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El PSG pone a prueba el control financiero de UEFA

De haber una sanción para el club francés, se ejecutaría a partir de la temporada 2018-19

Mbappé en un entrenamiento del Mónaco.
Mbappé en un entrenamiento del Mónaco. AFP

La riada de millones que el París Saint Germain (PSG) ha desembolsado por Neymar (222) y la que puede soltar por Mbappé (180), si también se concreta su traspaso al club parisino, están poniendo a prueba la eficacia y resistencia del control financiero de la UEFA. Los antecedentes de otros casos, como el del Málaga en 2012 o los del propio PSG o Manchester City en 2014, describen que será a partir del mes de septiembre, una vez cerrado el mercado de fichajes, cuando el organismo europeo comience a analizar si el llamado Fair Play financiero ha sido quebrado. De existir la posibilidad de una sanción, en ningún caso se ejecutaría durante el curso que se inicia ahora. El castigo entraría en vigor a partir de la temporada 18-19.

Los análisis de UEFA se centrarán en los ingresos y en los gastos del PSG y en si su modo de financiación se ajusta a la normativa establecida. En este último apartado, el club presidido por el catarí Nasser Al-Khelaifi ya fue sancionado en mayo 2014 al considerar que los ingresos por patrocinio procedentes de Qatar Turismo estaban inflados. Los analistas económicos de UEFA determinaron que los ingresos declarados por el PSG por este concepto estaban fuera de mercado al ser tasados muy por encima de su valor real. Por esta infracción la entidad francesa firmó un pacto con la UEFA en el que se comprometía a: no presentar un déficit en sus cuentas superior a 30 millones de euros, no elevar los sueldos de sus jugadores durante dos temporadas, no inscribir más de 21 jugadores del primer plantel en las competiciones europeas durante el ejercicio 14-15 y a aceptar un tope de gasto en los fichajes. Además, se le retuvieron 60 millones de euros de sus ingresos por participar en competiciones europeas, de los cuales se le devolverían 40, como así fue, si cumplía con el pacto que expiraba en 2017. En las mismas fechas de mayo de 2014, el Manchester City recibió una sanción muy similar a la del PSG por el patrocinio de Etihad.

Las estratosféricas inversiones del PSG también suponen un examen para el presidente del fútbol europeo, Aleksander Ceferin. A punto de cumplir un año en el cargo, el dirigente esloveno ya tiene conocimiento del malestar de los tradicionales grandes clubes europeos ante esos órdagos desorbitados que amenazan con romper el equilibrio del mercado. El conflicto, que amenaza con recrudecerse si el presidente de LaLiga lo lleva hasta las instituciones europeas que velan por la competencia, medirá la piel de dirigente de Ceferin, que procede de una federación pequeña. Ceferin tendrá que lidiar con las exigencias de los clubes más poderosos y con la posibilidad de tener que gestionar una sanción que puede llegar a suponer la exclusión de las competiciones europeas del PSG.

El Fair Play financiero, instaurado en 2011 por UEFA bajo la presidencia del sancionado Michel Platini, fue creado con el objetivo de “mejorar la salud económica de los clubes europeos”. Ceferin y el organismo que preside se enfrentan a un caso único en la historia del fútbol. Por primera vez un club está dispuesto a desembolsar cerca de 1.000 millones de euros, contabilizando traspasos y sueldos, en solo dos jugadores. Las alarmas se han encendido en todo el fútbol europeo ante lo que se considera el mayor reventón del mercado que se recuerda.