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La fórmula de la longevidad, según Gigi Buffon

La visión para anticiparse y una depurada técnica del blocaje permiten al portero de la Juventus una eficiencia máxima a sus 39 años

Buffon bloca un balón en el último entrenamiento de la Juve, en Cardiff. Ampliar foto
Buffon bloca un balón en el último entrenamiento de la Juve, en Cardiff. EFE

José Ángel Iribar, el portero más vanguardista que ha ofrecido el fútbol español, leyenda del Athletic y de la selección, divide a su gremio por la mitad. “Hay dos tipos de porteros”, dice; “los que blocan y los que no blocan”.

Los que no blocan se interponen en la trayectoria del tiro pero no eliminan todos los problemas pues la jugada sigue. Los que blocan tapan el disparo y además atrapan el balón. Los primeros son una estación intermedia en el movimiento general del partido, que se agita como la vida. Los que blocan interrumpen el dinamismo. Juegan contra la corriente. Detienen el tiempo. Paran el reloj. Permanecen inmóviles cuando los demás se conmueven. Ven el futuro y se adelantan. Gigi Buffon es uno de estos especímenes.

“Hay gente tocada de nacimiento”, dice Paolo Montero, excompañero de Buffon en la zaga de la Juventus. “Él es buen tipo y se entrena bien, claro. ¿Pero saben cuánta gente conocí que entrenaba como Buffon? Para mí, nació así. Como se nace Zidane, se nace Ronaldo o se nace Maradona. Buffon es el Maradona del arco. Para que nazca otro así van a pasar 50 años”.

Buffon cumplirá 40 en enero. Jugó su primer Mundial en 1998, hace casi dos décadas. En 2006 se canonizó levantando la Copa del Mundo. Por el camino ganó ocho scudetti, récord individual absoluto. Disputó 1.009 partidos y recogió 835 balones de su propia red. Perdió muchas veces. Sobre todo, la Champions. Perdió su primera final hace 14 años después de pararle dos penaltis al Milan con una actuación formidable. Perdió la final de 2015 contra el Barcelona después de pararle tiros a Neymar, Alves, Iniesta, Rakitic y Messi. Creyó que no volvería a disponer de otra oportunidad de conquistar el único título que le falta. Cardiff le desmiente. El paso del tiempo amenaza con exponerle a la rigidez de los porteros mayores. Le preguntaron si siente miedo antes de medirse al Madrid.

"El blocaje es más importante cuando más edad se tiene. Buffon sabe que si deja el balón rechazado puede tener dificultades porque con la edad esa segunda reacción cuesta más", dice Iribar

“Mi única motivación es cerrar un círculo”, respondió. “Sí, tengo miedo. Es lo justo. Hace falta poner a prueba tu valor para vencer el miedo. Me ocurre a menudo y a menudo lo consigo. Por tanto, me siento mucho más fuerte de aquellos que no sienten miedo, o dicen que no lo sienten”.

Buffon sueña con ganar la Champions y con retirarse después del Mundial de 2018. Está a punto de lograrlo porque el paso del tiempo no merma su potencial. ¿Por qué? “Porque él un portero blocador”, sentencia Iribar. “Tiene la sensibilidad. Eso es un don. Unos lo hacen con naturalidad y otros no pueden y ante la duda optan por hacer desvíos fuertes y muy lejanos”.

“Él basa su juego en una muy buena colocación”, destaca Iribar. “Si se tiene que tirar, se tira. Pero normalmente no lo necesita. Eso hace que no sea nada espectacular. Zoff era parecido. Y se retiró con más de 40 años porque también fue muy técnico. También era un blocador. El blocaje es más importante cuando más edad se tiene. Buffon sabe que si no bloca tiene que desviar la pelota a una zona donde no haya una segunda jugada. Si no tiene más remedio, al córner. Sabe que si deja el balón rechazado puede tener dificultades porque con la edad esa segunda reacción cuesta más”.

Buffon se ha reinventado sumando a su repertorio el juego de pies, una dimensión que el común de los porteros que comenzaron a competir hace 30 años no consideraron relevante. Lo advirtieron los técnicos del Olympiakos en 2015 cuando enfrentaron a la Juventus en la fase de grupos. "Habíamos visto vídeos suyos y no era tan bueno con los pies, así es que tratamos de presionarle", cuenta un testigo de aquellos partidos. "¡Pero el tío salió jugando bien! ¡Había aprendido! Ahora la Juve sale jugando muchas veces con él".

A sus 37 años, a base de práctica, el portero logró algo que resultaría imposible para la mayoría. "Estoy de acuerdo", dice Iribar. "Buffon cada vez es mejor con los pies. Algo que actualmente es importantísimo. Hacerlo a su edad es más meritorio porque hoy en día los porteros nacen con esa regla y trabajan mucho ese tipo de técnica. Pero a los que les ha pillado más tarde les cuesta más. Él ha sabido adaptarse".

Juanma Lillo, que le enfrentó esta temporada en Champions como segundo entrenador del Sevilla, considera los valores del guardameta desde la perspectiva del genio que ahorra energía y obtiene la máxima eficacia de cada acción. “Él", dice Lillo, "sabe lo que va a ocurrir antes de que ocurra; por eso se sitúa bien; y por eso transmite esa serenidad y parece que ocupa mucha portería. Nunca regala el suelo. Porque sabe que si va al suelo está vendido. Cuando los delanteros lo enfrentan sienten que la portería se les hace pequeña".

El técnico vasco destaca otra virtud: "Buffon comunica bien con sus defensas. Sin hablar mucho. Dice lo justo. Lo que hay que decir. Defender con Buffon es fácil”.

Montero asiente: “Bonucci, Barzagli, Chiellini y Buffon hace diez años que juegan juntos. No precisan mirarse para entenderse. Él igualmente siempre habló poco en el campo. Los fenómenos como Buffon hablan lo justo porque sus vidas están marcadas por hechos. No tienen nada que demostrar; no tienes nada que decir. Ya sabes que tienes que estar comprometido con el grupo porque si no das el máximo tu propio grupo te elimina”.

La vida es dura. Esta noche, una vez más, Buffon intentará parar al Madrid y al reloj.

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