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Vitolo ultima su renovación con el Sevilla cansado de esperar al Atlético

El extremo de la selección española se dispone a firmar un contrato hasta 2022. En su entorno aseguran que el Atlético dilató demasiado el pago de los 40 millones de cláusula

Vitolo, en el Sevilla-Sporting de abril.

Víctor Machín Pérez, más conocido como Vitolo, ultima su renovación con el Sevilla hasta 2022 después de haber esperado en vano que el Atlético de Madrid comprara su pase. El extremo canario de 27 años, fijo en todas las convocatorias de la selección española desde hace un año, era uno de los objetivos prioritarios del Atlético para reforzar su plantilla. Al futbolista le entusiasmaba la idea de sumarse al equipo que dirige Simeone. El Atlético tenía que pagar los 40 millones de euros que fijaba la cláusula de rescisión para adquirir los derechos federativos. Pero la dilación de la negociación entre los clubes acabó por impacientar a Vitolo al punto de frustrar la operación.

“A día de hoy se puede decir que Vitolo es jugador del Sevilla para las cinco próximas temporadas”, declaró el presidente sevillista José Castro en la tarde del lunes, durante la conferencia de presentación de Banega y Muriel, los últimos fichajes que llegan al Sánchez Pizjuán.

“Se habló mucho y hay que tener un respeto para Vitolo”, lamentó Castro; “porque hemos oído durante muchos días los colores con los que se iba a vestir. Y los colores de Vitolo serán el blanco y el rojo del Sevilla. Es uno de los capitanes de esta entidad, lo da todo en el campo y sólo podemos tener palabras de elogio. El Sevilla en vez de hablar, ha actuado”.

La enredada situación jurídica que atenaza al Atlético, condicionado por una la sanción de la FIFA que le impide inscribir futbolistas hasta enero, ha convertido sus intentos de reforzar la plantilla en un calvario. Hasta el momento, los dirigentes solo han conseguido asegurar la permanencia de figuras como Griezmann, Koke, Torres o Saúl. El gasto en masa salarial ha aumentado en consecuencia. Pero en el proceso no ha logrado hacer ninguna incorporación, aparte del retorno de Vietto y Kranevitter, que acabaron su sesión, precisamente, en el Sevilla.

El hiato impuesto por la FIFA pone en peligro la posición del Atlético como tercera fuerza de la Liga, consolidada en los últimos años con seis participaciones consecutivas y dos finales disputadas en la Champions. El Sevilla amenaza ahora con arrebatarle la condición de primer retador del dúo Madrid-Barça.

El castigo de la FIFA al Atlético por contratar menores de edad de forma irregular, con efecto en la presente ventana de mercado estival, ha lastrado su capacidad estratégica. Los jugadores contactados recelan de su incorporación a un club en el que no podrán competir hasta enero. El paréntesis afecta especialmente a los internacionales que ambicionan acudir al próximo Mundial, que se celebrará en Rusia en 2018. Vitolo es un caso. Diego Costa es otro.

Hace un mes Diego Costa dio largas a su traspaso desde el Chelsea, de tantas dudas como tenía sobre las consecuencias de quedarse sin competir durante seis meses. Según fuentes próximas al futbolista y al club Costa ya está decidido a forzar su venta al Atlético. Este lunes no se presentó en los entrenamientos del Chelsea con el resto de sus compañeros, en un intento por tensar la cuerda y abaratar el traspaso, fijado por el club de Londres en 46 millones de euros.

Costa en conflicto

Costa se encuentra en pleno litigio por desvincularse de Antonio Conte, un entrenador que le repudia. Vitolo, cómodo con Berizzo, no tiene tal necesidad. Este lunes, el canario decidió renovar su contrato después de varias semas de búsqueda de un camino alternativo hacia el Metropolitano. No lo hubo. La sesión a la Unión Deportiva, que intervendría como club-puente hasta enero, solo fue un proyecto. Nunca pudo ejecutarse porque el Atlético no se puso de acuerdo en el pago de los 40 millones de cláusula de rescisión que reclama el Sevilla.

En el entorno de Vitolo aseguran que el futbolista no se reprimió por la sanción de la FIFA sino por el prolongado desencuentro entre el Sevilla y el Atlético. Los agentes partícipes en la negociación señalan que, más que los impedimentos derivados de la situación jurídica, el fichaje por el Atlético se complicó porque el comprador no dispuso de la liquidez en el momento oportuno.

Fabinho, el mediocentro del Mónaco, entra en la órbita rojiblanca

Progresivamente establecido el duopolio Madrid-Barça, el equilibrio de poderes en la Liga española queda condicionado apenas por los movimientos del Atlético y el Sevilla en el mercado estival. Buena parte de la creciente emoción de la Liga desde 2012 se debe a la maestría conque han actuado estas dos secretarías técnicas en el juego de altas y bajas, inversiones y ventas.

A falta de dos meses para el cierre de la ventana,  el 1 de septiembre, el Atlético se encuentra condicionado por la sanción de la FIFA que le impide inscribir fichajes hasta enero. La normativa le permite contratar pero, de momento, no lo ha podido hacer. En cambio, ha vendido jugadores por 50 millones de euros. Contra su historial reciente: 120, 140 y 80 millones en adquisiciones en los últimos tres veranos.

El Atlético se repliega mientras sondea el mercado en busca de oportunidades. Fabinho Tavares, el mediocentro del Mónaco, señalado por el diario As como objetivo de Simeone, es el último de la lista. El Sevilla, por su parte, no se inhibe. Tradicionalmente vendedor, ahora el club andaluz insinúa variaciones en su comportamiento, dirigido desde la secretaría técnica por Oscar Arias en lugar de Monchi. La renovación de Vitolo induce a pensar en un cambio de patrón respecto al año pasado, cuando vendió a Gameiro. Al canario suma los fichajes de Muriel, Banega y Pizarro por 35 millones. Más de lo que ha facturado por Iborra, Konoplyanka y Cristóforo.

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