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La portería maldita del Villarreal

La rotura parcial de ligamentos de Andrés Fernández que deja al conjunto de Escribá con un solo portero a la espera del regreso de Asenjo, que también sufrió una lesión de rodilla

Andres Fernandez
El portero del Villarreal Andrés Fernández, tras lesionarse. EFE

Los peores presagios que se intuían en el último minuto del primer acto del partido entre la Real y Villarreal se convirtieron en triste realidad para el equipo castellonense: Andrés Fernández sufrió la rotura parcial del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, lesión confirmada tras la resonancia realizada ya en Castellón. Los servicios médicos del Villarreal están valorando realizar un tratamiento conservador o reparar en el quirófano el ligamento dañado. En ambos casos, se espera una larga convalecencia para Fernández, de entre cuatro y seis meses de duración.

Como suele suceder en las lesiones de rodilla, el percance de Andrés Fernández se produjo de manera fortuita. Al intentar evitar la vaselina de Juanmi que concluyó con el tercer gol realista, el exportero del Oporto ejecutó un salto fatídico. Su rodilla derecha quedó bloqueada y lo obligó a abandonar Anoeta en camilla rumbo a un centro hospitalario de San Sebastián.

Ser portero en el Villarreal se está convirtiendo en una profesión de riesgo. En la víspera del partido ante la Real, celebraba el vestuario castellonense el retorno a la dinámica de grupo de Sergio Asenjo 175 días después de caer lesionado ante el Madrid, rehabilitado por cuarta vez de una rotura de ligamentos, la mitad ellas sufridas en el Villarreal y en el mismo escenario, en El Madrigal, ahora Estadio de la Cerámica.

Mientras Sergio Asenjo última su preparación para su eterno retorno, Andrés Fernández mantenía la seguridad en la portería amarilla rindiendo a gran nivel, supliendo con garantías al portero palentino desde la jornada 24 de la pasada temporada hasta el final del curso. Entre Asenjo y Andrés Fernández recibieron 33 goles convirtiendo al Villarreal en el segundo equipo menos goleado de la Liga por detrás de Oblak y el Atlético de Madrid, siendo a la vez el mejor registro defensivo del equipo castellonense en Primera.

El regreso de Asenjo a la portería amarilla no se producirá hasta dentro de al menos un mes, quedando Mariano Barbosa como único guardameta disponible. El Villarreal está valorando si asumir el riesgo de esperar el retorno de Asenjo o acudir al mercado para cubrir la vacante que deja Andrés Fernández.

Un inicio accidentado

Las lesiones están estigmatizando el inicio de temporada del Villarreal que ha tenido que tirar mano de jugadores del filial para completar la convocatoria en las dos primeras jornadas de Liga. El primer contratiempo amarillo fue la operación de Bruno Soriano a inicios de julio para solventar los problemas que arrastraba en su tibia izquierda desde la temporada anterior. El regreso del capitán amarillo se espera para inicios de octubre. Problema similar al de Adrián Marín que ha tenido que pasar por el quirófano. Al lateral izquierdo canterano, que la temporada pasada estuvo cedido en el Leganés, le quedan dos meses de recuperación. También se confía en la pronta disponibilidad de Cheryshev después de nueve meses ausente por la rotura fibrilar del recto anterior derecho. Un esguince de rodilla no ha permitido ejercer hasta el momento a Roberto Soriano. Afectaciones musculares mantiene fuera de servicio a Mario, Bonera y Rukavina. Mil problemas para el Villarreal.

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