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Inglaterra encuentra la vacuna contra Gales

El XV de la Rosa gana por quinta edición seguida a su vecino (12-6) en una batalla agotadora

Gareth Davies es placado por Danny Care.
Gareth Davies es placado por Danny Care. Getty

Gales, la selección que hizo saltar por los aires a la Inglaterra de Stuart Lancaster, no dio esta vez con la argucia. Quizás ese grupo no habría claudicado como anfitrión del último Mundial sin la humillante derrota (30-3) de 2013 que mermó su confianza en las citas grandes. Dos años después, los de Lancaster caerían ante un XV del Dragón con la enfermería repleta rumbo a su eliminación en la fase de grupos. El grupo que ahora dirige Eddie Jones coqueteó con el precipicio pero esgrimió cimientos mentales para ganar este sábado a su vecino en Londres, también mermado. El australiano solo conoce la victoria ante la bestia negra de su antecesor y los ingleses han derrotado a Gales por quinta edición seguida del Seis Naciones.

Se precipitaron los galeses cuando gritaron al medio minuto de partido “¡Good start [buen comienzo]!” Apenas habían transcurrido dos minutos cuando Rhys Patchell falló al embolsar en envío aéreo cerca de la medular. El palmeo inglés le cayó al ejecutor propicio, Owen Farrell. No tuvo tiempo la defensa galesa para tapar su espalda ante tan atinada patada, junto a la cal y a las manos de Jonny May. El ala repetiría ensayo en la siguiente incursión inglesa, una maratoniana secuencia que terminó con una cesión prodigiosa de Launchbury, un tráiler haciendo de malabarista.

Inglaterra había tejido su ventaja con la pierna de Farrell haciendo diabluras. La delantera inglesa ensuciaba la cadencia del rival y mantenía la disciplina. En esas, apenas un 5% del juego transcurrió por la zona de 22 inglesa cuando se cumplía la media hora de partido. La baja a última hora de Leigh Halfpenny fue una merma enorme en la lucha por el territorio, no solo por los metros que gana con el pie sino por su seguridad embolsando proyectiles.

Patchell, que apenas jugaba su tercer partido de titular por la baja de Biggar, se vio aún más señalado. El 10 había sido menospreciado por el seleccionador rival como “la tercera opción” para el puesto de apertura: Jones le auguró una tarde aciaga y acertó. Patchell tuvo que asumir la responsabilidad de patear que tan certeramente había resuelto Halfpenny siete días atrás y cuando falló el primer intento a palos su equipo prefirió mirar a la banda en los siguientes golpes. Mejoraría Gales, que rozó el ensayo en una jugada rota en la que el juez de televisión no observó un posado claro, pero apenas recortó tres puntos al descanso (12-3).

Socios de una rivalidad infinita, la lucha en la delantera se tornó feroz. Quedaba ilustrado en Maro Itoje y Alun Wyn Jones; dos amigos de gira el año pasado con los Lions dándose caricias. Llegaron los vendajes y la sangre en las orejas –Hartley tuvo que cambiarse la camiseta– y los ingleses estaban cómodos en las trincheras. Warren Gatland repitió la maniobra del Mundial y cambió las piezas en la trasera para despistar a una Inglaterra que cedía el balón pero aseguraba su retaguardia. El zaguero Gareth Anscombe tenía más mordiente como apertura, pero cuando el XV del Dragón logró al fin percutir en 22 rival no logró culminar. Varios fallos de manos y una zambullida precipitada de Scott Williams hacia el ensayo. El césped no llevó al centro hacia la zona de marca y Underhill salvó a los ingleses con un placaje contundente.

Anscombe movió el marcador 50 minutos después con un golpe de castigo a cuatro minutos del final; Gales tenía el triunfo a un ensayo convertido. Agotados los dos ejércitos, la última

tentativa visitante no llegaría siquiera a territorio rival. La delantera inglesa volteó su par galés mientras Itoje aplaudía desde el suelo. Su generación –tiene 23 años– solo conoce la victoria contra Gales. No tienen ningún Waterloo que llorar.

Plácido triunfo de Irlanda ante Italia (56-19)

Irlanda sumó en Dublín su segunda victoria en dos jornadas ante una Italia valiente pero endeble en defensa. Criticado por su bajo nivel ofensivo en París –ganó sin lograr un solo ensayo– el XV del Trébol cuajó una actuación solvente en todas sus líneas. Conor Murray marcó los tiempos de la delantera para lustre de los centros Bundee Aki –el neozelandés anotó un ensayo y asistió en otro– y Robbie Henshaw, autor de dos marcas antes de marcharse lesionado. Irlanda dio descanso a sus estrellas en el tramo final tras asegurar el punto bonus de cuatro ensayos antes del descanso. Italia esgrimió calidad y estuvo cerca de hacer lo mismo –lograron tres marcas– con el brillo de los prometedores Menozzi y Castello.

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