Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La tormenta perfecta de los Cavaliers estropea los ‘playoffs’ perfectos de los Warriors

El equipo de LeBron alarga la final (3-1) gracias a los triples y el récord anotador en un duelo (137-116) de una tensión extrema

Final NBA 2017 Warriors Cavalliers Ampliar foto
LeBron James forcejea con Iguodala. AFP

Un aluvión de puntos, un aluvión de triples, una tensión extrema, un partido memorable (137-116). Fue la tormenta perfecta de los Cavaliers la que estropeó los ‘playoffs’ perfectos de los Warriors. Se salió con la suya el equipo de LeBron James y sobrevivió en una final que tenía imposible y que sigue teniendo muy difícil, pero ahora, algo menos, tras ganarle el primer partido a Golden State, que sumaba 15 victorias en los 15 partidos que había disputado en estos ‘playoffs’.

Los Cavaliers salieron en tromba, con un ritmo de juego trepidante, sin apenas pausa. Batieron el récord de puntos en un primer cuarto de las finales, con 49, dos más que los Lakers en un partido en 1987. Superaron el récord al descanso, con 86, siete más que la plusmarca en poder de los Celtics en la final de 1985. Se rompió la plusmarca de anotación conjunta en el descanso con un 86-68.

CLEVELAND, 137; GOLDEN STATE, 116 (1-3)

Cleveland: Irving (40), Smith (15), LeBron James (31), Love (23), Tristan Thompson (5) –equipo inicial-; Jefferson (8), Deron Williams (5), Derrick Williams (2), Shumpert (5), D. Jones (0), J. Jones (0) y Korver (3).

Golden State: Curry (14), Klay Thompson (13), Durant (35), Draymond Green (16), Pachulia (6) –equipo inicial-; West (6), Iguodala (4), McGee (4), McCaw (3), Livingston (10), Barnes (0), McAdoo (0) y Clark (5).

Parciales: 49-33, 37-35, 29-28 y 22-20.

Quicken Loans Arena de Cleveland. 20.562 espectadores.

La tromba empapó de pleno a los Warriors. Kyrie Irving destrozó su defensa con siete triples, 40 puntos, siete rebotes y cuatro asistencias. LeBron James sumó su noveno triple doble con en una finales, con 31 puntos 10 rebotes y 11 asistencias, y superó así la plusmarca de las finales en poder de Magic Johnson, con ocho. Esta vez también estuvieron a la altura de las circunstancias Kevin Love, con 23 puntos, JR Smith, con 15, y los jugadores de banquillo de los Cavaliers.

Los Warriors fueron a remolque todo el tiempo, a menudo con desventajas que rondaban los 20 puntos, uno arriba, uno abajo. Pagaron el flojísimo arranque de Curry, que no anotó su primera canasta hasta el segundo cuarto. Concluyó con 14 puntos y una floja serie de 4 de 13 en tiros de campo. Y Klay Thompson, dos cuartos de lo mismo, con solo 13 puntos. Solo Kevin Durant mantuvo sus espléndidas constantes en estas finales, con 35 puntos. Tyronn Lue pidió tiempos muertos cuando no habían transcurrido ni un minuto del tercer cuarto y poco más en el cuarto. No se fiaba ni un pelo el entrenador de los Cavaliers que quiso tener controlada la situación cuando la brecha se estrechaba a 12 o 14 puntos.

Los Cavaliers sumaron un fantástico 24 de 45 en triples, con un 53% de acierto, en contraste con el 11 de 39, con un 28%, de los Warriors. Esta vez, el equipo de Tyronn Lue, superó a su rival también en su especialidad, las asistencias, con 27 frente a 26, lo que da una medida del cariz de los acontecimientos.

La vorágine adquirió tintes rocambolescos, se ganaron faltas técnicas Draymond Green, por momentos se creyó que estaba expulsado hasta que los árbitros explicaron que la primera técnica no había sido para él sino para Steve Kerr, también se ganaron a pulso faltas técnicas Kevin Durant y LeBron James, que permanecieron durante un buen rato discutiendo cara a cara.

Shumpert, Pachulia, Jones también fueron sancionados con técnicas. Y la policía tuvo que llevarse a un espectador, expulsado, a un espectador de la primera fila. La final se traslada de nuevo a Oakland, donde se disputará el quinto partido.

Golden State continúa gozando de una enorme ventaja, pero Cleveland ha demostrado en los dos últimos duelos su capacidad para superarse. Ya lo hizo la pasada temporada, cuando remontó un 1-3 adverso, justo el marcador que ahora vuelve a campear en la final.

 

Más información