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El Madrid resuelve sus urgencias ante la Real Sociedad

La irrupción de Mayoral y una gran cabalgada de Bale dan la victoria al equipo de Zidane ante un rival que no dio muestras de su poder

Bale supera a Rulli en el tercer gol del Madrid. En vídeo, declaraciones de Zinedine Zidane.

Cuando amenazaba incendio, el Madrid echó agua suficiente para sofocarlo antes de que prendiera. No le costó demasiado porque la Real no fue el pirómano esperado. Había sobre Anoeta más complementos circunstanciales que directos. Muchas ausencias, por lesión o sanción, en el Real Madrid (un suma y sigue que incluía a Cristiano, Marcelo, Kross y Benzema) y canteranos de esos que casi hay que presentar en sociedad cuando son incluidos en la lista de viaje, como Achraf o Franchu, apellidos o apodos que exigen una explicación previa. No es o no venía siendo habitual en el Real Madrid, pero la necesidad obliga a decisiones arriesgadas. Y los complementos circunstanciales se fueron convirtiendo en complementos directos, porque Mayoral hizo gol y medio en la primera parte (uno de su cosecha y otro por el infortunio de Kevin Rodrigues al convertir su centro en gol) y porque Theo, mantiene el espíritu, la fuerza y la determinación del lateral tempestuoso de la temporada pasada en el Alavés.

R. Sociedad

4-3-3

Eusebio Sacristán

1

Rulli

3

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Llorente

20

1 goles Gol Gol

Kévin Rodrigues

19

Álvaro Odriozola

15

Aritz Elustondo

4

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Illarramendi

17

Zurutuza

10

Cambio Sale Juanmi

Xabi Prieto

16

Cambio Sale Vela

Canales

12

Willian José

8

Cambio Sale Agirretxe Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Januzaj

1

Keylor Navas

2

Carvajal

5

Varane

15

Cambio Sale Nacho

Theo Hernández

4

Sergio Ramos

10

Modric

14

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Casemiro

22

Isco

20

Cambio Sale Dani Ceballos Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Marco Asensio

21

1 goles Gol Cambio Sale Lucas Vázquez

Mayoral

11

1 goles Gol

Bale

Real Madrid

4-3-3

Zinedine Zidane

Pero los sujetos de la oración futbolística eran los habituales, Modric, Isco y Asensio, convertidos en radares móviles para detectar el fútbol ofensivo del Madrid hasta hacerlo reconocible por encima de las bajas padecidas. La Real leía el fútbol en subjuntivo, no era ni la Real contundente e imperativa ni la de la cadencia de las oraciones sencillas. No era la Real ni por asomo porque le costaba un mundo asomarse al área y el Madrid comenzó a coser el partido poco a poco. Modric lo cogió como acariciándolo hasta apretarlo con los puños. Casemiro le dejaba el sitio entero convertido en atacante cuando el Madrid atacaba para que Modric, Isco y Asensio tuviesen visión lejana y metros de recorrido.

La Real no pudo pararlo nunca, siempre superados Illarra y Zurutuza, pese al pundonor de Canales para acudir en su ayuda. Pero el ovillo de la Real, lleno de nudos, se enfrentaba a la madeja del Madrid pese a su rutinario comienzo. El primer gol no fue circunstancial, pero tuvo mucho de sorprendente. Premió al delantero inesperado, Mayoral, que actuó con alma de 9, golpeando la pelota con la espinillera cuando Sergio Ramos trataba de acomodarse una chilena imposible. Ambos intentaron lo único que podían hacer. A Mayoral le salió bien.

La Real despertó bostezando como si el gol hubiera golpeado un leve timbre, aunque sin romperle los tímpanos. Se durmieron Varane y Ramos y a poco llega Canales ante Keylor Navas. Eso no le hizo falta a Kevin Rodrigues, otro canterano de la Real Sociedad, cuando disparó recto y previsible un centro de Odriozola desde la otra banda, y el balón le hizo cosquillas en la tripa a Navas antes de colarse en la portería. Fue un error inesperado del portero costarricense que podía deprimir al Madrid, urgido de puntos, y hacer coger vuelo a la Real para, al menos, ser quien es.

Mayoral celebra su gol a la Real Sociedad. ampliar foto
Mayoral celebra su gol a la Real Sociedad. Getty

Pero las circunstancias imperaban en Anoeta y el marcador se puso juguetón. Kevin, que estaba en todo y en todas, repitió la jugada el gol pero su disparo lo devolvió el larguero y lo que el travesaño le negó, el infortunio lo bendijo. En el contragolpe subsiguiente, Mayoral interpretó mal pero su centro de último recurso lo empujó a la red, al quererlo atajar... Kevin Rodrigues, que regresaba de su oportunidad con el ansia de un juvenil sin frenos.

Quedaba una tercera aparición. Bale, en su campo talismán, había dado desapercibido en la primera mitad. Trabajador, solidario en defensa, pero insignificante en ataque. Aún no era Bale... hasta que lo fue en una carrera de sus buenos tiempos, peleando la fuerza y la velocidad con Kevin Rodrigues (también rápido), ganando la acción y superando a Rulli. Solo esa vez Bale fue Bale, pero lo fue en estado puro. Y el partido conoció la sentencia.

El Madrid había sido absuelto de sus pecados anteriores y salvado del riesgo de vivir a mucha distancia del Barcelona, su punto de referencia. A partir de ahí, el encuentro solo dejó la entrada de Carlos Vela cuando se incorporó desde el banquillo. Ya era tarde, pero se agradece siempre su presencia. Como la de Agirretxe, que ha librado el partido más largo de su vida superando una lesión que precisamente se produjo ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. El partido que nació lánguido, languideció por superioridad de uno de los contendientes cuando menos se esperaba. Un Madrid urgente y de urgencias encontró en Anoeta el bálsamo para sus heridas.

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