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OPINIÓN

La envoltura turbulenta del Sky

Buscar los límites dentro de lo que la Unión Ciclista Internacional (UCI) permite en sus normas no sólo es legal, sino deseable

Christopher Froome del Team Sky.
Christopher Froome del Team Sky. Getty Images

Las pelotas de golf nos enseñaron que a veces para ganar en lo principal hay que ceder o perder en aspectos secundarios. Con ellas se demostró que gracias a los hoyuelitos (dimples) eran capaces de llegar más lejos al ser golpeadas que si fueran totalmente lisas. Las pelotas, igual que los ciclistas, no sólo chocan contra el aire sino que son envueltas parcialmente por una capa de aire que se perturba por su paso y que finalmente se separa del perfil. Los dimples, a costa de crear perturbaciones en esta envoltura provocan mayor fricción y grosor de la llamada capa límite, que en vez de laminar será turbulenta. Pero ese pequeño perjuicio se ve compensado con creces porque la capa turbulenta tiene más energía y se separa más lejos, envolviendo mejor al perfil. Así disminuye la resistencia debida a las bajas presiones que se crean por detrás y que denominamos succión o rebufo. Este efecto se ha usado en multitud de dispositivos y material deportivo y no solo mediante huequecitos o con rugosidades, sino también con dispositivos denominados aceleradores de capa límite. Todos ellos conseguirán mejoras en la penetrabilidad; es decir un valor de Cx (coeficiente aerodinámico) más bajo.

Buscar los límites dentro de lo que la Unión Ciclista Internacional (UCI) permite en sus normas no sólo es legal, sino deseable que suceda en el afán de lograr mejoras en el rendimiento. Los paneles de burbujas en brazos y hombros de los maillots del Sky son un buen ejemplo. No obstante, la ganancia en tiempo que se puede lograr, muy lejos de lo que algunos han llegado a comentar, no será más que un pequeño detalle; algo meramente marginal. En absoluto comparable con lo que sucedió en la contrarreloj Versalles-París (24,5Km) de la última etapa del Tour del 89 cuando Greg LeMond le sacó 58s a Laurent Fignon arrebatándole la victoria del Tour al incorporar por primera vez en una contrarreloj el manillar de triatlón.

El Sky consiguió meter a cuatro corredores entre los ocho primeros en los 14 kilómetros de la contrarreloj de Dϋsseldorf que abrió el Tour. Esto hace que se le mire con lupa. Y ahora con los maillots blancos las bolitas de aire del tejido se ven mucho mejor que en la vestimenta negra que usaron en el reciente Giro de Italia. O los relieves con uves de caucho en los brazos y laterales del tronco de los maillots, también oscuros, usados por Movistar en el Giro. Pero las diferencias en aerodinámica no las han marcado los paneles de burbujas de los maillots, sino más bien las posturas adoptadas sobre las bicicletas en el transcurso de la prueba y la propia morfometría de los ciclistas. Esto no evitará, sin embargo, que el sábado en los 22km de Marsella, en la penúltima etapa del Tour, se vuelva a hablar del efecto acelerador de la capa límite que provocan las bolitas de aire de los maillots. Quién sabe si algún equipo más lucirá rugosidades parecidas en esa contrarreloj. Si no es en Francia, será durante la próxima Vuelta a España. Y si así sucede, veremos qué tiempos hacen los otros equipos con vestimentas parecidas.

Xavier Aguado Jódar es Biomecánico del Deporte y Catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha

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