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Pedro Martínez, convencer antes de vencer

El entrenador catalán se consagra con el Valencia y lo sitúa ante la posibilidad de ganar su primera Liga

Pedro Martínez, en uno de los partidos de la final Valencia-Madrid. Ampliar foto
Pedro Martínez, en uno de los partidos de la final Valencia-Madrid. EFE

Pedro Martínez lleva 27 años sentado en el tiovivo de los banquillos del baloncesto de élite. Sereno y cabal, es un entrenador curado de espantos. Ni siquiera la vorágine evita la perplejidad: hace dos años recibía los parabienes de Florentino Pérez tras el milagro de salvar del descenso al Manresa ganando en la cancha del Real Madrid (80-90), el mismo rival ante el que hoy (20.30, #0 y MD1) tiene la ocasión de alcanzar la primera Liga en su longeva carrera y en la historia del Valencia. La pirueta entronca con la definición que da Joan Maria Gavaldá, el presidente de la Asociación de Entrenadores (AEEB): “Es el entrenador con más recorrido de la Liga (Aíto entrenará en Alemania). Y posee una extraordinaria capacidad de adaptación en los diferentes proyectos que afronta”.

Ha dirigido a 13 equipos, tres de ellos en dos etapas diferentes. Nació en Barcelona hace 55 años y, tras dirigir desde muy joven a los chavales de dos de las escuelas en la que este deporte ha sido santo y seña, Alpe y Claret, se forjó en Badalona, primero con el Sant Josep y después con el Joventut, con el que consiguió tres campeonatos de España júnior en un equipo que pasó a la posteridad, con Morales, Tomàs Jofresa, Ruf, Pardo, Rosa y Dani Pérez. “Es duro y exigente, pero muy justo con el jugador. Si tiene que decir algo lo dice, aunque sea a la estrella, y eso le da mucha credibilidad”, sentencia Juanan Morales, uno de aquellos júniors, luego campeón de Europa con el primer equipo, que también jugó en el Real Madrid y en la selección, y que ahora acaba de relevar a Jordi Villacampa en la presidencia del Joventut.

Un mes después de salvar al Manresa en 2015, Pedro Martínez llegó al Valencia, de la mano de su director deportivo Chechu Mulero. El equipo taronja ya lucía en su camiseta un lema que el técnico aprovechó: “No soy de hablar demasiado, pero es un honor entrenar a un club que en su camiseta tiene la palabra esfuerzo. Si miro atrás, no fui un jugador de élite, ni siquiera un gran jugador. No creo que sea una persona con un gran talento para entrenar, pero sí creo que a lo largo de mi trayectoria he intentado esforzarme desde la humildad y ambición, ayudando a que los equipos en los que he estado lo consigan”.

Su trayectoria no pudo comenzar mejor. Con 28 años, logró la Copa Korac con el Joventut, tras relevar en el banquillo a Herb Brown en marzo de 1990. Acto seguido inició su larga andadura con cuatro temporadas en el Manresa, de la mano del director deportivo Angel Palmi, con el que se integró en el organigrama técnico de la selección. Con ella consiguió la medalla de bronce en el Europeo sub-23 de 1994 y fue ayudante de Lolo Sainz en la absoluta.

Tras un carrusel de equipos y dos etapas, la segunda especialmente larga y exitosa en el Gran Canaria, y corta pero plenamente satisfactoria en el Manresa, Chechu Mulero sentó las bases para lo que quería de él en el Valencia. “Ser competitivos ante todos los equipos, luchar por la Eurocup y alcanzar como mínimo las semifinales de todas las competiciones”, explicaron. Durante el invierno de 2016, hubo quien empezó a bromear comparando al Valencia con los Golden State Warriors. El equipo de Stephen Curry iba camino de batir, con 73 victorias, la racha de los Bulls en 1996. El día que el Valencia batió al Zaragoza y sumó su 28ª victoria consecutiva, Pedro Martínez, frenó la euforia: “Quizás tenga yo responsabilidad de no tener al equipo fresco. Debemos ser conscientes de ello para hacerlo mejor. Siempre debe haber crítica”. Aquella fantástica racha la rompió, un partido después, el Limoges. El técnico barcelonés dio su otra versión: “Tenemos que lamentarnos lo posible. No estamos en una situación buena, pero hasta que se acabe hemos de creer”.

En sus primeras reuniones con Mulero, se sentaron las bases de un equipo con potencial para fichar, pero con limitaciones. “Por ejemplo”, reconoció entonces Martínez, “me hubiera gustado que Pau Ribas hubiera continuado”. Durante las dos temporadas que cumple en el Valencia, esta con un éxito sin precedentes al ser finalista en la Copa (perdió ante el Madrid por 97-95), en la Eurocup (perdió ante el Unicaja en la Fonteta por 58-63) y ahora en la Liga (domina por 1-2), además de estar clasificado para la próxima Euroliga, ha mantenido su criterio: “Contar con gente con compromiso, a la que le guste trabajar para mejorar, jóvenes que no hayan dicho la última palabra en su carrera”. Ese es el perfil de dos jugadores que han desempeñado un papel importante como Joan Sastre, un escolta de 25 años, y Piere Oriola, un pívot de 24.

La progresión de Oriola se inscribe en la apreciada labor de Pedro Martínez con varios de los mejores pívots en los últimos años. Tuteló los saltos cualitativos esenciales en las carreras de jugadores como Xavi Rey, Fran Vázquez y Hernández Sonseca durante sus etapas en el Gran Canaria y de Marc Gasol durante la temporada que compartieron en el Akasvayu Girona, la 2007-2008.Con ellos, y con todos, Pedro Martínez ha seguido uno de sus lemas principales y que expresó en un libro de Zona 1-3-1: “El saber llegar a los jugadores es básico porque por muy buenas reflexiones o ideas que tengas se van a quedar en eso, ideas”.

Tras la estela de Aíto en partidos y victorias

“Pedro Martínez puede aprender de mí y yo puedo aprender de él. Ha sido un seguidor desde la época del Cotonificio, en la que vio cómo rompió un estilo de baloncesto. Él empezó bebiendo ahí, y luego siguió bebiendo. Y yo aprendí luego de él, viendo jugar a sus equipos con esa intensidad”. Así se manifestó Aíto García Reneses, que a sus 70 años acaba de fichar por el Alba Berlín, cuando le preguntaron sobre la asistencia del entrenador del Valencia a uno de sus clínics.

Aíto es precisamente el único entrenador que supera a Pedro Martínez en partidos dirigidos (1.077 contra 793) y en victorias (738 contra 408) en la Liga. El tercero en ambas listas es Manel Comas, con 745 partidos y 392 victorias.

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