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Amrabat da ventaja al Leganés ante el Villarreal

El delantero marroquí apreovecha un doble error de Pau y Barbosa para complicarle la eliminatoria al equipo de Calleja

Los jugadores del Leganes celebran el gol de Amrabat.
Los jugadores del Leganes celebran el gol de Amrabat. EFE

Para la Copa, el Leganés tiene un estilo de juego que le convierte en un equipo más incómodo de lo que ya es en la Liga. Su rocosidad es ideal para las eliminatorias. No se mueve un dedo de su intención de ser firme en defensa y tampoco necesita mucho fogueo en ataque. Además, ha encontrado en Amrabat al delantero ideal para ese juego. Una mosca cojonera siempre al acecho de cualquier error o migaja que le caiga. Un gol suyo, aprovechando un doble fallo de Pau y Barbosa le complican la continuidad en la competición al Villarreal. Para el Leganés, el 1-0 puede valer un potosí.

El primer acto respondió a un partido con exceso de tacticismo. Uno de esos encuentros que parecen nacer y morir en el centro del campo. Allí comenzó reinando Manu Trigueros para darle el peso del partido a su equipo. El mediocentro del Villarreal, su dinamismo para repartir juego, trató de lanzar a su equipo en el primer tercio del encuentro. Lo quiso hacer en largo y en corto, con mucho cambio de orientación hacia Samu Castillejo y Cheryshev. Uno y otro enseñaron más intenciones que profundidad real. Tampoco el esperanzador Raba logró enganchar con Enes Ünal. A este, recuperado del Levante en este mercado invernal, se le vio demasiado tierno para convertirse en un recambio fiable de Bakambu. No tuvo nada que hacer ante el imponente Siovas.

Frente a ese dominio inocuo del Villarreal, el Leganés realizó otra de sus exhibiciones de practicidad extrema. Le daba igual el protagonismo adquirido por su rival. Vive cómodo y muy el equipo de Garitano en el repliegue en su propio campo. Hay pocos equipos en Primera División tan bien trabajados en esa faceta y menos aún que defiendan en bloque con ese ritmo tan alto y agobiante para sus contrarios. Y cuando tiene ocasión de presionar arriba, en los saques de banda principalmente, es también agotador. Solo la velocidad de Naranjo y los desmarques de Amrabat atisbaban alguna amenaza para el Villarreal. Pero con eso le bastó para mantener el partido donde quería. Con los futbolistas de Calleja cegados para encontrar espacios desde el toque, el Leganés jugó a la búsqueda de un error o un descuido que le pusiera en ventaja.

Lo que tanto esperaba Garitano, se dio al poco de iniciarse el segundo acto. De un patadón largo de Bustinza emergió todo lo que es Amrabat. Persiguió esa pelota imposible para forzar a Pau. Agobiado, el central del Villarreal, se comió el bote de la pelota y dio pista libre a Amrabat para encarar a Barbosa. Si Pau hizo la primera concesión, el meta argentino concedió la segunda con una mano blanda a un remate centrado.

Si tácticamente el partido siempre estuvo donde quiso Garitano, con el 1-0 todavía más. Apretó el Villarreal tras el golpe. Enes Ünal, en la única ocasión en la que logró anticiparse a Siovas, lanzó fuera un buen centro desde la izquierda de Cheryshev. El error condenó al delantero turco, que fue reemplazado por Bacca. Calleja también dio entrada a Fornals y a Rodri. Nada cambió. El Villarreal fue incapaz de descubrirle alguna debilidad defensiva a un conjunto que hace de su solidaridad defensiva su mejor virtud. Un equipo al que un 1-0 puede resultarle una renta muy fiable para pasar de ronda.

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