aquella época si hubiéramos tenido al mejor del mundo cinco años, cuidado, cuidado. El tener al mejor del mundo se traduce en goles, en jugar bien… A ver cómo superas a ese Messi, a ese Cristiano.

Del Bosque. Jose, cuando ves un partido del Madrid, a los veinte minutos, aunque no vaya ganando, ya dices: no pierden. ¡Tienen tantos recursos!

Camacho. Quizá le haya faltado en algún partido aquel Pepe en condiciones... Pero mira en el último clásico, vaya meneo le dieron al Barça hasta que apareció uno pequeño que parecía que no estaba y pum

Del Bosque. Oye, hablando de ese clásico, ¡y la de trampas que intentan los jugadores! Es imposible para los árbitros.

EL PAÍS. Hablando de árbitros. Hay un dato sorprendente de aquel curso 80-81. Usted, Camacho, jugó los 34 partidos de Liga completos. Y, pese a ser el marcador de la estrella rival, como hemos convenido, no le expulsaron ni una vez. ¿Saben quién fue más expulsado del Madrid con dos rojas?

Del Bosque. ¿Yo? Le daría a alguno a lo Ruiz-Mateos… Ja, ja, ja.

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