Tour de Francia

Los derrotados del Jura meditan qué hacer en el Tour

Nairo y Contador esperan que les regresen las fuerzas para encender un día fuegos artificiales en los Pirineos o los Alpes

Contador, casi tapado por Aru, y Nairo, a la derecha, pedalean en el grupo de los favoritos durante la etapa del domingo.
Contador, casi tapado por Aru, y Nairo, a la derecha, pedalean en el grupo de los favoritos durante la etapa del domingo.Chris Graythen / Getty Images

Los valientes de la Vuelta sufren en el Tour, dónde se preguntan, ¿qué hacer? Nairo Quintana marcha octavo en la general, a 2m 13s del líder, y Alberto Contador, 12º, a 5m 15s. El líder es Chris Froome, un viejo conocido.

Hace unos meses, una fuga salvaje incendiada por Contador en Sabiñánigo permitió a Quintana destrozar a Froome en Formigal, y ganó la Vuelta. El carácter extremo de la etapa jurásica el domingo –cinco abandonos por caídas y heridas de gravedad varia que son seis, Rafal Majka no saldrá el martes; siete fueras de control, incluido cuatro FDJ, el campeón de Francia Arnaud Démare y tres cuidadores que llegaron a una hora del ganador, Rigo Urán—dejó prendida la antorcha de la épica en la carrera, y a su luz a ambos, a Nairo y a Contador, se les exige un comportamiento elevado pese a que sepan que no son lo que quieran ser estos días de julio. Los que son son Aru y Fuglsang y Bardet y Urán, peleones que buscan acomodo debajo de Froome y cierran el paso. Ambos, conscientes de que no ganarán el Tour del 17, aceptan el desafío, con matices. Ambos hablan de una etapa mágica, de un día sin miedo ni cálculo y con buenas piernas, de fuegos artificiales y espectáculo. Ambos rezan el día de descanso a 500 kilómetros del Jura, en el Périgord de las trufas, donde llueve y hace fresco y ya huele a Pirineos.

“Las posibilidades de la general se han ido por completo. Ahora solo pienso en recuperarme”, dice Contador, que narra para explicar su aflicción las dos caídas del domingo, una bajando y tropezando por Majka, la otra subiendo derribado por Nairo a su espalda, y los golpes en rodilla, vértebras, codo, muñeca… “Lo que vaya a hacer no depende de mi cabeza, de querer hacerlo, sino de mi físico. Si me recupero voy a divertirme, a correr a mi manera, que es como me gusta, y que pase lo que pase. No me voy a quedar esperando sin moverme. Los aficionados disfrutan con una etapa de ataque, y no con la victoria”.

Nairo es más sobrio, más directo y sentimental. Afligido, junto a sus compañeros del Movistar, arropa a Adriano Malori, el compañero italiano que sufrió un grave problema cerebral tras una caída en enero de 2016 y que, recuperado casi milagrosamente para la vida aunque no para el ciclismo profesional, anuncia que cuelga la bicicleta. Después habla de lo importante que es estar vivo y de que el Tour está muy difícil. “he perdido tiempo por falta de fuerzas, pero seguimos en la lucha, más guiados por el querer que por el poder. No estoy pasando el mejor momento. Los vatios son menos de los que pensábamos”, dice. “Pero espero tener un día brillante en una etapa dura y recuperar algo. Quizás no haya perdido mucho tiempo porque Froome no es el de otros años…”

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