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Leganés, el muro de la Liga ante el Athletic

El equipo madrileño, en puestos europeos, es el menos goleado, pero huye del excesivo optimismo

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Garitano bromea con Amrabat en el último partido del Leganés. EFE

Desde dentro del equipo no se cansan de decir que el único objetivo del Leganés es la permanencia, que el puesto europeo que se ocupa ahora es circunstancial, que las derrotas llegarán y que cuantos más puntos se acumulen ahora, antes llegará esa salvación. Ni una pizca de euforia gotea por Butarque. “Una chorrada, una gilipollez grande”, contesta el técnico Asier Garitano cuando se le informa de que su equipo es favorito en las apuestas ante el Athletic (18.30, beIN LaLiga). El carácter austero y humilde del entrenador impregna cada estamento del club, de la presidenta al utillero. Pero el comienzo de temporada de este Lega incita al optimismo, sexto clasificado antes del comienzo de la jornada y un dato que asombra: solo tres goles encajados, el que menos de la Liga junto al Barça.

“No nos sorprende el nivel del equipo”, afirma Pedro Hernández, miembro del cuerpo técnico del Leganés, “sabemos del potencial de este grupo, de la capacidad de sacrificio que tienen”. De los ocho partidos de Liga que se han jugado, el portero Cuéllar se ha marchado inmaculado en seis de ellos. Y aunque el meta recién llegado del Sporting ha protagonizado varias intervenciones de mérito, solo ha recibido 23 remates a portería de los rivales, una cifra solo superior a las de Barça y Sevilla. “Eso demuestra que aquí trabaja desde el delantero hasta el portero. Somos un bloque que se mueve al unísono”, apunta Hernández.

Los números defensivos son tan buenos que en cierto modo dejan un poco mal a los ofensivos. Siete goles han anotado los pepineros, menos de uno por partido, una cifra llamativa en la parte alta de la tabla. “Nos gustaría hacer más ocasiones, pero somos un equipo modesto. Estamos contentos”, repite Hernández, y no es para menos, el Leganés está mostrando una gran efectividad ante la meta contraria: pocas llegadas pero bien aprovechadas.

Curiosamente, uno de los encuentros en los que más ocasiones generó el equipo madrileño fue ante el Atlético. El empate a cero final produjo satisfacción en Butarque pese a que Oblak fue el mejor de los rojiblancos. El año pasado, ante los de Simeone, el resultado fue el mismo, pero Garitano acabó con cierto resquemor porque el Lega apenas había inquietado a la defensa contraria. Era el segundo partido en Primera pero la exigencia ya era grande.

Este segundo año en Primera está sirviendo para confirmar el sueño del Leganés y para dar un paso más. La temporada pasada el equipo a veces se excedía en la presión y le costaba sujetar al rival. Eso provocaba que se entrase en duelos de ida y vuelta y se perdiesen puntos en los últimos minutos. Ahora el control es mayor, se maniata al contrario y se matan los partidos para no pasar apuros finales. “Es normal. No conocíamos la categoría y necesitábamos un tiempo de adaptación”, sostiene Hernández, que muestra su satisfacción cuando comprueba que el equipo ha encajado 10 goles menos que el curso anterior por estas fechas.

Otra de las claves de este Lega es que casi todos se sienten importantes, especialmente en la parte defensiva. Los cuatro centrales se han repartido los minutos, algo poco habitual, y de toda la plantilla, solo Cuéllar y Gabriel han jugado todos los partidos. “No creemos en un solo jugador”, comenta Hernández, “y todos saben que no hay un once tipo. El míster tiene las ideas muy claras y es fácil adaptarse”, comenta Hernández.

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