Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La otra fuerza de Petrosián

El mítico armenio demuestra que el virtuosismo estratégico no fue la única virtud que le hizo campeón

Posición inicial:

Blancas: Ta1, Cd1, Tf1, Rg1, Db2, Cd2, Ae2; peones en a2, b3, c4, d5, f4 y h2.

Negras: Ta8, Dd8, Tf8, Rg8, Ca5, Ce5, Ah3; peones en a6, b5, c5, d6 y h7.

 

Es imposible ser campeón del mundo sin dominar todas las facetas del juego. A veces se olvida esa afirmación tan obvia, lo que incita a poner etiquetas demasiado simplistas, y a veces muy injustas, como calificar a Tigrán Petrosián (1929-1984) como un gran estratega y defensor, con tendencia a partidas muy aburridas. En realidad, la vasta obra del eminente armenio, campeón del mundo de 1963 a 1969, incluye muchos ataques y sacrificios brillantes.

Ya disfrutamos de uno en la entrega 137 de El Rincón de los Inmortales (Obra de arte de Petrosián, contra Pachmann, Bled 1961). Y en este vídeo se glosa otro de gran contundencia y belleza, nada menos que frente a Borís Spassky. Este, convencido de que su rival evitará el riesgo, se encuentra con dos sacrificios consecutivos de calidad, seguidos de un remate espectacular. Una de las joyas más impresionantes de Petrosián.