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La ‘traición’ de Alexis Sánchez

Mourinho rompió la banca para llevarse al chileno, que en verano había cerrado su pase al Manchester City. Será una de las grandes amenazas para el Sevilla

Alexis Sánchez, durante el partido del United frente al Newcastle.
Alexis Sánchez, durante el partido del United frente al Newcastle. Getty Images

Unos de los tópicos más recurrentes del jugador de fútbol cuando alcanza un equipo de la élite es asegurar que desde que tiene conciencia soñaban con jugar en aquel lugar. No importa el país de origen ni el lugar de destino. Alexis Sánchez (Tocopilla, Chile; 29 años) proclamó la tan famosa frase en julio de 2011 cuando aterrizó en España para firmar con el Barcelona: "Es el club más grande del mundo y jugar acá es un sueño de niño", dijo a su llegada al aeropuerto de El Prat. Pero su trayectoria en el club azulgrana no fue exitosa y tres años después le abrieron la puerta. Arsène Wenger le dio cobijo en el Arsenal y Alexis lo agradeció repitiendo el tópico por segunda vez. "Desde que era niño tenía el deseo de jugar aquí", aseguró en Londres. No sería la última.

El repertorio de sueños infantiles del chileno escondía, al menos, uno más: el Manchester United. Alexis lo cumplió el 22 de enero. "Desde que era un niño siempre decía que mi sueño era jugar en el Manchester United. Es el equipo más grande de Inglaterra", desveló.

Pero la historia de su fichaje por el equipo de José Mourinho pone en entredicho su afirmación. Su llegada a Old Trafford esconde, más que la consecución de un sueño, una traición y un fichaje frustrado precisamente al eterno rival, el Manchester City, club que tenía cerrada su contratación el pasado agosto. Pep Guardiola buscaba un hombre con gol para perfeccionar su ataque y encontró en Alexis al hombre adecuado: un jugador contrastado con menos de un año de contrato con el Arsenal y que conocía sus métodos al haber coincidido en el Barcelona.

Alexis aceptó y alcanzó un acuerdo con los citizens. También lo hizo el Arsenal, que pactó con el club de Manchester un precio cercano a los 55 millones de euros. Incluso, según han desvelado a este periódico fuentes cercanas a la operación, consintió que el chileno se realizase las habituales fotos con la camiseta del City para el momento del anuncio del traspaso. La venta estaba encauzada pero también supeditada a una condición de Wenger: encontrar un sustituto de garantías. Al límite, los gunners escogieron Thomas Lemar, del Mónaco. Pero no hubo tiempo para concretar su traspaso y el técnico francés bloqueó entonces la salida de Alexis.

El pacto entre el jugador y el Manchester City no se rompió. Ambas partes acordaron retomar el traspaso en el mercado invernal. Pero llegado el momento los términos cambiaron. El Manchester United de Mourinho irrumpió en escena y dobló la oferta de su vecino: unos 40 millones y un recambio, Henrikh Mkhitaryan, para el Arsenal, más dinero para Fernando Felicevich, representante de Alexis, y más dinero para el jugador. El City no aceptó el envite y la chequera del United convenció al agente y al chileno. Mourinho aceptó pagar el doble al representante y convirtió a Alexis en el jugador mejor pagado de la Premier con un salario anual de 24 millones de euros. La operación calculan que pudo haber llegado a los 100 millones. Según ha podido confirmar este periódico, la mayoría de los integrantes del vestuario de Old Trafford no recibieron de buen grado las cifras del contrato de su nuevo compañero. La prensa inglesa incluso asegura que jugadores como Paul Pogba, el jugador con el sueldo más alto de la plantilla hasta la llegada de Alexis, tienen decidido acudir a los dirigentes del club en los próximos meses para negociar un aumento.

Lo harán cuando finalice una temporada poco agradable. Ayer, frente al Newcastle, con Alexis sobre el campo en su cuarto partido como red devil, el equipo de Mourinho cosechó su quinta derrota (1-0) en la Premier. Fue el décimo pinchazo (otros cinco empates) en 27 jornadas de un campeonato en el que ya figura segundo a 16 puntos del City.

Sin opciones reales en la liga y fuera también de la FA Cup, a Mourinho no le queda más remedio que agarrarse a la Champions para salvar una temporada pobre en juego e irregular en resultados. Solo la competición continental, la misma que le encumbró en los primeros años de su carrera, puede ahora rebatir el ruido existente en torno a su método.El primer escollo en el camino será el Sevilla y una de sus armas más importantes para sortearlo, Alexis Sánchez.

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