El Atlético de Madrid se desmelena y arrasa a Las Palmas

Con un once renovador, el equipo de Simeone barre a Las Palmas desde el inicio con dos golazos de Correa y Carrasco. Koke, con otros dos goles de bella factura, y Thomas culminan la tunda

Carrasco se dispone a chutar para marcar el segundo gol del Atlético.
Carrasco se dispone a chutar para marcar el segundo gol del Atlético.DESIREE MARTIN (AFP)

El Atlético sí tiene quien la burla. Y se agradece en un equipo en el que casi todo tiene la sobriedad de lo gremial y lo táctico. Bien que le ha ido así, pero la exigencia en la que los éxitos han instalado al equipo requiere una evolución. No hace falta perder las señas de identidad, pero sí añadir nuevos registros que también tienen que ver con las características individuales de los jugadores. Los dos goles con los que Correa y Carrasco finiquitaron a Las Palmas llenaron el ojo. Dos maniobras con el arte del engaño que acabaron en menos de cuatro minutos con ese guión peliagudo que caracteriza los partidos del Atlético. Una pisadita y un punterazo fueron la pirula de Correa. Un recorte y un disparo cruzado fueron la obra de Carrasco. En el tanto del argentino, la secuencia anterior fue una jugada tocada y acelerada en los metros finales entre Koke y Vietto. Al chispazo del belga le precedió una conducción poderosa de Saúl a la contra.

Anunciaron las alineaciones y como estaba pactado no fue pronunciado el nombre de Vitolo, cuyos derechos federativos aún no pertenecen al Atlético. La dirigencia de Las Palmas se autodebilitó con ese favor al futuro club del volante internacional. Cosas del mercadeo que cuando menos cuestionan la limpieza de la competición. La UEFA no permite sobre los jugadores cedidos la cláusula del miedo, esa de no sirves para jugar conmigo, pero sí contra mí. Aquí, al no pertenecer técnicamente Vitolo a su futuro club, ni siquiera se ha firmado ese dudoso acuerdo.

No estaba Vitolo en el once local y en el visitante tampoco figuraba Gabi. Las suplencias de Juanfran y Fernando Torres eran esperadas. La del capitán no tanto, aunque Simeone disfrazó la presencia de Thomas en el último entrenamiento haciéndole formar junto a Saúl, Koke y Carrasco en una pachanga en la que se entremezclaban titulares y suplentes. Destilaba cierto aire renovador esa apuesta y el equipo en general. Por unas razones u otras no estaban la mayoría de los pretorianos de Simeone. Ni Juanfran, ni Filipe, ni Gabi, ni Griezmann, este sancionado. Solo estaba Godín, que apunta a un comienzo de curso en la versión cacique que le engrandeció y que la temporada pasada solo mostró en el tercio final del campeonato, cuando el equipo tuvo que arroparse sobre su molde más sólido para alcanzar la tercera plaza. Al lado de Godín compareció Giménez, que también apunta al desplazamiento de Savic al banco, otro de los que se cayó del once con respecto al que jugó en Girona. Añadidos Correa y Vietto a esa revolución, no había un jugador del centro del campo hacia adelante que rebasara los 25 años. Tampoco en la defensa a excepción de Godín.

Ángel o Angelito

La dupla atacante rojiblanca tenía su testeo particular. Correa está en esa fase en la que tiene que definir si es Ángel, Ángelito o Correita. Vietto, que puede abandonar la entidad esta misma semana, estaba ante la ocasión de apuntar si está más cerca del jugador que rompió en el Villarreal o del que no ha terminado de arrancar en Atlético y Sevilla.

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Correa empezó dibujar a Correa a los dos minutos con su genialidad barrial. Vietto no marcó, pero participó del engrase del fútbol ofensivo con su juego entrelíneas. Thomas, como Koke, estuvo bien en la salida y en las aperturas a Vrsaljko. El Atlético fue un equipo redondo. Replegó y presionó bien arriba, fue fluido en el toque y punzante en las contras. Demasiado para Las Palmas, que paga en exceso la baja de Roque Mesa. Su técnico Manolo Márquez mantiene la esencia de la escuela y del gusto canario por el juego de toque, pero el traspaso de Mesa lo ha cortocircuitado. Añadida la marcha inesperada de Boateng, el equipo también ha perdido fuelle, gol y desequilibrio arriba. Viera no es suficiente.

Todo lo anterior agrandó el flaco favor de autoeliminar a Vitolo que el presidente de Las Palmas le hizo a su equipo, que arrancó más enchufado el segundo acto. Esa rosca precisa con la que Momo ha sobrevivido en el fútbol profesional la cazó Calleri con un cabezazo imponente en la única tacha de Godín. Poco le duró a Las Palmas la esperanza de empatar. Se la sesgó Koke con una curva desde fuera del área y una chilena tan estéticas y tan a la altura de los dos burles iniciales de Correa y Carrasco. Oblak, parando un penalti a Viera, y Thomas, con un buen derechazo, cerraron la retahíla de acciones brillantes.

Sobre la firma

Ladislao J. Moñino

Cubre la información del Atlético de Madrid y de la selección española. En EL PAÍS desde 2012, antes trabajó en Dinamic Multimedia (PcFútbol), As y Público y para Canal+ como comentarista de fútbol internacional. Colaborador de RAC1 y diversas revistas internacionales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Europea.

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