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Liberty apuesta por una Fórmula 1 consagrada a los pilotos

Los propietarios de la competición desvelan las líneas generales del plan para 2021 con el objetivo de cerrar las diferencias entre los equipos

gp bahrein F1
Ricciardo, durante los libres de Bahrein. Getty Images

La Fórmula 1 trató este viernes un capítulo clave para su futuro a medio plazo, el que puede rediseñar el equilibrio de fuerzas de un ecosistema con tendencia a la rigidez. Chase Carey, presidente de la Fórmula 1 y Ross Brawn, director de competición, organizaron en Bahréin la primera reunión del curso dirigida a elevar el nivel del espectáculo enfatizando el factor humano sobre el tecnológico. Las líneas generales apuntan a motores híbridos más baratos, potentes, ruidosos y simples; un límite presupuestario para el desarrollo de los coches y reducción de costes. Medidas que estrechen la distancia entre las escuderías y permitan que los pilotos adquieran más relevancia.

Liberty Media, dueña de la competición desde 2016, aprovechó la segunda parada del Mundial, en Bahréin, donde hoy se celebra la clasificación (17.00, Movistar Fórmula 1), para exponer a las escuderías las novedades del reglamento, con la colaboración de la FIA, que se podrán implantar a partir de 2021. No será hasta entonces cuando la multinacional estadounidense esté teóricamente liberada contractualmente para poder hacer cambios profundos.

La exposición fue menos concreta de lo que se esperaba, al menos públicamente. Zak Brown, jefe de McLaren, Claire Williams, directora de equipo de Williams, y Guenter Steiner, de Haas, dieron a entender poco después en una rueda de prensa que los equipos habían acordado no filtrar los detalles de la reunión, por lo que solo trascendieron algunas ideas y la plasmación de una filosofía: control de gasto y una nueva distribución de los ingresos. Música para los oídos de las escuderías con menos recursos pero quizá no tanto de Mercedes, dominador de la era híbrida desde 2014, o Ferrari, que incluso ha amenazado con abandonar la competición e irse a otra si se pasan con las limitaciones. “Hacer motores económicos y simples como la NASCAR a nosotros no nos interesa”, dijeron hace cuatro meses.

Se enfrenta Liberty, por tanto, a la tarea colosal de buscar puntos de unión entre los distintos intereses de los equipos y las marcas, y, además, favorecer el espectáculo. Así se explica la ambigüedad del comunicado, con ideas que parecen querer contentar a todos. Las propuestas publicadas este viernes hablan de la “introducción de un techo presupuestario que no impida a la Fórmula 1 mantenerse como cima de los deportes de motor con una tecnología de vanguardia”. Brawn, director de competición, eludió dar una cifra concreta en Sky Sport, pero desveló que en la cantidad que sea no estará incluido el salario de los pilotos o el marketing, y apostó por equipos con mejores modelos de negocio. De hecho, la propuesta habla de dar preferencia al cómo se gasta el dinero sobre la cantidad.

Liberty también sugiere que haya “algunas piezas estandarizadas”, antes de matizar que “la diferenciación entre coches debe seguir siendo clave”. Y para rizar el rizo, en el apartado de reglamento, otra puntualización: “La tecnología de ingeniería debe seguir siendo la piedra angular, pero la habilidad del piloto debe ser el factor predominante en el rendimiento del coche”; “los coches deben seguir siendo diferentes entre ellos y mantener elementos diferenciales de rendimiento como la aerodinámica, las suspensiones y las unidades de potencia. Aún así, creemos que las partes que no son relevantes para los aficionados deben estandarizarse”.

El desiderátum de Liberty resultó incluso menos concreto que el informe del año pasado. Entonces se habló de la eliminación del MGUH, uno de los elementos que más lastró al motor Honda con McLaren, y que ahora no se trató.

Fernando Alonso se ha mostrado en varias ocasiones abierto a las propuestas de los americanos, algo que él pudo disfrutar en persona con su experiencia en las 500 Millas de Indianápolis, donde todo se decide en las últimas vueltas. “Lo ideal serían batallas más próximas entre los equipos, aunque eso no siempre ha sido así en la Fórmula 1”, dijo hace un par de días. “Ahora podemos anticipar el orden de la clasificación de una carrera desde el jueves y eso es un poco triste”, incidió el bicampeón del mundo español cuando le preguntaron por los cambios pretendidos. Más parco en palabras fue Raikkonen en: “Dudo que esté aquí [en 2021], así que me da igual”.

Quizá, esa lucha cuerpo a cuerpo que anhela Alonso se vea favorecida si, como propone la hoja de ruta de Liberty, la distribución de los ingresos es más equilibrada, “basada en la meritocracia del rendimiento actual y en compensar el éxito de los equipos y de los propietarios de los derechos”. Beneficios para los equipos y para los motoristas. Mercedes, por ejemplo, recibiría dos pagos mientras que Toro Rosso solo uno, lo mismo que Honda. Liberty intentará atraer a nuevos suministradores de motor, como Aston Martin, presente en la reunión, que planea entrar en la F-1 a partir de 2021. En el apartado de ingresos, Ferrari también se vería beneficiado por su importancia histórica en la competición.

Mucho por decidir para un entramado con muchas voces, un freno que Liberty quiere sortear con una estructura más sencilla que favorezca la gobernanza. De momento, su próximo paso será reunirse individualmente con los equipos y presentar un plan más detallado a principios de mayo.

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